
Metamorfósis y Aleteo.
Por Natalia Aristizabal.
Conversación con el poe…
Después
todas las cosas
los amigos los libros los fracasos
la angustia los veranos las tareas
enfermedades ocios confidencias
todo estaba marcado
todo iba
encaminado
ciego
rendido
hacia el lugar
donde ibas a pasar
para que lo encontraras
para que lo pisaras.
Idea Vilariño
Nada será igual
ésta casa
ésta ciudad
mi país
¡la poesía!
Te conocí buscando risas, burlándote de las palabras, resaltando la ñ; siempre pensando en el amor y todas sus facetas, “la revolución es amorosa”, ¡sí! y la más efectiva la has creado tú. Sigues repartiendo amor como tu única verdad. Eres enhebrador de tantos hilos, que construye la red que ahora te celebra y extraña.
Recuerdo que me dijiste, antes de publicar un libro y tirarse al abismo, uno debe adueñarse primero de su libreta, luego de su escritorio, de su barrio, de su ciudad, y por ultimo del mundo. No sólo lo creías, sino que así lo hiciste. Cuántas noches de bohemia y tú estabas escribiendo el próximo texto, lo leías con nosotros y si no, nos enredabas con tus historias una y otra vez. Siempre alrededor de tu escritorio; arma de batalla y sueños.
Estoy alegre de haberte conocido al punto de saber el tono de tu voz al sonreirte , decir : “chacho” como expresión de alivio y preocupación a la vez. Puedo verte dándote la bendición, luego mojarte los labios mirarme con picardía y preguntarme “¿qué secretos guardan las líneas de tus labios y a qué saben tus besos hoy?” No supiste la respuesta de esas dos preguntas entonces, hoy te puedo decir que guardan miedos, inquietudes, ideas que estaba por contarte, aventuras por descubrir y quería como en todas mis cosas tu apoyo.
Poe tienes de mí la más profunda admiración, cariño que un mentor pueda dejar a su pupila, que un padre a una hija, que un amigo a una de sus confidentes de vida, sueños y travesuras.
La verdad es que nadie debería llorar tu nombre (aparte de que escucho tu regaño cada vez que lo hago) por que siempre querías que estuviera sonriendo, bailando, nadie celebra mi baile como tu, fuiste el primero en decirme guerrera, cuando aún apenas salía de mi casa y no sabía qué hacer. Creíste en mí primero que yo. Por ti conocí tantos lados de la poesía, la poesía de México y en Medellín. Conocí sonrisas indefinidas, abrazos rompe huesos, hermandad de personas que vivieron sus vidas apartes y al encontrarse sabían que eran familia y así nos quedamos, abrazándonos, entendiéndonos, aceptando que por distintos o parecidos, nos unes tú. Eres nuestro apellido y con cuánto orgullo lo repito.
Seguiré caminando las calles que recorrimos. Umbrella seguirá siendo base nuestra en NY, tú nacerás cada primavera con las flores y en el otoño las hojas al caerse dirán tu nombre. Nos esconderemos juntos de los domingos y prenderé una velita a tu nombre como lo hacías con tu madre, iré a Santa Lucía y allí sembraré una plantita, al crecer le pondré tus iniciales, estarás en Manhattan, en Medellín, nosotros con Tata, tú en nuestros corazones.
Ahora mi gato me mira, no entiende los sonidos o líquidos que salen de mi rostro, ni tampoco yo…el nombre Ricardo León Peña Villa no se llora, se celebra, ¡se ama!
