Literature 11th issue -
Literatura, #11
Now introducing: L.U.P.I and El Tejedor en….
L.U.P.I, which stands for “La Unica Puerta a la Izquierda” (the only door to the right), is one of those projects you immediatly fall in love with once they cross your way. This one came in the way of a friend of a friend who wanted some camera help for their documentation process. And so I met Juanje at the fantastic “blackhole” I always end up at (and never remember leaving), a bar that has been my hiding place for the past couple of years. Rainy summer day at Terraza bar, and the beers bring forth a delicious conversation…such is the life of a worldthreader. Next to me is Juanje Sanz, a photographer and writer of great skills and creative will, who has recently arrived from Spain to work, interview, and document, the work of 17 LatinAmerican Poets residing in New York, as part of his project “El Tejedor en…”, an Anthology collection that travels through different cities of the world, in search of new voices that represent the rhythms and lifestyle of each city. This is where Juanje tells me that “El Tejedor en…” is one of the many projects taking place under L.U.P.I, an independent publishing house in Spain created around 10 years ago.
For our second meeting, right at the edge of Roosevelt Island, Juanje and his wife Maika share the story of L.U.P.I: It all started with a day of drinking and some creative friends gathering to discuss books and initiatives. This took place at the left side of the Nervión, a river in Euskadi, Spain, which by random coincidence is also the side where most left-minded individuals of the region reside. As an inside joke, he explains that whenever someone asks at a bar where the restrooms are, the typical answer is “straight ahead, the only door to the far left”… and this is how the name was born. The collective idea was created by Hugo Larrazabal, Juanje Sanz, and Jose Blanco as a publishing experiment, a response to the need of bringing a series of alternative concepts to print. First came “El Tejedor de Palabras”, (the threader of words… or shall I say word threader?) a fanzine that collected free-form poetry, distributed for free to like-minded individuals. With time, a new fanzine was created (el inverso), a fanzine that worked with two writers each time. This led to the need of building an independent publishing company that would establish and sustain itself.
After a Hiatus, in 2007 Juanje Sanz took the iniciative to continue L.U.P.I and register it, creating an association for publishing purposes. It spread its wings in Edita, a congress of independent publishing houses that takes place in Umbria, where Juanje developed a database and learned about procedures and publishing styles. Travel back to 2011 and now L.U.P.I has 5 different collections: Narrative, poetry, arts, experimental art, and anthologies. In NY, the project being created is for the Anthology collection of “El tejedor en Nueva York”. The selection for this publication was done by anthologists Javier Molea and Isabel Cadenas. The selection process required that the poets chosen all reside in New York for at least 1 year, (none were born here) have different poetic and narrative styles to be able to display New York’s voice, and that their voices be young and new to the field, so as to bring forth the opportunity of having published work while showing the new styles being born in New York. They asked each of the poets: “Why would your poetry not be chosen to be included in an anthology?” with the belief that if their works are being rejected by other publishing companies, then their work is rebellious, it is poetry or experimental prose born on the streets, non-conventional, and displaying non-conforming concepts, risky subjects and rhythms, where each writer has developed their own language. Juanje explains that they are not searching for bestsellers but for originality in their concepts and views. Some of the poets included are Karina Claudio, Urayoan Noel, Diego Liriko and Natalia Aristizabal.
“El Tejedor en Madrid” was the first number of this collection. A selection by poet and anthologist David Gonzales, with 15 poets participating, all residing in Madrid but none born there, this anthology allowed for new connections and opportunities for L.U.P.I. and was the beginning of a handful of projects and new ideas and collaborations.
Upcoming is “El Tejedor en Berlin”. Juanje explains that all the poets who will be included are Spanish-speaking, members of the big Latin American community that resides there, as well as of Russians who write in Spanish. It takes around 2 years for research, selection, interview, editing and formatting of each anthology. In his opinion, no external pressure allows for quality and creative flexibility. You can easily see this in each of the books L.U.P.I presents.
A Poetry Biennal in Euskadi is one of L.U.P.I’s upcoming events for 2012. it takes place once a year and this is the third issue. Medellin, Berlin and Milan, plus many cities in Spain will be part of this event. Red Door Magazine has invited Juanje Sanz to become a correspondent, and to continue threading waters, sharing stories and projects with us. Welcome, L.U.P.I, to our family.
To learn more, visit:
Launicapuertaalaizquierda.blogspot.com
JUDITH SANTOPIETRO – Mexico
Nguixó
Judith Santopietro
Bosque de silencio:
Los clavos nocturnos de la remembranza
donde nace la yerba:
se escucha un grillo en el intervalo de los tiempos
y descubro la tristeza aún sonriente.
Por el surco del armadillo resbala su voz el hombre
con sus pómulos de muerte alegre,
miro la profundidad del ojo como una cañada de rocas,
de raíces duras,
de historia de brujos.
Me encuentro yerba,
nervadura de hoja,
mortero donde se tritura el llanto,
fermento que se bebe de alegría.
Sierra Mazateca, Oaxaca, México.
El nacimiento de la palabra
Entre la poesía sin memoria
vuelve
todo aquello del agua y la luz,
los primeros cantos fuera del caracol.
Regresa el sonido
de los hierros que se forjan,
y las piedras,
una a una,
con su enfurecido calor
recrean la ciudad
del silencio surge la evocación.
Miro el paso del hombre por un cantil,
nombra las cosas con su instinto,
y dice árbol al árbol
fuego al fuego
tierra a la tierra,
en su andar por el tiempo
cuestiona la abrumadora pendiente de los sonidos;
abre los ojos
y está pronta su historia,
una y otra vez,
escrita sobre el lomo de la roca.
***
En el crepúsculo de la existencia,
surge la danza de mi palabra
y su savia recorre mi lengua
y su voz fecunda el mito
de los hombres del maíz,
abreva la luz naciente
cuando se tiene el profundo saber
de que todo está vivo.
La palabra que se incendia tiene el corazón de lava,
fluye por las venas de un volcán adormilado
que pareciera soplarnos en el cuerpo
su voz de ceniza.
Hubo un fuego originario de los tiempos,
ardieron los campos
el agua
las luciérnagas
la llama no cesa bajo los dobleces volcánicos
de esta pirámide milenaria.
Ciudad de polvo
A las asesinadas de Ciudad Juárez.
Una mujer se agota
en la esquina de la mesa
se acurruca como gato adormilado
en la ventana
piensa en el menú de costumbre:
pan sacado del nido de su vientre
bajo un carraspeo polvoso
entre rescoldos de calor y lluvia
Camina a la sombra de nubes corroídas
que sangran el parto de la tarde
plomo al acecho
sin rostro
ni palabra
Aquella vez la mujer a la distancia
parecía árbol quieto
deslizaba pasos por la noche llovida
de barro y costillas disecadas
aún oí sus raíces chasquear entre los autos
el repiqueteo de sus puños
sobre la ventana ciega
la voz que parpadeaba de silencio
como enramado tembloroso en el vacío:
una cruz de quietud y desierto:
el adiós intemporal
La mujer a la intemperie
en el cráneo abierto del dolor
en un cuarto enmohecido de gargantas silenciosas
Yo no destilo gotas
eso es tan inútil como dormir
con el cuchillo entre las manos
como los topos que hurgan
los resquicios polvorientos:
Nadie las encuentra
nadie siembra el llanto contra el piso
No sabía a dónde iban las mujeres apiladas
en el quiebre del camino:
a dormir el sueño entre las dunas
en la oscura línea del desierto
fermentadas ante el sol
con su presencia eterna y árida
Invocación
El día que saliste de mí el sol era un círculo manso,
inundaste las rendijas de esta húmeda pocilga con un llanto prolongado
Tus ojos, grandes en esta habitación de grillos
para mirar una casa de pequeños muros,
y mi vieja razón, esa piedra de filos indeseables, pregunta a dónde ir
Con el vendaval, las chozas se balancean
y son menos que toda la miseria de la gente astillada en la ciudad
Te fuiste un día de soplos
y el resquemor sobrevino para siempre;
las casas parecían no soportarlo
bullían de luz las tiendas
el desierto era frío
después el sol doró las ramas y la arena,
el calor fue espada ardiente que acuchilla la piel
nadie
bajo este halo de cristales negros
nadie
en esta oscuridad que golpea con su nombre y su cuerpo
nadie
retorna a beber su aliento
Esta madrugada la muerte pringa sobre la ventana
despierto con la sonrisa de tu vida entre las manos
hace varios minutos de minutos que no veo nada igual
Todo montañas y silencio
uno eco de la nada agolpado en esta calle
que enmudece ante la sangre y la arena
Camino por un breve hilo de luz
mientras la sombra inquieta de las ramas
se oscurece en mis pupilas
al ras de la calle ellos se detienen
no hay más que un telón próximo de estrellas.
Todo cúmulo de huesos
y la oscuridad por donde voy
con el miedo en las manos
igual a un rosario que se incrusta al pecho
en esta brevedad de cielo
uno desea que el día se postergue
hasta ser un candelabro en nuestros ríos solitarios
esta breve quietud de las horas secas
de los días que despiertan
para recordar la presencia
junto a la antigua cruz sobre la acera.
Judith Santopietro (Córdoba, Veracruz, México, 1983). Ha publicado en Anuario de Poesía Mexicana 2006, Fondo de Cultura Económica; Memoria del Encuentro Nacional de Literatura en Lenguas Indígenas, Escritores en Lenguas Indígenas; Del Silencio hacia la Luz: Mapa Poético de México; Antología literaria Musa de Musas, Poesía de Mujeres desde la Ciudad de México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; III Recital Chilango-Andaluz 08, Editorial Cocó, España, 2008; World Oral Literature Project, Voices of Vanishing Worlds, University of Cambridge, Reino Unido; la plaquette: Raíz de Vuelo, Editorial El Barco Ebrio-HomoScriptum, EE UU; Se incendia la palabra, Instituto Municipal de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Puebla; Ciudad de Polvo, Editorial Ultramarina Cartonera & Digital, España; y en revistas y suplementos de México, Perú, Chile y Canadá.
Mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía “Tuxtepec-Río Papaloapan”, Oaxaca; Segundo lugar en los L Juegos Florales Nacionales de Poesía “Lázara Meldiú”, Veracruz; finalista en Rolex Awards for Enterprise: Young Laureates Programme 2010, categoría Preservación Cultural, Fundación Rolex, Suiza.
Ha participado en III y IV Encuentro Internacional de Escritores del Caribe, Playa del Carmen, Quintana Roo, México; Primer Encuentro Latinoamericano de Poesía, IV Festival Palabra en el Mundo, Instituto Veracruzano de Cultura, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; XXX y XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería; III y IV Recital Chilango-Andaluz, México y Sevilla, España; Festival de Poesía Latinoamericana Rodante LATINALE, Berlín, Alemania; Maison du Mexique, París, Francia, además de encuentros, festivales, congresos y documentales de literatura, arte, comunicación y medicina tradicional indígenas, en Colombia, Brasil, México, Perú, El Salvador, Bolivia y Suiza. Actualmente dirige Radio Nómada, Revista y Editorial Cartonera Iguanazul: Literatura en Lenguas Originarias.
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ERICK STRAND – MEXICO
I
Sobre las ruinas de la ciudad que fue
He decidido regresarte
A las calles que fuimos
Trazando avenidas, parques y edificios
A veces, tu ombligo
¿Qué vamos a hacer con esto?
Una fuente, dijiste
Una fuente, pues, a la que regresar
Sin arrojar monedas
No sé, dile tú la verdad a mis huesos
Júrales que sucedimos
Que todo es tan definitivo como tu cadera
Tan terminante como tu hombro suave
Que todo sabe a verdad amarga pero caliente
Café, café tú, café la mañana en que me iba
Aproveché un descuido
No me tomé el café
No dije adiós
Te dejé sola
Ni siquiera escuchaste
El chasquido de la puerta.
II
Abusando de este instante de silencio
Aprovecho para pronunciaros
Mira
Fíjate qué importante
es escuchar el largo lamento ajeno
el espacio estirado, pero medible
de las separaciones
Ve
Qué corta es la mirada del que dice ver
Que curtida la piel del que declara sentir
Qué torpe la oriunda caligrafía del que escribe
Toma un pedazo de tela medianamente grande
Capaz de cubrir y oscurecer nuestras dos sombras
Ponlo a comer pan ácimo en tu mano generosa
Prométele lo que sea con tal que lo desee
Serás
Pescadora de hombres
Mi idolatrada espalda adolescente adolorida
y de causas
Viene a este lecho faquir de clavos afilados
por las porras eléctricas de los antidisturbios
Hay en los caminos de sangre un curso recto
Una herida necesaria para extraer el líquido sobrante
La hemorragia del pueblo deshilachado por las calles
El sistema diástole de arteria y capilar y vaso y vena
La condensación de celda infame entre cuatro
Estrechísimas
Paredes
Techo bajo
Sitio de dormir y mear y malcomer por defender
la idea impúber de un mejor yo qué sé
Un mejor lo que sea
Un mejor tal vez
Cualquier mierda será mejor que esto
Las requeteputas varices del mundo que nos toca
nos hiere
y nos hace sentir tan dolorosamente vivos
que ansiamos no estarlo
Si la sangre brillase por las calles como entonces
Escribiendo nuevas páginas gloriosas
Conquistando con heroísmo libertades
Edificando estatuas
Trazando jardines
Pero mira, Marta; mira, Joaquín; miren, muchachos
La sangre coagulada ni rueda ni fluye
Se apesta de moscas y de larvas
Mueren los muertos anónimos sin incienso
Y su sangre de héroes es un cuajo repugnante
A Beatriz le pegó un balazo de la policía
Y en vez de quejarse
Lo meció y le cantó canción de cuna
Hasta que del bulto doloroso de su brazo
creció un mundito nuevo, pequeño, diminuto
Yo vi todo, fui testigo
(Uno de esos monosabios que se tapan las orejas
los ojos, la boca y la conciencia
y que se venden en las tiendas de los chinos)
De cómo le patearon la cara y la subieron a la camioneta
Y de cómo Beatriz, que ya no podía balbucear, cantaba
canción de cuna a lo que le nacía
Desde lo más dentro
del adentro.
III
A mí primero
Luego a ti
Nos fuera dada la insolencia
El serse reflexivo
El habitarse a solas
Volver a la soledad
De estos asuntos
De ti libo la miel de tu dorsal espina
La córnea de tuyo párpado mirarme
Tu resolución de uña, arado y surco mío
Palabra malparida y biendicha en relámpago
Metalurgia y alquimia nuestros sexos
Robándose, insultándose, golpeándose
Mostrando lo peor del amor y sus resquicios
Nos sacamos el alma como se extrae un caracol
Y no dejamos nada ni al sol ni a la sospecha
Morimos y matamos
Dices que hay que hacer café
Tus motivos tendrás, mas yo miro la tarde
Hecha lluvia en ventana y cama y día
Hecha miércoles, febrero o lo que llueva
Carbón tus pezones trazando mi espalda persistente
No deseo que esto no haya sucedido.
ERICK STRAND: Ni yo mismo recuerdo de dónde salió mi pseudónimo, pero con el pasar de los años se ha ido convirtiendo en un hermano que me acompaña en las letras y me permite tomar distancia de mí mismo. Gracias a él me permito incursionar sin el menor pudor en la poesía, el relato, el ensayo, la novela. Erick Strand es el yo que escribe y se sorprende del resto de mi azarosa y azorada vida cotidiana. A veces, reclama su tiempo como amigo para decirme mis verdades, sin rodeos, a sabiendas de que de él no puedo esconderme. Él imagina que soy su creación. Es muy posible.
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SANTIAGO ANDRES HERNANDEZ – COLOMBIA
Colombiano, nació en Bogotá el 29 de Diciembre de 1987
Ha vivido en Perú y en Buenos Aires, en el momento vive en Bogotá, Colombia. Blog: http://lavozaltanera.wordpress.com/
¨Topografías I¨
Sueño mío. Líquido en que sumerjo mi cuerpo desnudo y solitario: -empápame en delirios, seca mi locura de ebrio anocheciente con tu voz, -esa que apacigua bestias; incluso, cuando es muda-.
Invítame con ella a caminar entre tus montes: a descender por tus laderas, en tus mesetas a descansar en el ocaso; para así ver el sol fenecer sobre tus campos…
Despierto eternamente; en ti nunca amanezco.
!Rasga los lienzos del ensueño! así, resbalare por el trapecio de tus piernas, me balanceare en las noches desfondadas de tu duda…
En lo oscuro de tu miedo; alumbrara tu rostro el brillo de mis ojos.
Embarca el miedo en mis labios: -que viaje entre mis brazos y naufrague en la nada-.
Vocación.
“Aquellos a quienes llamamos ¨Grandes hombres ¨; son solo, aquellos quienes amplificaron el eco de la naturaleza humana.
Por eso es mudo el papel y las palabras en él escritas, inútiles, en tanto no florezcan en la mente de los hombres.”
-Hoy descubrí que toda la vida me preparé para la guerra; nunca lo hice para la paz.
Me siento tan liviano. Otros pelearon esas guerras, para que yo viviera en paz.
-Cuantas veces has perdido tu mirada en otros ojos? o has dejado a una sonrisa se desplegarse en sinfonías incandescentes, iluminando la tarde que muere…? Déjame cubrirte! mis brazos son raíces, aferrados al mundo que gira insomne, irreflexivo, si mesura; agárrate de ellos un par de vueltas más. Cuando todo acabé, el mundo girara aún, tu giraras también aún, las hojas caerán amarillentas, los niños torturaran insectos, aún los hombres escribirán sus libros con sangre, también las madres sufrirán aún en la noche y los hijos dejarán sus manos en los campos, mientras, mis brazos serán raíces aún, y estarán anclados a la tierra para que te cubras con ellos y tal vez, seré el árbol que de sombra.
-Para mí, el fin de la escritura es la higiene mental.
-Deseo profundamente confundirme con el eco de las ramas, abandonar la muerte que implica la civilización. Perdido entre las ramas de los arboles: ahondar las raíces de mi espíritu, olvidar la lengua de los hombres, desechar los ambages superfluos de las ciudades, lavar en las fuentes el rostro cubierto de mentiras heredadas. Las cosas simples! Lo esencial habita al hombre; solo que, duerme en las mazmorras del olvido.
¨Otro año¨
A Javier Cantor.
“A cada segundo, la piel pierde algo de tensión.
-eres un buen hombre-,-eres un hombre maravilloso-;
Dicen ellas.
De qué te sirve el sofisma del instante?
Si cuando despiertas sin ese cuerpo tibio,
Lo único que encontrás, es un paquete de puchos
Arrugado, igual a vos.
Buen hombre?
-Maravilloso y pródigo en virtudes-:
Tus falencias son los ceros que no están a tu derecha,
Los círculos, que para vos son elipses;
El lameculos que no eres, ni serás…
Sos un buen hombre,
Sin embargo no sos viable:
No encajás en sus vidas (Sos un ananá en la mesa de Carlos v),
Sos un instante en sus haberes; jamás la proyección de sus anhelos.
-Viví el momento- te dicen,
Como si tu vida no fuera un instante repetido:
Bancá, comé, bebé, conseguí un mango,
Bancá, comé, bebé, do rmí…
Vos querés un futuro,
Pues nunca lo tuviste;
Ellas quieren un instante,
su futuro, siempre estuvo ahí.
Y cada año comienza con vos,
Sin cuerpo tibio,
Con tu resaca escondiéndose en un paquete de puchos vacío.”
¨Cuantos caminos¨
¨“¿How many roads must a man walk down before you call him a man?”, ésta pregunta se la formuló Bob Dylan hace más de 40 años y en mí hace 10 despertó una inquietud… Tras 12.000 Kilómetros yo apenas esbozo una respuesta a ésta pregunta.
12.000 kilómetros en barcos, 12.000 en camiones, 12.000 de pasos y paciencias; 12.000 entre montañas, desiertos y selvas; 12.000 entre hippies, madres adoptivas y amantes. En suma 12.000 kilómetros de experiencias, de filántropos y “ampones”.
En contraste con el mundo leído, visto en “Nat Geo” y en las salas de cine, el viaje presento ante mí un mundo palpable: uno protegido por fortalezas ancestrales, habitado por hidalgos y criollas concupiscentes; atravesado por caminos olvidados, a orillas de ríos tan viejos como el hombre. Mi ropa se cubrió con limo de los pantanos, mi hambre se calmó en la corriente del “alemán”, al tiempo mis pasos coincidían – en espacio-, con los del valiente Atahualpa, mis pies pisaban las huellas del despiadado Pizarro. Luego mis ojos se enfocaron al sur, encontrando una tierra de planicies por un lado; de nevados por otro, una de presente revoltoso; y de pasado represivo, una que sin olvidar; siempre mira hacia adelante. De ésta manera descubrí el mundo (Por lo menos una porción de él), aunque siempre estuvo ahí; a la vuelta de la esquina.
Éste fue el inicio formal de mi periplo por la vida cuyo punto final, está marcado en mí epitafio (Ojala lo que dije, no yazca junto a mí) y es medido por la suma longitudinal de mis pasos: Los dados, los que daré.
Los pasos me condujeron a través de 5 naciones, por mi América mestiza; la impertinencia, a la mejor decisión que he tomado, en mi corta vida.
La obstinación trajo el hambre y la deliciosa incertidumbre; así mismo, el carácter conquisto dadivosas “damas” y la calma se trastocó en constancia.
El conjunto es irrelevante, la vida es corta y el mundo está ahí –a la vuelta de la esquina-…
Al final la cuestión es el movimiento, el encuentro con lo desconocido, escenificar la vida, no anquilosarse. Bien lo expresó R.L.Estivenson: ¨Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse¨. El motivo es cualquiera, en mi caso buscaba mi nombre; ahora me llamo hombre.¨
Las Manos del Cielo
Performance Poético
El Instituto Distrital de las Artes, IDARTES y su Gerencia de Literatura, el Goethe-Institut Bogotá y el Gimnasio Moderno realizaron: LIRICA TOTAL
Objetivo: ampliar y mostrar la poesía, hip hop, film, micrófono abierto, discusión
Encuentro colombo alemán
Con la participación de:
Julian Heun, primer puesto en habla alemana Poetry Slam (U20)
La poeta Angie Lucía Puentes con el performance Las manos del cielo
Thomas Wohlfahrt, fundador del taller de literatura de Berlín y director del Festival Internacional de Poesía en Berlín
Rodolfo Ramírez, director del taller de poesía Los impresentables de Bogotá
Diana Avella, MC (Hip Hop) de Bogotá
Presentado: Juan Felipe Robledo, poeta y ensayista colombiano.
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LAS MANOS DEL CIELO
PERFORMANCE
Por: Angie Lucia Puentes
1. Síntesis conceptual: Las diferentes maneras de crear poesía se transforman según la intuición del poeta, dependen netamente de la transformación de sí mismo. Crear poesía en la posmodernidad despliega barcos de metal y péndulos netamente modernos, sin dejar atrás las raíces propias de la palabra como vuelo, de la palabra poética que despliega la verdadera manera de caminar lentamente en la autopista, en la mitad del cielo.
La manera de escribir y de abrirse al momento imaginación-luz-escritura puede estar sujeto a cambios radicales, es así donde tiene lugar el espacio escénico como herramienta fundamental de escritura: ¿Cómo el poeta escribe su poesía a través de un espacio indeterminado? Destruyendo el formato determinado, rompiendo la estructura y abriéndose al espacio de esta forma se explora la improvisación poética como experiencia creativa y construcción pura de un nuevo paradigma de la escritura. Es decir, escribir en el espacio directamente, el papel se remplaza por el espacio escénico acompañado de la presencia del cuerpo como centro y la tinta es la voz propia del poeta.
2. Dramaturgia del performance- Manos en el cielo: A través del siguiente performance el cuerpo de la poesía reside en la palabra dicha en el aquí y ahora abriéndose a un determinado espacio escénico donde el poeta es capaz de transfigurar su experiencia, convirtiéndola en sonido-voz y de esta manera realiza una ruptura espacial e interna de sí mismo por tanto puede llegar a desligarse completamente acudiendo a una muerte interna necesaria para una transición total que le permite construir una base para la búsqueda de nuevos caminos.
·El siguiente performance fue proyectado también en el 9° salón nacional de arte diversidad, en la galería Casa Cuadrada de Bogotá, Colombia y fue realizado en conjunto con Yack Reyes por tanto formamos un colectivo llamado “Angie & Yack” donde se expuso del 27 de enero al 13 de febrero de 2011.*
El performance ” Las manos del cielo” es una exploración completa de que la poesía tiene una mayor extensión es decir a través del cuerpo, del movimiento y de la puesta en escena se puede construir una manera diferente y re-generada de crear y re-hacer la poesía. En el adjunto le envio la síntesis conceptual del trabajo y es un perfomance poéticodonde se explora la escritura a través de la piel, acto seguido se explora la catarsis física que existe en cada construcción artística, esta catarsis es a través de gritos y expresiones meramente corporales. El siguiente momento hay una especie de concreto en forma de jaula y dentro de ella hay algodón y mi libro ( Publiqué mi primer libro de poesía en el 2009 llamado ” Luciérnagas de Otro Tiempo“) en esta etapa me meto a la jaula y exploro la conexión entre la poesía del libro , la imagen y mi cuerpo. Para concluir el performance, concibo la idea de que cada poeta tiene arraigada su vocación ( en mi opinión hay muchos poemas que en realidad no me sé de memoria) y en ese momento es donde existe la capacidad verdadera y pura que puede llegar a tener un poeta y sus versos de llevar a cabo una improvisación; en esta fase aproximadamente recito, improvisando) varios poemas del libro y que se van recreando en el instante ya que el momento importante es el aquí y el ahora.
A mi juicio, se descubre una nueva manera de moldear la poesía atravesando la experiencia del performance e improvisación.
Poesía Inedita:
Angie Lucia Puentes.
Hoy
Love hides inside the rainbow, love is the answer.
Jim Morrison.
Hay que desbaratar los atardeceres, hay que morder las entradas, hay que enmudecer y mudar de piel. Así poco a poco, los pies cambian el emblema, se nutren de las raíces, somos raíces propias de letras y tierra que se conservan en el lugar de la memoria pero también en el lugar del presente. De repente, la hora del juego se desecha en una buhardilla alta de madera, donde las nubes juegan a derrumbar y ablandar los días, las tardes son cosechas de besos encrespados en las nubes de ocre. Subir al abrazo con lo inmediato, porque el tiempo es hoy.
Descubrir el pentagrama de voces y sonidos, de libros que se abren y se buscan en la lengua, en la conversación que no es discreta es abierta para resplandecer; y así de a poco las plantas se caen en la madera, se mueve el sueño en las manos, en los retratos de la piel. Hasta ser rito de bocas abiertas, de pieles juntas, de pasos concretos
– el encuentro con lo verdadero- y nadar completamente, naufragar, extenderse, abrirse, detenerse, nadando en el abismo de la otra piel, mar color piel, mar, agua infinita y pura de amor en los dedos, en las retinas, en el espacio oblicuo entre un tú y un yo disueltos.
Fugar la entrada, arrastrar el arcoiris al pavimento.
Doblarnos al otro planeta, al otro extremo
rompernos en el espacio que vuela y se posa en frente de la mesa
en el rincón del sol, donde las extremidades se corren hasta reteñir la figura concreta
( dos siluetas a la mitad de la tarde)
y despegar en el borde de los pasos, del baile que se extiende a la mitad de nuestra bandera, sin más ni menos la luna se esconde en el lugar de nuestras retinas para abrir lo simple y alto: besar el infinito dorado, las letras se escapan de la sangre y se mueven en una sola danza con el universo de ojos, pistas, huellas, ritos de la piel y banderas que se escapan de la p-o-s-m-o-d-e-r-n-i-d-a-d-
Drifting
Miremos la luz de la luciérnaga , a ella se ha reducido el mundo.
Jorge Teillier
Escribir en ayunas
Escribir sin sol, con la ventana abierto
Con los sueños de la noche anterior en la piel
Escribir sin fronteras
Escribir arrastrada y colgada al quinto piso,
Escribir con el amor en la piel, en el océano profundo
Con la soledad voluptuosa
Escribir con el anillo doblado
Escribir con la niñez alborotada
Escribir con el rio sagrado, la sangre dilatada
Escribir con el deseo y el éxtasis en la piel
Escribir sin recuerdos, sin memorias
Sin pasado.
Escribir con la frente alta
Escribir con el corazón latiendo de un lado a otro
Un lado tan cercano al sol
Escribir con la fuerza de una montaña
A la mitad del camino,
Escribir con la calma y la paciencia
De estos pasos recogidos
En hojas claras y puras
Que se condensan en estas esferas,
Esta vida inmensa Que se abre
Para ponerme los anteojos.
Para aprender a volar
Para aprender que en realidad no existe verdadero escape
No existe refugio más profundo que el vaivén
De mis palabras,
Que día a día recorremos los kilómetros del presente
Que existen banderas, recuerdos, sensaciones tan profundas…
Y tan leves que se abren hasta poner de frente
La verdad aquello que he creído y he crecido
Como el árbol con las hojas en la mitad de la lengua.
Vocabulario de silencios y pieles mudas, abiertas
Con los pies en la mitad, con las palabras olvidadas y la oscuridad en primer plano, Grabando la escena de mi último día, de la ceniza que vuela para poner las retinas bien claras.
Después de todo las puertas aprendieron a cerrarse, abrirse a quedarse en el medio para comprender que aquí y ahora sabia a belleza, a verdad pura de hoy, un viernes, último día del año para callar todas las metamorfosis diarias y anuales, el cambio es parte de mí – lengua dorada, armonía dilatada- yo ya no busco el otro comienzo ni el final solamente lo que está frente a mi rostro solamente lo que el pentagrama de nubes ha hecho para burlar la descomposición para subir una vez más al abismo del sol, cruzar la tierra, recoger las semillas para sonreír, labios abiertos la felicidad se construye como abanico del tiempo, destrucción absoluta sin lugar preciso.
Soy feliz como la tierra que me recoge, como la espera que me consagra,
yo aprendí a ser feliz sin pensar en lo que vendrá.
MARIO ANGEL QUINTERO
a little while
(for poe and la Tata)
Love came rarely,
or it didn’t come at all.
My solitude was like
a vast and empty wall.
And when the time came
to make my curtain call,
there you were,
there you were.
Sometimes a dream
lies just within your reach.
And you know if you try
you can embrace it.
I’m so lucky
to have made your heart
brim over.
The memory
of your laughter is like a palm
upon my cheek.
I know it hurts
to breathe, my love.
I know the road´s
been long.
So, lay your head down.
And let me lie beside you,
a little while.
a little while.
– George Angel
Un ratico
El amor llegaba escasamente
O no llegaba nada.
Mi soledad
Era como un muro
Vasto y vacío.
Al momento de dar
Mi última venia
Apareciste
Apareciste.
Hay veces
Que un sueño
Perdura en el alcance
Y sabes que si te esfuerzas
Lo abrazarás.
Tuve la suerte
De hacer
Que tu corazón
Se rebosara.
El recuerdo
De tu risa
Es como una mano
Que acaricia mi mejilla.
Sé como te duele
Respirar, mi amor.
Sé como de largo
Ha sido el camino.
Recuesta tu cabeza
Déjame yacer a tu lado
Un ratico
No más
Un ratico.
—Mario Angel Quintero
CARLOS CESAR VALLE REBAZA – PERU / NY
I
Nena y Papá Elías
para Nelva Ayala, amiga verdadera, en el dolor y la distancia
Me abrazo a mí misma con más fuerza si no dejo de abrazarte,
Si no dejo de sentir
Los nervios temblorosos de tu mano
Hurgando en mi memoria como en un pedazo de hombro
O sujetando
Mis costillas y el revés de mis costillas
A tu mundo nuevo y acabado
A tu mirada impenetrable
Y a tu palabra secreta con abismos de licor
Deja que yo mire a la cámara. No vuelvas
Del Elías que mira de costado y no sonríe
Y repliega su carne debajo de un sombrero ladeado
Lleno de polvo y misterio. No vuelvas
A mirar mi sonrisa de niña encaramada a los vientos
Cuando tengo tanto que decirte
Cuando tengo tanto que mirarte, aquí
Desde abajo
Tanto y solo
Puerta oxidada a temporales
Y mis senos que buscan sus deseos maternales y violentos
Debajo de tus ojos
Deja que sonría para otros. Deja que la dicha
De no decirte nada ni pensar en la pregunta
Que tantas veces he olvidado y recordado
Sea el único testigo del silencio
Que envuelve los olores de tu barba
Sea el único abrigo que lleve tus huesos a mi infancia
Así
Agazapada como una marioneta
Debajo de las horas que entretienen sus músculos de atleta inacabable
Y que yo no puedo controlar
Sino con la muerte
Vamos a la chacra a cultivar nuestras entrañas. Dejemos que la tierra
Acaricie nuestros ojos como a un rebaño manso
Dejemos que también ella descubra
Que tu mano y la mía son la misma mano
Que mis pies llevan tu marca y tus ampollas
Y que la vida
No solo es un producto de su carne
Ni tampoco alimento de sus árboles frutales
Ni tiempo
Sino aquel abrazo que recuerdo
Con el corazón en los pies y la uña clavada en la consciencia
Uña de solo mirarte
Único delante de mí
Único mi ropaje de luto en tus huesos
Único tú
Como mi vientre femenino e hinchado ante la muerte
Y mi cabeza en tu rodilla
En mi abrazo hacia la nada
II
Cosas de meseros
El mesero graduado en una prestigiosa universidad parisina, que regresó a New York para ser nuevamente mesero
El mesero que only wait tables for this company, for other places I do bartending
El mesero que está cansado de todo, pero que continúa haciendo lo mismo
El mesero convertido en verdadero mesero a pesar de no tener ya nada que decir
El mesero “even the old ladies are hot here”
El mesero que no recoge lo que cae al piso, porque tiene Union and that´s housekeeping job
El mesero del City
El mesero de Queens
El mesero de Brooklyn
El mesero del Bronx
El mesero de Westchester
El mesero holgazán que mira fijamente y responde: Sometimes things don´t happen the way you want ´em to happen, Carlos
El “I´m so sorry, ma´am”
El “I apologize, sir”
El mesero-mesero solo cuando no está participando en algún proyecto artístico
El mesero que mezcla todas las pinturas que tiene en una pequeña jarra oxidada, y después de revolverlas camina en dirección al trabajo esparciendo furibundos salpicones en el suelo, gotas perfectas e interminables, manchas con tintes surrealistas, y líneas que intentan explicar la ausencia de sentido
El mesero que grita con todas sus fuerzas: Memories can´t wait
El mesero vestido de azul
El mesero vestido de blanco
El mesero vestido de negro
El mesero con tuxedo
El mesero escuchado por otros antes que por sí mismo
El mesero escuchado por sí mismo antes que por otros
El mesero consciente que ser mesero is just a student job
El meserista
El meserólogo
El dizque mesero
El mesero que nunca volvería a ser mesero
El mesero rogando por más horas de mesero
El mesero que no habla ni saluda
El mesero agresivo y un poco torpe al hablar
El mesero que ríe de todo
El everybody´s got something to hide except me and my monkey-mesero
El ass-kisser
La mesera con el brazo izquierdo en L, cartera a la altura del codo, y un atisbo de indiferente seguridad y perfección incuestionable
La mesera I take you out, boy
El mesero “las reglas están para romperse”
El mesero “las reglas se siguen a ultranza”
El mesero “hay que saber cuándo dejar de seguir las reglas”
El mesero yo-my-man con un par de audífonos blancos, y ese tonito “that´s the crack music nigga, the real black music nigga” durante todo el set-up del main dinning room
El mesero que escucha Down is the New Up en el último vagón del tren M
El mesero contorsionista en una brillo box
El mesero con beverage-napkins y un lapicero azul sobre el tray, listo para esbozar alguna idea inesperada
El mesero maravillado por lo vacío que luce el local al final del party
El mesero que empezó de dish-washer, y años después se matricula en la carrera de Catering Managment and Hospitality en un reconocido Collage de Manhattan
El mesero que limpia el borde sucio de la taza con el dedo
El mesero al que no le importa nada y es annoying
El mesero al que todo le importa y es más annoying
El mesero que escribe la palabra mesero con faltas ortográficas
El mesero cool
El mesero who needs a cigarrette NOW
El mesero que no entiende bien inglés
El mesero contratado para el U.S. Open que evoca ininterrumpidamente su país de origen, y las pocas oportunidades que tuvo para no ser mesero
El mesero con las piernas pintadas de celeste; el torso, de rojo; y la cabeza, de amarillo
El mesero “In the city that never sleeps, I sleep alone”
El mesero con la boca abierta en Times Square
El mesero con la boca cerrada en Bryant Park
El mesero que decide escapar de todos sus problemas convirtiéndose en mesero
El mesero que decide hacer de su condición de mesero una forma de enfrentarse al mundo
El mesero gentleman
El mesero galante
El mesero hot
El mesero Oh my God
El mesero que deja escapar una silenciosa flatulencia para desocupar, de una buena vez, la mesa de unos costumers parlanchines
El mesero with no direction home
El mesero en una esquina apartada del MOMA, con un pequeño letrero entre las manos que dice: “mesero”
El mesero con su camiseta de Los Saicos
El mesero fanático del Siglo de Oro español, que intentó un soneto conceptista:
Escribo… Borro… Vuelvo a escribir…
La Vida es un intento del decir
Al que siempre regreso, tropezando
Entre el manchón indeleble y la hoja en blanco…
Y lo dejó abandonado después de ponerse a contar endecasílabos. Algo fastidiado, encorsetado, apergaminado
El mesero que sueña con ver un libro impreso con su nombre, y el mesero que se burla de él
El mesero arrodillado en esta puta ciudad, y el mesero que le tiende la mano
El mesero consciente que primero son los niños, después las mujeres, después los animales, después las plantas, después el reciclaje y la basura, y después los meseros
El mesero obsesionado con las estrellas y los remolinos y los cuervos y los campos de trigo
El mesero envolviéndose en la tela del espacio y el tiempo
El mesero-punk que escribió en un poema:
a su ansia incansable de novedad
le respondo con mi pene
a su necesidad de promocionar un futuro-gran-poeta
le respondo con mi indiferencia
a su mundillo de concursos literarios
le respondo que no llenaré mis poemas de epígrafes (…)
Versos que envió a un prestigioso concurso de la NYU, esperando, por lo menos, una mención honrosa
El mesero desengañado que acepta, sin reservas, la muerte de la poesía tal y como la conocemos
El mesero que asume “el no saber qué decir” como el inicio imperioso de cada poema
El mesero I just don´t know what to do with myself
El mesero que le dice a otro mesero: Stop making sense, broad. Y el mesero que responde: So watching me fall, buddy
El mesero ironizando con conceptos de amor
El mesero coleccionista de videos pornográficos
El mesero adicto a la destreza amatoria de las masajistas coreanas
El mesero–guía-turístico de todos los strip-clubs de Manhattan
El mesero who could have it so much better
El mesero que “ya fue” para la literatura
El fax-u mesero
El mesero que propone algo novedoso en medio de lo repetitivo y estúpido, arriesgando sobremanera su buena reputación de mesero
El mesero que responde: Oh, I´m an artist, but you know… the situation, so I have to do some catering to pay my bills… Y después de sonreír, murmura (bastante suelto de huesos): ¡Viva la crisis económica!
El mesero disfrazado de Liberty Statue, completamente indiferente a la risa de las personas que lo observan sin cesar
El mesero storyteller
El mesero burócrata
El mesero boxeador
El mesero que está intentando ser actor
El mesero mesiánico
El mesero futurista
El mesero cubista
El mesero surrealista
El mesero estructuralista
El mesero post-estructuralista
El mesero real visceralista
El mesero de gafas oscuras y cabello ensortijado que repite todas las noches: No sé cómo hacer más verdadera esta palabra. Si digo mano, y no me doy un golpe… No me creo
El mesero que pinta con spray en el Williamsburg Bridge: “Abajo la poética-poesía, y abajo, también, la antipoética-antipoesía”
El jesus-crazy mesero
El anti-mesero
El mesero que deduce en estas líneas inconexas una mediocre selección de fragmentos no logrados
El mesero sin ideales, sin pensamiento y sin escritura
El mesero preguntándose para qué regresar a su país natal
El mesero que ya no cree en nada
Carlos César Valle
Nació en Lima, Perú, el 29 de marzo de 1982. Estudió Letras y Ciencias Humanas en la Pontificia Universidad Católica. Desde el mes de abril del 2007 reside en el estado de New York. Estos poemas fueron escritos en la ciudad de White Plains, que pertenece el condado de Westchester, entre julio del 2007 y diciembre del 2009. Y pertenecen al libro inédito Pornografía Inútil (y otros poemas neoyorquinos).
Literature 10th issue
Nervous Story
by George Angel
It isn’t much of anything, really. Just a sort of pressure, a sort of
waiting for the car to get there. My situation is much like most
people’s, that is to say it isn’t much of anything. So I find myself in
the moment. The way people used to smoke cigarettes. One might
surmise a certain emptiness. But the living of it is quite pleasurable,
actually. There is still warm sunlight, the taste of something cool
to drink. Don’t think I am advertising anything. Not really selling
happiness among the ruins, if you know what I mean. What would
you pay for it with? How would I deliver it?
To lift you out of what must be unbearable curiosity, I’ll tell you
what all of this is about. Of course, what something is about isn’t
what it is, is it? In any case, I am on my way to give something.
Mysterious human act, that. I do not know the person very well
that I am giving the something to. I am not sure the something is
the right something to be giving; and I am not sure the person is
even remotely prepared to receive anything from me, much less
this. I suppose this implies some vulnerability on my part, but to be
absolutely truthful about the matter, giving is a kind of breathing
habit.
There is, of course, the concern of burdening, of how little time we
all have, of impositions. But did the bird that flew by my window
just now ever wonder whether I would reject it? Yellow birds with
striped heads often adorn my gifts.
And desire. Desire, that tiger that prowls the department store,
where does she fit in to all of this?
I want this to take place in a train car. Train cars seem to– to be
always passing through the middle of everywhere. I want this to be
the first train car ride in history that fulfills its promise.
I am not a philosopher. I am not sitting around wondering whether
my oven has a soul, or anything like that. I just think a bow tie is a
nice touch, now and then.
Angels arabesque in lamentation in the evening sky. The world
is fading. The color has been scraped from things, and where we
would dwell the wall is cracked. Your face is plain, and the birds
beneath the trees listen to your sermons.
Don’t let the footsteps startle you. The train car lighting has always
been a bit too direct, and your eyes take a moment to focus. Open
your hands and receive this story. I can see the currents in the night
air outside the train window. Forgive me if I have to run.
____________
POEMAS
Alejandro Mitre (Guadalajara, Jalisco, 1980). Ha colaborado en las
revistas: “MetrÛpolis”, “Letrambulario”, “La Gaceta”, “Periodico de PoesÌa”, “Ventana
Interior”, “Letras en RebeldÌa”, “Azul@rte”, “La Casa del Tiempo”, “E. PoÈticas” y en el
blog Mis poetas contemporáneos . Está incluido en el Panorama de poesÌa mexicana
(Los Acífenos, 2009). Es autor de los poemarios Diáspora de la mansedumbre (edición
de autor, 2007) y Anatema del crep˙sculo (de prÛáxima publicación).
EL TRAYECTO, LA OSTENTACI”N
& y sin embargo el trayecto
es una ostentaciÛn del mal,
una parodia del sonido
dispersada en el paisaje
como la perversidad
de la distancia,
como la proliferación del calor
en los intersticios del habla y la cordura.
No hay antagonismo en las lindes,
la severidad es paralela
a lo temporal de la materia.
& y sin embargo el trayecto
ha mostrado lo esencial.
HAY UNA INTEGRACION DE LOS DESPOJOS
Hay una integraciÛn de los despojos,
de las sucesivas interpretaciones del asco,
del porvenir que est· pariendo moscas
en los acercamientos del habla y la cordura.
Hay un crep˙sculo que no se rinde
y que escrupulosamente ya partiÛ
dejando en su huellas como una luz
el remordimiento,
el alza en el costo de los enseres espirituales
y una torpe directriz en la resistencia
del caparazÛn de las tortugas.
BAJO EL CANTO DE LOS ¡LAMOS
Pierde la luz
su borde
de centauros;
su anquilosada
estepa,
su retiro
es perpetuo
bajo el canto
de los álamos.
SE FRAGUA EL HORIZONTE
En zona de silencio
arde fuego
donde abreva certeza y lejanÌa
un aquelarre de espuma de la espera
y en contundente cielo se perfila
la extrañeza de la palabra y su réplica en compañia
que se desborda en un cántico de espejos.
Se fragua el horizonte en la lÌnea
que la voz ejerce.
Alejandro Mitre
Poemas
Poema de las Cosas que no Vuelven
Abiertamente pactaste con la muerte
sin pudor ni temor vendiste tu mente
y ahora lloras como lluvia de invierno
sin consuelo, sin abrazo, tu solamente
Protegiendo tu porvenir te golpeaste a ti misma
defendiendo tu derecho te juzgaste a ti misma
mientras una semilla creciendo en el dolor
era ejemplo del futuro, de lo justo, del amor
Tu rostro desteñido, tus ojos escondidos
el bullicio de tu culpa te arulla suavemente
y te duermes, tan desnuda, abrazando tu vientre
vas tomando la forma de las cosas que no vuelven
……………………………………………
(Trova)
Hay un secreto que voy a decirte…
Es el que guardo bajo las baldosas
es el que esta detras de mi espalda
es el que actua detras del telón
cada vez que termina la funcion
Es el que creo que me delato
es el que te rosa los oidos
es el que quiere hacer un nido
solo dentro de tu corazon
Es el fruto que el arado guarda
es el que ama la verdad
el que resume en una palabra
cuanto anhela la libertad
Por: Killiam A. Habibe
MILAGRO DEL LENGUAJE
Que entre el orgullo y la curiosidad
se edifique una torre de arena;
un apetito de saber anima cada palabra, número y grafÌa
a revelar en Babel su figura.
En la oscura cueva existen muestras
de primitiva arquitectura.
Su construcción imposible es la clave que permite encontrar a Dios
entre nueva ortografÌa.
Desde cada silaba, punto y silencio exclama el innombrable
lo in˙til de la tarea que es buscar su nombre en las Alturas.
Podré ver el rey que la torre crece, øpero que ya no escala el cielo?
Ni las piedras son ya piedras, y es el humo quien sostiene este templo
de ceniza endurecida.
Me imagino esclavo de esta imagen
y de tan imposible tarea.
Todas las frases llegan como una marea
y su arquitecto ; un fuego que busca refugio en palabras como oro,
miel y sol.
Killiam A. Habibe
Canción Alegre
CANCION ALEGRE
Yace el cad·ver de un león sobre un sudario espontaneo de piedras.
Su cuerpo es una imagen de instintos, de solitaria valentÌa y un orgullo
que nos abandonan en el camino.
Se acordaran de su rugir (un incandescente enjambre de abejas)
invitando una ultima fiereza.
Hay una miel secreta que de su interior emana y le devora.
QuiÈn dirÌa que la muerte, en una canción alegre
fuese capaz de tanta dulzura.
Killiam Habibe
MILAGRO DEL TIEMPO
En este póstumo espacio, me entrego al milagro.
A ese imposible acá y ese allá que es abrir, cruzar y cerrar una puerta.
Todo recuerdo o memoria es increÌble, una mirada lejana de un tiempo imposible del que
a veces se duda que haya pasado.
Yo que a orillas de lo eterno simule una vida que se diluirÌa con la noche,
Todo sueño era dinamismo y todo lo ocurrido un prodigio.
Todo encuentro una fortuna o un capricho del destino.
Se predestino que el mundo y todo su interior seria de arena.
Sobre este paisaje avanzan caravanas en silencio.
El camino es bastante conocido y con frecuencia transitado
por peregrinos que deambulan entre la fe y la duda,
siguiendo una rígida tradicion como la procesion cíclica de los soles y las lunas.
Killiam A. Habibe
____________
“El mirón de la ventana no vió nada” Tonatihu Mercado
Bienvenido viajero de las letras, adicto a las imágenes ilógicas e inmortales de la literatura. Se ha comprado el ticket al viaje de la bestialidad humana: aquí los sueños, los vicios, el amor y la lujuria, la sinrazón y el sadismo, se cogen de la mano para andar por los canales y las cloacas de la ciudad de la violencia pura vuelta poesía, apuntalada en una novela pluridimensional.
Tonatihu Mercado, aspirante y suspirante de los reflejos de la luz solar sobre la animalidad de hombres, mujeres y bestias, nos retrata los callejones oscuros, las bodegas del contrabando, los viciosos de la mafia y la cursilería de las putas enamoradas, al tiempo que, podremos compadecer el duelo de las viudas negras en medio de una hermosa historia de amor.
Conocerán eso sí, a los magos de la vida, los chamanes y las brujas que nos llevan a las puntas de las estrellas en medio de cuentos y leyendas que nos indican el camino a la cura de la ceguera, sobre todo, después de extasiarse con los destellos de la pluma de un filósofo, artista, perfomer y poeta, un loco que tira las palabras como el dragón de Komodo escupe sobre su presa; al menor descuido podría ser intoxicado por la ponzoña de este joven escritor que ha vuelto de su gira por el mictlán, la pléyades y los múltiples círculos del infierno, nomás para contarnos de su odisea, en tanto que el atardecer se desparrama e invade la ventana por la que el mirón que lo sabe todo y no sabe nada, se mantiene seguro, sin darse cuenta que, sin él, nada ni nadie podría seguir existiendo.
Mónica Gameros
México DF octubre 2010
La novela de Tonatihu Mercado, entre otras cosas, es un relato ocular. La mirada es testigo y narradora, puerta por la cual se exploran mundos de difícil acceso y de imposible comprensión para los demás sentidos. Es la mirada lo que construye al relato, la mirada del narrador y la mirada del “mirón”, la mirada que penetra en cuadros pintorescos de atmósferas nocturnas y bajo fondos.
Y además de la mirada narradora es también la noche un elemento decisivo en la novela. La noche no es misterio sino revelación; es en la noche cuando los personajes de esta novela viven -o mejor será decir “sobreviven”- a un zoológico urbano, corrupto, ruin, lleno de ramas cuyo fin, en muchos casos, no llega a vislumbrarse nunca. Los personajes de esta novela son nominados por el nombre de un animal que los identifica; Tonatihu los animaliza. Los borrachos, las putas, los drogadictos y todos los personajes que participan en esta atmósfera esquiza son siempre –y esto nos recuerda al naturalismo– envueltos por sus circunstancias sociales y geográficas.
El título, El mirón de la ventana no vio nada, entraña en sí una obvia contradicción, pero explica precisamente el objeto de la novela: no contar nada, sólo mirar, sólo mirar lo que todos miran y no ven, lo que a fuerza de obviedad se vuelve prohibido.
Esta el lector ante una novela de nuestro tiempo, en la que incluso las personas de mayor curiosidad e interés intelectual divagan y divagan sin encontrar final para sus diatribas en muchos casos; una novela abierta de la que pueden surgir, a su vez, innumerables novelas, en un círculo que, como la vida, no acaba nunca.
Manuel Pérez-Petit
“El mirón de la ventana no vio nada” A LA VENTA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
MÉXICO 150 pesos//Con envío incluido//Deposita en la cuenta de Banorte 0665737334, a nombre de Tonatihu Mercado
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Envía la imagen del recibo de depósito en un mensaje junto con tu dirección completa (incluye Código Postal) y tu nombre completo.
*El envío se realiza por Correo Nacional, certificado. Entrega entre 15 a 21 días.
UNIÓN EUROPEA 20 euros// Depósito por Western Union a nombre de Tonatihu Mercado
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*El envío se realiza por Correo Nacional, certificado. Entrega entre 15 a 21 días.
PROMOCIÓN: “El mirón de la ventana no vio nada” y“Las flores del colibrí” del mismo autor; México 200 pesos; Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica 25 dólares; Unión Europea 25 euros. CON ENVÍO INCLUIDO.
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Ediciones REDEZ
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Échale un vistazo al catálogo de ediciones Lago// otros autores, otros títulos
http://tonatihumercado.wordpress.com/ediciones-lago/
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—————-cuento ——-
“Francisco, El Niño Camarón”
Por Oscar Peña.
En un caserío de pescadores muy pequeño, antiguo y olvidado de la costa pacífica
colombiana, vivía Francisco. En unas semanas cumpliría trece años y ante los
ojos de su abuela, era un jovencito como cualquier otro. Un poco flaco para su
gusto, callado y despistado, un poco diferente a los demás niños, pero nada de
qué preocuparse.
En cambio, los demás niños del caserío lo veían como realmente era. Un niño
pelirrojo, de ojos azules, y de piel blanca como la carne de coco. Francisco era el
único diferente en este caserío donde todos sus habitantes eran afro
descendientes, de piel negra como el carbón. Francisco, en uno de sus muchos
intentos por sentirse aceptado, explicó a los demás niños, que el carbón tenía dos
colores: negro, cuando estaba apagado y rojo como su pelo cuando estaba
encendido, y que al igual que los demás, él también descendía de este mineral.
Las únicas personas que se convencieron de este argumento, fueron su abuela y
él.
Aparte de estas diferencias físicas, que lo convertían en el centro de las burlas de
los demás, Francisco hacía muchas cosas muy bien, como bailar el currulao,
lanzar la atarraya y lo mejor de todo, nadar. Sin embargo, por simple envidia, los
demás niños siempre se inventaban algún pretexto para decir que Francisco no
hacía nada bien. Por eso, lo que para su abuela era un niño callado, en realidad,
era un niño triste.
Cuando Francisco preguntaba por sus padres, su abuela siempre le contaba la
misma historia: llegaron una noche sin luna a la playa. Venían en un barco un
poco antiguo, llamado “El Holandés Errante”. No le dijeron mucho, sólo con
lágrimas le entregaron a Francisco, quien tenía días de nacido y se alejaron.
Durante muchas noches, ella espero que regresaran en busca de su hijo, hasta
que entendió que debía criarlo como si fuera de su propia sangre. Su abuela, una
mujer que nunca se casó, era la única familia que tenía Francisco en el mundo y a
su vez, él era lo único que tenía ella.
El único lugar donde Francisco se sentía completamente seguro, era en el mar,
cuando tomaba su pequeña chalupa y se iba a pescar. Pero por más sombreros y
mantas que se pusiera sobre su cuerpo, el resultado no cambiaba: siempre, al
finalizar la jornada, volvía a la orilla con el mismo aspecto. Su piel se ponía tan
roja, como el carbón encendido, tanto así, que los habitantes del lugar le pusieron
de sobre nombre a Francisco, El Niño Camarón.
Estas burlas lograron que Francisco se volviera aún más callado de lo que era y
poco a poco empezó a alejarse hasta que empezó a pescar en las noches.
Primero, para no oír las advertencias de su abuela sobre el sol; segundo, para
evitar el fastidioso color; y tercero, para estar solo y así no tener que aguantar las
miradas y comentarios de los demás.
Pero las desgracias de este niño no terminaban ahí. Descubrió que bajo la luz de
la luna llena, su piel se ponía de un tono rojo eléctrico, y que podía ser divisado a
varios metros. Su voz se puso un poco más gruesa, creció un poco más y tenía
más fuerza. Pero una de tantas noches, alguien del caserío vio su extraño color y
de inmediato se empezaron a tejer más historias sobre él. Unos decían que había
hecho algún conjuro de magia negra y por eso era más fuerte. Otros dijeron que
sufría de una extraña enfermedad que había sido transmitida por un crustáceo y
por esa razón se alejaban apenas lo veían. Incluso alguna señora con una
imaginación muy grande, aseguró que todo era obra de su abuela; que ese color
extraño era para enamorar a las jovencitas en luna llena. Inmediatamente a todas
las niñas y jovencitas se les prohibió salir en las noches y acercarse a tan extraño,
diferente y maligno jovencito. Francisco lloró amargamente durante muchas
noches y se odió a sí mismo, a su extraño color y sobre todo, odió ser tan
diferente.
Según contaba su abuela, El Holandés Errante era un barco que salió de puerto
hace más de doscientos años, pero que por extrañas y desconocidas
circunstancias, jamás volvió a ser visto. Dicen que cada trece años sus tripulantes
pueden bajar y hacer contacto en la noche con tierra firme. Ellos llevan tanto
tiempo en el fondo del mar, que pueden nadar bajo el agua durante muchos años,
pueden hablar con criaturas marinas y conocen los secretos misteriosos de las
profundidades del océano.
El día de su cumpleaños número trece, la abuela de Francisco se esforzó para
hacerlo sentir especial. Le preparó su comida favorita, hizo helados de coco e
incluso invito a algunos vecinos, pero como era de esperarse, ninguno fue. “Más
dulces para nosotros”, dijo la abuela intentando hacer la situación menos triste.
Ese día hasta el sol se escondió y fuertes vientos invadieron la playa. Parecía que
fuera a llevarse las chozas de un jalón. Las olas estaban gigantes y a medida que
se acercaba la noche, el clima empeoraba.
Pero Francisco, por alguna extraña razón no sentía miedo. Tuvo mucha curiosidad
y quería irse a pescar. Quería nadar entre olas gigantes, bajo un cielo totalmente
negro y sin estrellas, que se iluminaba de vez en cuando por grandes rayos. Sabía
muy bien que su abuela iba impedir a toda costa que saliera bajo esas condiciones
a pescar. Francisco, esperó y esperó hasta que finalmente su abuela, con fuertes
ronquidos, le comprobó que estaba profundamente dormida.
Francisco salió sólo con unos pantalones recortados hasta las rodillas. Sin
sombrero, sin manta o protección alguna, descalzo, con su pequeña embarcación.
No estaba loco, ni intoxicado por el exceso de dulces de coco. Sentía muy en su
interior, cerca al corazón, el llamado del mar. Sin dudarlo entró al agua y empezó
a remar, pasando por grandes olas que en más de una ocasión estuvieron a punto
de voltear la chalupa. No tuvo miedo, el llamado se hacía más fuerte, le decía que
no había por qué temer.
Cuando estuvo bien adentro, cuando no veía ni una casa en la orilla, Francisco tiró
una oxidada ancla al agua. Miró por última vez hacia donde estaba su pueblo,
pensó en su abuela y los ojos se le encharcaron. Se puso de pie e
inmediatamente se lanzó al agua. No sabía qué buscaba, sólo seguía el impulso
de su corazón, que lo obligaba a seguir nadando cada vez más hacía el fondo. A
medida que nadaba más profundo, su piel se empezaba a poner más roja, como
una antorcha.
El aire se le empezó a agotar, nunca había estado tanto tiempo bajo el agua y
mucho menos tan profundo. Miro hacia arriba y se dio cuenta de que no veía la
superficie. Sintió cómo se le acababa el aire poco a poco y que sus brazos y
piernas no respondían. Empezó a ver a lo lejos varias luces rojas, del mismo color
de su piel y sus ojos se fueron apagando poco a poco, hasta que de repente sintió
que le jalaban un brazo y una bocanada de aire entro en sus pulmones, como si
fuera el primer respiro de su vida.
Lo estaba sujetando una mujer y junto a ella, había un hombre. Los tres, tenían la
piel del mismo color: rojo encendido. Eran sus padres. Atrás de ellos pudo ver El
Holandés Errante y muchas personas nadando tranquilamente hacia la superficie.
Tal y como le contaba su abuela todos podían respirar bajo el agua, hablar con
corales, medusas y nadar con la misma naturalidad que cualquier pez.
En pocos minutos, sus padres explicaron a Francisco la historia de la embarcación
y de cómo su nacimiento coincidió con la última vez que pudieron salir a la
superficie. En un acto de amor, sus padres se habían privado de verlo crecer junto
a ellos, para que pudiera crecer como un niño normal, así sólo se pudieran
encontrar una vez cada trece años.
Francisco tenía las mismas facultades de los tripulantes de la legendaria
embarcación y a medida que fuera creciendo, los iba a desarrollar mucho más.
Pero el encuentro de padres e hijo se vio interrumpido por alerta de maremoto.
Las aguas estaban tan violentas por la tormenta, que iba a desencadenar una
tragedia. Tenían que irse a un sitio más tranquilo.
Francisco inmediatamente quiso ir por su abuela, pero era demasiado tarde. No
tenía el tiempo suficiente. La única manera de salvar a su abuela, era ir hasta las
profundidades, guiado por un pulpo, para que juntos y usando sus ocho tentáculos
y las dos manos de Francisco, cambiaran las corrientes marinas y sus destinos.
Claro está que al regresar, El Holandés Errante no estaría ahí y la posibilidad de
estar con sus padres se pospondría por trece años más.
No era justo tener que dejar a sus padres para salvar un pueblo que le dio más
tristezas que alegrías, que nunca lo aceptó y que lo juzgó por ser diferente. Su
padre le dijo que ellos siempre habían estado con él, que siempre tienen noticias
suyas por medio de los otros habitantes del mar y que la mitad de su corazón era
heredada de ellos, sus padres, pero la otra mitad, era fruto de su abuela, de su
pueblo y de sus habitantes. Era hora de demostrar lo que Francisco muchas veces
explicaba, que a pesar de sus diferencias, todos venían del carbón.
Francisco vio como sus padres se despedían a lo lejos, guardando la promesa de
volverse a ver en trece años. Mientras con el pulpo descendía a cambiar el rumbo
de las mareas y corrientes y así salvar a su pueblo, salvar a su abuela.
Nadie volvió a saber de Francisco. Pero hace un par de años me llegó la historia
de un joven que va por las diferentes playas del mundo, ganándose la vida como
profesor de un baile exótico llamado Currulao. Lo describen como un joven de piel
blanca como la carne de un coco y pelirrojo como el carbón encendido. El nombre
de este joven cambia según la playa donde sea visto. En unas se conoce como
Frank, en otras como ____ y en otras simplemente como Pachito. El único sueño
de este misterioso, pero alegre joven, es volverse a encontrar con sus padres,
para que lo lleven de nuevo a su pueblo a reencontrarse con su abuela. Porque él
es descendiente directo del carbón, mitad negro, mitad camarón.
Por: Oscar Peña.
ABRAPALABRA
Abrapalabra este juego que hicimos distante
en bocanadas y abrazos que nos prodigamos
despatarrados burlando el hastío.
El temor de una tropa servil desbocada cazando
destinos por el vecindario.
El dolor trotamundos desafiando al coraje pichón
traicionado.
Abrapalabra este cuento orfandad de cariño
que amamos a tientas en las madrugadas del odio
indefensas y en los matorrales de vías maltrechas
soñando guerrillas como actos de ofrenda.
Bombo perdido en la noche hambrienta de otros
semblantes donde hubo fiesta,
late por los compañeros que un día murieron allí
donde el miedo es apenas remedio vencido y las
garras maduran por cada segundo de gloria insepulta,
por cada blasón forastero que arroja sus redes
en busca del cepo y el orden.
Abrapalabra esta fiesta de la añoranza en que andamos
un poco enredados por las comisuras,
por las ataduras que nos demoraron.
Los vientos que soplan son vientos amantes y está en
nuestras manos izar las banderas y ser cordilleras que
suben altivas, será en esta tierra por hijos que vengan
y flores urgentes, sin apropiadores, sin diarios que mientan.
Abrapalabra esta vida que se desespera,
resiste al prejuicio, soslaya las penas, hay lucha y hay siembra
batallas que esperan y por si fuera poco un bombo perdido
resuena y resuena.
Jorge Dossi – de Sabor por Letras – 2011 – Babel Books Inc
Literature – 9th issue
Selección poética en celebración de Abril, mes de la poesía:
JOSE MARIA ZONTA – COSTA RICA
|
La mujer sencilla se enfrenta a la arquitectura de una ópera
|
(Pérez Zeledón, Costa Rica, 1961)
Incluido en antologías de México, Cuba, Colombia, Ecuador, España, Francia, entre otros, ha publicado La noche irreparable(1985), Los elefantes estorban (1992) Tres noviembres (1995), Lobos en la brisa(1998), Juego azul (1998), Casarsa (2001),El Libro de la decadencia (2002) y Casa de la condescendencia (2010). Ha ganado varios premios de poesía en Costa Rica, Argentina y España. Es también periodista.
Este poema es inédito.
Publicado en la revista literaria virtual: El coloquio de los perros.
MANUEL TORRES – ARGENTINA
DOMINGO 31 DE MAYO DE 2009
La noche y las letras.
No son las que escribo.
No son las que escucho.
No son las que leo.
Son las que recuerdo,
¿o las que olvido?
¿o sólo lo intento?
Son las que me pierden,
en la borrosa margen del cuaderno,
el cuaderno de mi memoria,
dónde escribí un día su olor,
su tono de voz, y su respiración.
Es la noche y las letras,
La noche de su ausencia,
las letras de su nombre,
Es la noche y la letra.
Inexistente, curva y silenciosa, la noche.
Nostálgica y desmembrada, la letra.
La letra de mi sueño junto a ella,
Que yace sin sentido, en el cuaderno.
El cuaderno de mi infancia y de mi amor primero.
La letra y las noches, las noches que espero,
taciturno, las vocales de su amor.
LUNES 29 DE JUNIO DE 2009
Después de la Guerra
Tigres bajo la nieve jugando ajedrez
jurándose comprar el último cd de Jackson
acabado el tiempo se han marchado
sin prisa a sus Cine Clubes acorazados
Y la muerte les ronda juguetona
A cantos matutinos se ha unido
Festejando el olvido de las ropas
De las lluvias del placer mezquino
Paraíso glaciar de árboles desnudos
el blanco abarrotando las calles húmedas
de lo que antes fue una tierra
un país
una ciudad
quizá la mía u otra lejana
Y los tigres juegan ajedrez
ha sido el único recuerdo de los hombres
ya exterminados por su propia ira en una guerra
Y las últimas noticias de la fama
se quiebran en las plazas desoladas
nostálgicas y frías
Como la nieve que acompaña las pisadas
gigantescas y hambrientas
de los tigres
que antes fueron hombres
yendo tras las pisadas de los restos
de la guerra
de la carne del dolor
Y entonarán cantos de resignación
luego morirán por el hambre
si no habrá más guerra
no con restos
no habrá hombres
y la nieve brillará en soledad
hacia el profundo cielo negro
VIERNES 24 DE JULIO DE 2009
La máquina del tiempo
Seguramente la física no lo creerá
Y más si supiese que alguien como yo lo descubrió
Pero es que no fue planeado
Ni las razones aún las entiendo
Sentir es la única prueba que tengo
Fue la mañana de Julio ¿o la noche?
Ya lo confundo
Un día igual a los del olvido de la rutina
Era Verano y cumplía mi ritual
Vivir
Yo acaso ni estudioso seré
Quizá solo las letras a veces me acompañan
Sólo a veces
Cuando las logro organizar
Y ese día por suerte se escondieron
En las faldas del viento lleno de colores
Y fue allí cuando me pregunté
Si era el tiempo una ilusión anhelada
Si era el tiempo el mismo rencor del ayer
O del olvido
O de la muete
O quizá una esperanza
…una sentencia
Y es que el tiempo a la verdad no existe
Porque el pasado ha dejado de ser tiempo
Y el futuro no ha logrado serlo
Y el presente… el presente no lo es
El presente es sólo el ombligo del tiempo
Divague entonces unas horas
Y un olor a nube me recordó la tarde de aquella mañana
¿O noche? vuelvo a confundirme
Y pasaste tú
…llegaste
Un encuentro fraterno quizá a punto del big-bang
Y era la tarde sobre la silla del lugar
Mi mente distraída por tus cabellos caer
…sobre la piel del hombro
descubierto
Las líneas perfectas de tus cejas
Como trazados del idioma mandarín o árabe
Y tu luz parpadear
En tonos de destello y olores de jazmín
El viento entonces ya menguado me habló
Como voces nórdicas o lenguas proféticas y lloró
Envidioso de ser ignorado su cuerpo y sonido
Ella me miraba sólo a mí y él lo sabía
Más tarde llovió
Eran lágrimas de soledad
Luego de nostalgia
Sabía que el viento colaboró con el tiempo
Y así como dejó de existir para mí por un instante
Murió
El viento en ella
Y el tiempo en mí
Me encontré viajando en la máquina del tiempo
Ni vértigo
Ni susto
Sólo un fantástico revolver de mezclas
Integradas por sabores
…olores
…formas y pasiones
Quizá por eso no recuerdo si era mañana o noche
Quizá por eso el tiempo no estaba
Quizá también por eso el viento lloró
También quizá por eso la física no lo comprenda
Es imposible viajar en el tiempo
…y menos si la máquina es tu boca
Tus labios
…y menos si se activa al besarnos
Pero ¿y qué más da?
Sentir es la única prueba que tengo
La próxima vez traeré el sudario de Jesús
O la oreja de Van Gogh
Y aún así
La física no lo comprenderá
A menos que intente besarte
…y en ese caso
La máquina se destruirá

Encuentro internacional de poetas en Nueva York
Poesía Inmigrante en Nueva York
Del 19 al 23 de Abril 2011
New York, NY
En la semana del 19 al 23 de abril del presente 2011, Nueva York les dará la bienvenida a dos poetas invitados desde México: Mónica González Velázquez y Mario Dux Castel. Ellos compartirán escenarios con poetas latinos radicados en la ciudad como Madeline Millán, Etnairis Rivera, Juana Ramos, José de la Rosa, Yrene Santos, Tomas Galán, Carlos Aguasaco, Natalia Aristizabal, Nicolás Linares, Diego Vargas e Iván Hincapié.
En las presentaciones relacionadas a continuación se presentaran entre otros trabajos los libros ‘Diez, Ocho, 34’ de Mario Dux Castel, ‘La Loca de la Estación Central’ de José de la Rosa y la antología con varios de los autores ‘Poesía sin fronteras, poetas latinos en N.Y’ de ‘Mi Cielo Ediciones’.
Agradecimiento especial a Madeline Millán gestora de este evento. Vale la pena anotar también que Artepoética Press es uno de los patrocinadores de este encuentro.
19 de Abril / 6:00pm
Cornelia Street Café, 29 Cornelia St, New York, NY 10004
http://corneliastreetcafe.com/performances.asp
21 de Abril / 7:00pm
Immigrant Movement International, 108-59 Roosevelt Avenue, Queens, NY 11368
Presentación de:
Poesía sin fronteras, poetas latinos en N.Y. Antología de Mi Cielo Ediciones.
La Loca de la Estación Central de José de la Rosa. Mi Cielo Ediciones
Diez, Ocho, 34 de Mario Dux Castel
http://immigrant-movement.us/?page_id=886
22 de Abril / 7:00pm
Librería Barco de Papel, 4003 80th Street, Elmhurst, NY
Micrófono Abierto en el marco de los recitales ‘La Otra Orilla’ Tertulia para escritores.
23 de Abril / 7:00pm
Terraza 7 Train Café, 40-19 Gleane Street, Elmhurst, NY 11373
Focus on Food Chain! Intercambio Cultural!
http://www.terrazacafe.com/
Contacto:
Nicolás Linares 3476827488
Madeline Millán 6462891286
poetasenny@gmail.com



5 POEMAS DE ÁNGEL RAFAEL NUNGARAY 1 Como un rumor Se extiende La flama en la caída Del anzuelo quimérico : La subrayada sombra : El vuelo del impulso Que (me) sostiene. Va, viene la flama : El despertar : La desterrada cima : La cauda-losa espiga 2 Diáfana médula Del desamparo Palpada Por el sol Que redime La oquedad Y en la creciente Amortigua El peso de lo real 3 La fortaleza avanza La ascensión reinante Emite fuego, Ha de pulir el día Hasta su mínimo signo. Ha de apegarse a las rutas De las ruinas Que están por aparecer. La fortaleza se adhiere a los signos. 4 La derrota no es la consumación Es el cauce, La semilla, El abordaje, El fuego original que parpadea En los desiertos de la sangre. La batalla después de terminada Aún no comienza. No hay una mínima sospecha Del torrente invisible que reposa En las heridas. Hay un fuego que acendra las derrotas. 5 Heridas En la predisposición del auge Que difiere Furor Heridas En el estruendo de la sangre La sangre se libera de su peso De su siniestra flora onírica Reposan las estelas La sangre con sus garfas Pule su rumbo Su baile de vértigos Diáspora del anhelo errante del cristalino De la visión de lo mirado De la proporción del infinito En el finito despertar Diáspora del astro que avanza
México, 1968.
Es autor de los poemarios Estaciones de la noche (2002), En el vacío de la
luz (2002), Morada ulterior (2004), Plexilio (2008), Escalar el vértigo (2009) y
Península apócrifa (2010).
Está incluido en Poesía viva de Jalisco (2004), Muestrario de letras en
Jalisco (2005), Los mejores poemas mexicanos (2006), Animales distintos.
Muestrario de poetas mexicanos, españoles y argentinos nacidos en los
sesenta (2006), El mapa poético de México (2008), Panorama de poesía
mexicana (2009) y Muestrario de poetas de Jalisco (2010).
Es becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de
RED DOOR MAGAZINE: PREVIOUS CONTENT
La Gran Novela Nacional
Luis Henao Uribe
Todo pasó muy rápido y no alcanzó a darse cuenta: iba manejando de regreso a su apartamento por la Autopista Circunvalar, el sol poniente enrojecía los cerros y había poco tráfico. En la radio estaban discutiendo el caso de un jugador de fútbol al que le encontraron una dosis personal de marihuana; los periodistas crucificaron al pobre muchacho y los oyentes se quejaban del mal ejemplo que era para la juventud. Paró en el semáforo y aprovechó para cambiar la emisora. Cuando levantó la cabeza había una pistola al frente suyo. No se dio cuenta de que lo sacaban del carro, ni que le ponían una capucha. Apenas escuchó los gritos de los hombres, una puerta que se cerró y el motor de otro carro arrancando a toda velocidad con él adentro. Después escuchó que los secuestradores estaban oyendo el mismo programa de radio. Luego lo golpearon muy fuerte y perdió el conocimiento.
Lo despertaron, le quitaron la capucha pero le dijeron que no levantara la cabeza. Era de noche. Lo hicieron caminar por una trocha. Dos veces se resbaló pero no lo dejaron caer. Los secuestradores eran tres o cuatro, más jóvenes que viejos, con la piel rucia, evitando todo el tiempo verlo a los ojos. Caminando, se preguntó qué habían hecho con su carro. Se imaginó el trancón. Hora pico en la Circunvalar, un carro sin dueño. Mucha gente debió haber llegado tarde a la casa. No sabe cuánto tiempo después llegaron a una finca bien caída. Los alumbraron con linternas y otras voces los hicieron entrar a la casa. Le dieron limonada y un pedazo de pan aliñado.
Lo despertaron y todavía no había salido el sol. Dos hombres se lo llevaron. Le dieron más limonada, pero ya estaba amarga. El sol de la montaña le picaba en la coronilla. Insistían que no podía levantar la cabeza. En un momento pararon a tomar agua y lo amarraron a un árbol. Se sentó en la sombra y se puso a llorar porque por fin se dio cuenta de que lo habían secuestrado. Hizo un esfuerzo para que no lo vieran así.
Él era el profesor Leandro Domínguez. Enseñaba Teoría Dramática, Literatura Norteamericana Contemporánea y Cine y Adaptación en una de las mejores universidades del país. Era el miembro más jóven de la Junta Directiva de la facultad de Humanidades y escribía una columna todos los martes en el periódico más importante de la ciudad. Era lo suficiente arrogante para recolectar enemigos como quien colecciona mariposas o estampillas: escribía acerca de todo pero especialmente en contra de todo. Era un experto en directores de cine polacos con muchas consonantes y pocas vocales en sus apellidos y todos los viernes se sentaba a leer The New Yorker en su oficina con las puertas bien abiertas. Ocasionalmente invitaba a los estudiantes a su apartamento para mostrales su colección importada de DVDs y unos cuantos libros en alemán que él tampoco entendía, pero, eso sí, no prestaba nada, porque quién sabe cuándo tendría que revisitar qué escena para un artículo o para un ensayo.
Le dijeron que siguiera caminando. Llegaron a otra finca, de noche. Le pusieron la capucha. Durmió sentado. Pidió que le dieran una sábana, sin saber si había alguien en la habitación escuchándolo. Al tercer día llegaron al campamento. Habían unos veinte hombres, flacos y con ojeras, la mayoría cargando armas, unos cuántos jugando dominó. Lo presentaron al jefe, el jefe le preguntó si lo habían tratado bien, luego le preguntó si se sentía orgulloso de escribir tanta mierda sobre ellos en su columnita de quinta. Lo amarraron a un árbol y le dieron arroz con papa en una coca plástica. Se sintió tan orgulloso de saber que incluso tan lejos, en la montaña, tenía lectores.
Se despertó en la mitad de la noche, pensó que tenía la capucha puesta, pero no: era la oscuridad del monte en luna nueva.
A las tres semanas sabía que no importaba lo que hiciera no lo iban a matar, no podían. Tenían órdenes de mantenerlo vivo. Uno de los secuestradores, el Chino, siempre lo amenazaba de que lo iba a violar. Apenas se le acercó, le dio un cabezazo y le escupió la cara. El Chino lo golpeó con la cadena, pero inmediatamente los separaron. Desde la distancia lo miraba como si fuera un perro, babeando y bramando, con las venas de los ojos alborotadas. Esa noche no durmió pensando que iba a venir por él a matarlo. A la mañana siguiente despertó con la noticia de que habían mandado al Chino a otro campamento.
El jefe, un zambo apodado “Tumaco”, le dijo que se comportara y le regaló un radio. En medio de la estática alcanzaba a escuchar una estación de noticias. El país seguía igual; de vez en cuando mencionaban a los secuestrados, pero eran muchos. Sólo una vez escuchó su nombre.
Leandro, o el profesor Domínguez como le gustaba que lo llamaran, pensaba que el libro que había publicado dos años atrás -Vampirismo y Narcotráfico, Breve historia del cine regional en la segunda mitad del Siglo XX- se había convertido en un bestseller y que si el periódico fuera lo suficientemente astuto ya habría publicado Lo mejor de Panóptico Cultural, una recolección de sus mejores columnas. Se preguntaba quién estaba enseñado sus clases y deseando que por nada del mundo se las hubieran dado a Mister Greene, quien llevaba años intentando conseguir la catedra de Literatura Norteamericana.
Cuando se le acababan las pilas al radio tenía que acosar a Tumaco por semanas. En navidad le dieron una docena de pilas para que dejara de joder. Habían robado un camión de licores y esa noche lo dejaron tomar.
En la noche, la montaña le decía cosas bonitas. Cuando llovía le gustaba dormirse bajo el ruido de las gotas en el techo rústico. Un día uno de los hombres se disparó accidentalmente. Lo trajeron cerca de la jaula y pudo ver su cara sudorosa gritando que no se quería morir. Semanas después todavía podía distinguir las gotas de sangre en la tierra.
Una tarde se preguntó qué habría pasado con el apartamento. Por supuesto no habría quién pagara el alquiler, ¿el dueño lo estaría esperando, entendería la situación? ¿o había sacado sus cosas y rentado el apartamento a alguien más? La idea de alguien poco cuidadoso husmeando entre sus libros lo incomodó. ¿A quién le pedirían ese favor? Se acordó entonces del cajón izquierdo, el primero de abajo arriba, de su escritorio: allí tenía todos sus intentos fracasados de escribir la Gran Novela Nacional. Por primera vez en muchos meses pensó en salir corriendo de allí, no pensando en todos los beneficios de la libertad recobrada, sino con la única intensión de evitar que alguien leyera esos papeles.
Desde que empezó a enseñar la clase de Literatura Norteamericana, Domínguez se obsesionó con escribir la Gran Novela Nacional: un texto épico que atrapara la complejidad de este país tercermundista, que relatara su historia de violencia y corrupción, a la vez que su espontaneidad, su alegría. Siempre decía que como profesor lo contrataban para comprar libros que los estudiantes no podían pagar: desde entonces gastaba la mayoría de su sueldo en manuales de novela, en textos acerca de la trama, en las grandes novelas contemporáneas, buscando obsesivamente un método para el éxito.
Primero empezó a escribir la historia de un jóven doctor que llegaba a la gran ciudad con deseos de ayudar a la gente, después de buscar en vano un trabajo que le permitiera ayudar a los pobres sin convertirse en uno, es tentado por un clínica de cirugías estéticas. Al principio el jóven se niega, pero su madre se enferma y él necesita el dinero. El jóven se convierte en un prodigio de las liposucciones y los senos de silicona, y por ahí empieza a vivir una vida dura, llena de cocaína y modelos, lo que luego se convierte en narcos y prostitutas. Le parecía que era una buena manera de hablar de la manera como la sociedad está luchando constantemente por corromper a los individuos y que siempre es más fácil caer en el juego del dinero fácil, pero le parecía que el protagonista era muy endeble y muy melodramático. Luego uno de sus alumnos le habló de una serie de televisión que tocaba el mismo tema.
Después escribió acerca del alcalde de un pueblo que se enamora de una niña, que posteriormente se revela es la hija del cura. Empezaba una lucha de poder entre el alcalde y el cura que dividía al pueblo en dos, cada vez de manera más violenta. Había una escena en que el alcalde peleaba a machete con el hermano del cura, y la verdad que se sentía orgulloso de la manera tan elegante como había logrado narrar un hecho tan violento. Pero una vez más, todo le empezó a sonar a telenovela, y si bien estaba convencido que el catolicismo era una de las causas de que el país estuviera tan mal, le parecía que desde el principio había planteado la trama mal al usar un tríangulo amoroso.
De ahí estaba la historia del hijo de un embajador y sus amigos multimillonarios. Las noches de pepas y música electrónica, las tardes disparando pistolas de copas desde los rascacielos a inocentes transeuntes y matando el perro de la vieja vecina por puro aburrimiento. Un retrato tenaz de los excesos de la oligarquía, de la decadencia de la burguesía. Pero su prosa era resentida, y los adjetivos muy grandes y muchos.
También fracasó con la historia de una empleada doméstica que termina matando a su dueña y viviendo su vida, y con una novela histórica acerca de unos inmigrantes japoneses. Con frustración tachaba esos papeles y los metía en su escritorio, con la esperanza de que desaparecieran o se fermentaran. El cajón izquierdo, el primero de abajo arriba, no existía en su vida diaria; era un lugar oscuro de su mente, el lugar de los peores pensamientos, invisitable, donde se apilaban páginas y páginas de su fracaso. Y ahora no tenía la libertad para defenderlo: estaba expuesto, mal vestido, oloroso y enfermo.
Esa noche trató de escapar pero se tropezó con unas ollas y no se pudo parar. Dos guardias vinieron y lo llevaron de nuevo a la celda. Al día siguiente Tumaco le dijo que no había nada de malo llorar en frente de los demás. Dejó de comer y pensaron que estaba haciendo una huelga de hambre. Cuando llovía muy fuerte no se cogía la emisora: ya no sabía cuál era el sonido de la lluvia y cuál el de la estática. Tumaco le pidio que le enseñara a leer a dos nuevos reclutas. La letra A es una abeja. La B, una barca, y cómo explicarles lo que era una barca. Letra C de casa, mejor dicho, de campamento. D de dado. E de espantapájaros. Un día lo dejaron salir a caminar, con escolta (era su cumpleaños pero no lo sabía) y vio un espejo de cuerpo completo. No quería comer, Tumaco le preguntó que cuáles eran sus demandas.
El profesor Domínguez pensaba que sus manuscritos habían sido publicados maliciosamente por Mister Greene. Ahora sus fracasos eran célebres, había pasado, como siempre decían, del anonimato al desprestigio. ¿Libertad para qué?
F de flauta. G de gato. H de hueso. Y se alegró de saber que el espejo se había roto un día. I de iglú, nada más abstracto en medio de una montaña. ¿Entonces? ¿I de Iglesia? Gracias a dios todos eran ateos. J de jarrón.
Al hermano de Tumaco lo mataron. Era un cocinero en un restaurante de comida italiana. Era el día de pago y dos ladrones lo siguieron hasta la puerta de la casa. La esposa escuchó los balazos y no quiso abrir la puerta. Los niños decían que papá estaba afuera. Tumaco le decía que viera que no había nada de malo en llorar en público. Esa noche se emborrachó y disparó al aire. Los pájaros salieron volando en todas direcciones. La montaña devolvió el sonido del disparo y por un momento se pensaron bajo ataque, pero era el eco, alguien se dio cuenta, y se rieron mientras lloraban.
K de kiwy, ¿qué es kigüi? Una fruta. Ustedes los inteligentes sí se inventan cosas muy raras. L de lupa. M de mapa. N de nube. N de neblina. N de noche. Alguien le hablaba de una mujer en el pueblo, le pedía consejos. Tumaco le pedía el favor de que volviera a comer. Dormía y se despertaba. Era lo único que hacía, eso y enseñarle a dos guardias virgenes pero asesinos que Ñandú se escribe con Ñ, niño, y que Oso con O y Pato con P y puta con plata. Q de queso. R de ratón.
Trajeron a un doctor porque estaban preocupados. El doctor le dijo que tenía que comer. Domínguez le preguntó si sabía quién era. El escritor, le respondió. Y se puso a llorar con S de solo y T de tonto. Tumaco dijo que eso era un avance y al otro día le trajo una resma de papel y un paquete de doce lapiceros.
Se quedó dos días sin hablar mirando la montaña, escuchando el roce de las hojas de los árboles con el viento de la tarde, oliendo la tierra mojada. A uno de los guardias lo encontraron robando y le cortaron una mano. No pudo olvidarse de los gritos. No sabía qué escribir, tenía miedo: aquí no habían cajones izquierdos.
Una uva es con U, Vaca con V, Windsurf… no importa. X de xilófono. Y de yoyo. Z de zapato. ¿Es mi impresión o las letras se van volviendo más inútiles? Alguién ganó una partida de dominó y se rió como un niño. Tumaco le dice que está felíz de verlo escribiendo. Las tardes se van muy rápido, las velas se acaban antes de que se dé cuenta. Sigue escribiendo en la oscuridad y casi no le importa salirse de la página.
Un día vienen y le dicen que se tienen que ir, que parece que el ejército está cerca, que mejor se van a un campamento más grande. Tumaco lleva las hojas y el radio. Le ponen la capucha y él escucha su respiración agitada, escucha la respiración de los demás: no son tan distintas. Llegan a un nuevo campamento donde hay más personas secuestradas. Se presenta, Leandro, dice.
Escribe cada vez más pequeño, tantas cosas por decir.
Les dicen que es navidad, todos se abrazan a media noche a pesar de que nadie tiene reloj. Todo el mundo llora esa noche.
Le duelen las manos de tanto escribir. Le pide a Tumaco que lo deje salir a caminar. Los dos van a dar una vuelta. Tumaco le ofrece un cigarrillo. No fumaba pero ahora sí. Sus madres se llaman igual. Empieza a llover pero se quedan ahí, se moja por la lluvia y es felíz.
Se seca y escribe.
Escribe y escribe.
Ya se han acabado dos lapiceros.
Se despierta a escribir.
Una de las mujeres secuestradas tiene mucha fiebre, él la cuida durante la noche. Ella le dice muchas gracias, y esas son sus últimas palabras.
Se pone a llorar y las lágrimas borran algunos adjetivos innecesarios.
Un día un vigía viene asustado. El ejército anda cerca. Apagan todas las luces y encañonan a los secuestrados: el que hable muere. Leandro sabe que el disparo alertaría al ejército mucho más que cualquier comentario, aún así calla. O era falsa alarma, o el ejército se fue por otro lado.
Se le pasa el día escribiendo. A veces se detiene, relee y llora o relee y ríe. Le duele pero no puede parar. La montaña se sabe su nombre. Duerme plácidamente cada vez que llueve y llueve a menudo.
Los rumores de que el ejército anda en la zona llenan a todo el mundo de miedo. Los secuestrados guardan la esperanza de un rescate, pero una incursión militar podría hacerlos matar. Amanece en silencio.
Casi quinientas páginas después, termina. Guarda el manuscrito en una bolsa plástica que siempre carga con él. Alguien tiene mucho miedo, ¿quién no? Un día no hay viento, todos andan con los dedos en el gatillo. Él silba hasta que le piden que se calle.
Una tarde empiezan a escuchar tiros. Todos a sus posiciones: los prisioneros encañonados, los verdugos esperando la orden. Uno de ellos es el jóven al que le enseñó a escribir. A de arma. B de botas. C de cartucho. D de dedo. E de en. G de gatillo. El ejército se acerca rápidamente. Los secuestrados se abrazan, esperando la libertad, cualquier libertad. Leonardo aprieta la novela. La montaña sigue susurrando su nombre. Los disparos más y más frecuentes. Tumaco dispara hacia donde cree que está el ejército. La mayoría de los guardias no tienen camisa, sus omoplatos tiemblan. Su novela es buena, él lo sabe. Lejos de clichés, sin muchas pretensiones. Honesta pero brutal. Miles de matices de violencia. La complejidad del país. Los verdugos sangran en el suelo. S de sangran en el suelo. Tumaco se gira y los ve: asustados. Les dispara a los rehenes: uno o dos caen. Leandro está bien, ninguna bala le dio. Entra el ejército. Tumaco apuntó a Leandro. Tarde. Sangre en las páginas de la Gran Novela Nacional, sesos en la portada. Un soldado del ejército lo saca del encimismamiento, hay que salir de ahí, hay que correr. Dos o tres secuestrados en el piso, libres o muertos, depende del punto de vista. El soldado hala a Leandro, el manuscrito cae al suelo. Leandro intenta alcanzarlo pero lo halan, tienen que irse. Leandro pelea como nunca pero el manuscrito está muy lejos. El campamento va a estallar, le gritan. ‘Pero’ es una palabra inútil. Dos soldados cargan a Leandro lejos de su cautiverio, lejos de su novela, hacia la libertad. “No” es una palabra inútil. Una vez en el helicóptero, el campamento vuela por los aires. El fuego y la literatura. Adverbios y pronombres resplandecen en el atardecer. El estruendo se repite en el eco. Y Leandro dice no, no, no, y cada uno es más en serio que el anterior.
En el helicóptero sobrevuelan el lugar donde estaba el campamento. En medio del humo un soldado con una cámara de video le pregunta cómo se siente de estar en libertad.
_____________________________________________________

Páramo de la ceguedad
2
Existir es alejarse.
Cada verso
Me aleja de la pendiente,
La escritura establece
Un diálogo (un abismo)
Entre el ser y su reflejo.
(Estoy interrumpiendo ese diálogo.)
Existir es alejarse.
La lejanía es el eje,
Tan mutable
Como la flama.
3
La fuente permanece inalterable.
El espíritu y sus cauces son la vía.
El desierto permanece inalterable.
El espíritu y sus cauces son la vía.
La atávica proximidad de Dios permanece inalterable.
El espíritu y sus cauces son la vía.
4
La (in)vulnerabilidad se extiende
Como un canto
;
(Sigo el sesgo a una estación propicia
E ignoro el mecanismo del retorno)
Madura el ancla en el árbol de la médula
;
La sed es un cielo anticipado,
Un relámpago inmóvil en la memoria
De la arboleda.
El fruto flamígero de la sed
Ya está cantando.
6
La vía permanece inalterable.
El desierto es el reflejo del manantial.
El manantial se extingue,
Está próximo el deslumbramiento,
Próxima la vigilia del agua.
Soy el germen del desierto.
(El síndrome es un espejismo en la aridez
Que atraviesa la córnea y el hálito
Y se acerca intempestivo
Como el auge del día.
Sigo el rastro del síndrome
Hasta los abrevaderos de la visión.
El síndrome medra
En su sistema inflexible.)
El desierto emerge
Como la señal del canto
Y la invisibilidad.
Ángel Rafael Nungaray ( Yahualica, Jal., 01 de octubre de 1968).
Es autor de los poemarios: Estaciones de la noche (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2002), En el vacío dela luz (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2002), Morada ulterior (Secretaría de Cultura Jalisco, 2004), Plexilio(Editorial La Zonámbula, 2008), Escalar el vértigo (CECA, 2009) y Península apócrifa (SCJ, 2010).
Fue becario en el Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Jalisco, auspiciado porSecretaría de Cultura de Jalisco y Conaculta 2007 – 2008 y del CECA en el 2009.
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PILAR KIMBRELL – Versión en español por Luis Zalamea.
Under a Cajun Moon
Tonight she is tentative
hiding behind
a gray shawl
that turns her
round and round,
a dancer knowing
all the steps
but fleeing -
way too shy
for her amazing
glorious
overwhelming
beauty…..
I wait in the dark
for just a glimpse,
so that I may
take her round grace
into my heavy
earth laden arms :
I have felt her shifting
beams lift me
into a cyclone of
pure ravenous
energy
of delight,
of weightlessness
hurling bright
through the thickest
of these swamps -
piercing and shrill
as the common loon’s
early call.
I know he’s landed
in these warm
southern waters
running from
the Minnesota cold,
and in his lunacy
sung to you
all night
into the early morn:
like me
he longs for your
silver kiss to warm
his tired mid western
heart.
But tonight,
you’re a Cajun
queen -
mesmerizing,
tantalizing,
scented by
the blooming honeysuckle,
and playing hard to get;
and like every other
humble fool
you’ve got me
square on,
on my knees
begging for some….
—-
Bajo una luna cajún
Cajúu es el nombre dado en la Luisiana
a los descendientes de inmigrantes
indígenas que llegaron allí hace 200 años
procedentes de la provmcia
de Arcadia en Canadá
Esta noche
luces irresoluta:
te escondes
en una estola gris
que te da vueltas
y más vueltas,
bailarina que dominas
cada paso,
huidiza tal vez,
y demasiado tímida
para esa belleza tuya,
gloriosa,
subyugante
y asombrosa,
Desde la penumbra
quiero atisbarte
por un solo instante
y abarcar
tu grácil redondez
entre mis brazos
que soportan
la pesada carga
de esta tierra.
Escudriño cómo
tus rayos movedizos
se elevan en medio
de un ciclón
de voraz energía,
deleite sin igual,
ingravidez total.
que arrasa
estos vastos
pantanos,
tan cortante
y estridente
como los graznidos
de ánades al alba,
los que conozco bien
porque han aterrizado
en estas cálidas
aguas sureñas
huyendo de
de Minnesota gélida
y en su desvarío
graznan la noche entera
hasta la madrugada.
Como yo,
ellos añoran
tus besos de plata
para calentar
su exhausto corazón
de aves nómades.
Sin embargo
esta noche eres
eres una reina cajún
que subyugas
e hipnotizas
con aroma
de madreselva en flor,
fingiéndote difícil
de seducir …
Y como cualquier
tonto de capirote,
aquí me tienes
de rodillas
implorándote…
Poets Luis Zalamea and his daughter Pilar Kimbrell invite friends, relatives, colleagues and lovers of poetry everywhere to visit their new blog in the Internet, DuoPoetico, at the following link:
www.http,Duopoetico.wordpress.com
This is a cooperative effort between Luis, Colombian poet and novelist, and Pilar, poet and yogini. Born and raised in New York, Pilar’s original poems in English are freely interpreted by Luis in Spanish. While it is impossible to translate poetry word by word and create poetry in the target language, they work closely on all the Spanish versions, and she also creates English versions of his poems. Some of these will also be posted from time to time in the blog.
They both hope readers will enjoy this “duo” effort and look forward to their comments, suggestions and of course critical appraisal.
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Bohemia
¿Serás tú o seré yo
La dueña de estos desmanes,
La que se desdobla
En perspectivas
Y siente multiplicadamente
Cada instante, cada poro,
Cada latido de esta vida?
¿Serás tú mi eco
o yo tu resonancia?
¿Serás tú o yo
el dueño de estas ganas,
de estas noches,
de estas novedades
resucitadas
en cada mirada,
en cada aliento,
en la propia aliteración
de estas palabras?
¿Serás tú o seré yo
la penetrada
por este torbellino
de grillos y gritos,
esta embriaguez
de copas nocturnas,
este hechizo de telarañas,
este agridulce
sabor de las cosas?
¿Serán tuyas o mías
estas deshoras agitadas,
estos desdormidos hechos
que al deshacernos
van haciendo nuestra historia?
Linda Morales.
Linda Morales Caballero
Semblanza
Linda Morales Caballero nace en Lima, Perú; crece y vive en: Buenos Aires, Sao Paulo y Nueva York. Graduada Cum Laude de Hunter College, es Licenciada en Ciencia de la Comunicación y Crítica Literaria. Obtuvo el Master en Literatura en la misma entidad y ha sido profesora en varios departamentos de La Guardia Community College.
Como periodista, ha escrito para Caretas y El Sol (La Plata, Argentina). Ha sido corresponsal en Nueva York para El Comercio (Lima, Perú). En esta misma ciudad ha co-presentado y co-producido dos programas radiales. Como letrista, es miembro de ASCAP, la Sociedad de Sutores y Compositores de USA.
Su poesía ha sido publicada en inglés y castellano. Dentro de los títulos se encuentran: Desde el umbral (Nueva York), Circunferencia de lapalabra (Nueva York), The Edge of Twilight (USA)Miradas de NuevaYork (Granada, España) y Poemas vivos: el Hombre adivinado, Poemastuyos (Buenos Aires, Argentina)
Ha sido invitada a participar en numerosas Ferias del libro, entre ellas: varias de Nueva York, la de Buenos Aires, Brasilia y Guadalajara (México).
Linda Morales ha realizado lecturas y recitales de sus obras en inglés y español en diversos medios y países, dicta talleres de creación literaria y lleva a cabo locuciones de voz o “voice overs” así como fotografía creativa.
Algunos de sus artículos e investigaciones de crítica literaria sobre escritores como Vargas Llosa, Javier Marías o Junot Díaz pueden leerse en www.tribes.org y notas periodísticas culturales en www.latribunahispana.com
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ATRACO EN BOGOTA
Como una estatua quede mientras me reponía de la sorpresa, impávido sostenía el maletín con mi mano derecha muy firme, el, con su mano izquierda también lo soportaba, forcejeaba conmigo, le mire sus labios, los tenía con un ribete de color blanco, parecía como tiza, se le notaba la sed no solamente de atracarme, también la del miedo, pues se estaba demorando mucho para su cometido, el color de su piel se torno muy pálido, hubiese querido tener un espejo para ver el color de la mía.
Tenía pinta de universitario fino, suéter de marca Polo, blue jeans Diesel y zapatos de mocasín cómodos, se veían más costosos que los míos; afeitado, corte de pelo estilo ejecutivo , su loción olía fina, suave, de fragancia seca; si alguien caminara por nuestro lado pensaría que somos un par de amigos, 28 años seria su edad, no grito en ningún momento, hablo casi callado pero firme, me acorralo contra la pared del edificio que bordeaba la autopista norte, le note su miedo, sus nervios, estaba muy cerca a mi cara, le podía oler el acido de la adrenalina que expelía, yo lo estudiaba, quería colocarle mis dedos en su cuello con mucha rabia, ahogarlo como lo aprendido en defensa personal, el me repetía, suéltelo, deme el portátil hijueputa o lo mato, afirmar aún más mis dedos en mi maletín de ejecutivo era mi respuesta, yo lo observaba a sus ojos color miel, unas manchas amarillas sobresalían de sus pupilas dilatadas, imagino, el efecto de alguna droga alucinógena, fue el momento justo para prenderlo de su manzana de Adán, me pregunte donde tenía su mano derecha la cual yo no la veía, baje la vista y de reojo la observe pegada a la parte lateral izquierda de mi abdomen, la ocupaba con un cuchillo enorme, de cacha de madera de ataúd, la cuchilla de acero y con dientes de sierra brillaba, pensé, la compro para este cometido, lucia totalmente nueva, la estaría estrenando conmigo. Honestamente me dio terror, mis cursos de karate o kung fu, no servirían para nada, mi pensamiento se lleno de la figura de mi hija, la de mi madre como un flash paso enseguida; separe mis dedos del maletín y el atracador trastabilló casi hasta besar el suelo con su culo, se incorporo tan rápido como caía, salió veloz y empezó a correr sin darme tregua de perseguirlo, observe el hueco del túnel que atraviesa el puente que conecta dos calles, estaba desolado , mi pensamiento rápido me indico que me esperaría allí con semejante cuchillo de carnicero de matadero. No estaba oscuro, pero parecía, el pavimento lo vi más negro que de costumbre, los vehículos pasaban raudos sobre mi cabeza, parecía un arco iris de muchos colores que ni conocía, nadie se detuvo, ni cuenta se dieron.
Un taxista observo en palco de honor todo el atraco, me lleno de sospecha, a los segundos cuando el atracador me respiro en mi cuello este taxi estaciono junto a mí, como obstruyendo visualización para que el atracador me robara tranquilo, se quedo dentro del vehículo , cuando salió corriendo el nuevo dueño de mi portátil, de mis chequeras , mis documentos y parte de mi vida, el taxista con su carro corrió a su lado, estaría de campanero para avisar si veía la autoridad que en estos casos es totalmente nula, es el momento de gracia para el rufián, no policía, no transeúntes, no vehículos aparecieron en esos eternos segundos que duro la felonía, los ángeles que me acompañaron por 57 anos no emergieron, no los vi, tampoco los sentí, salieron de vacaciones sin preaviso, me dejaron solo a mi suerte, al día de hoy no se han disculpado, tal vez les da pena, ni siquiera hacen un comentario, por ahí los pillo cuando miro a las nubes, los delatan los cabellos ondulados y sus alas como de algodón muy blanco.
Solo queda el recuerdo de unas palabras que me parecieron de enamorada en mi cuello, suavemente, susurrando a mi oído el atracador me ordeno: Deme el portátil hijueputa, o lo mato.
Jorge E Rueda
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Elizabeth Torres
Escapar hasta perder el pulso – redibujarse
Qué sabes tu
de las especies de mi casa?
A qué te refieres cuando hablas de niebla
relámpago / flor / ceniza / ofrenda
a dónde apuntas con tu dedo indice
bajo qué regimen
en qué escaparate guardas
con qué criterio
por cuanto tiempo
o hasta donde…
cómo esconderás ahora
tu museo de pájaros que lloran?
Como si una tormenta de caricias
regalara el perdón que no llegó
o un abejorro negro
confesara que no vendran
a redimirnos…
como si el acertijo fuera rama
empinando sus hojas al espejo
y si abajo, en el fondo
un niño aun esperara
el abrazo que no diste.
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D E S D E M I V E R E D A
prefiero la muchacha de ropas simples
la que no saca notas sobresalientes en el colegio
me gusta la muchacha
que no viste de lujo cuando pasa
la que no pasa como fuego artificial
la que habla como es y es como habla
aquella con quien podamos querer un mismo cielo
un mismo perro
un mismo libro
un mismo árbol
prefiero la muchacha que no se cree
todo lo que le dicen cuando pasa
la que no pasa como espuma de mar
ni se deja llevar por un auto flamante
un avenegra un usurero un trepador
un gran señor fornicador casado
cansado y cansante
de esos que en vez de amor
ofrecen una póliza de seguro y aburrimientos
garantía sólida y confortable
de morir de tristeza y T.V. Color
me gusta la que mira dulce y manso
la que no es inútilmente agresiva
la que no lee revistas “femeninas”
ni sigue los concursos de “belleza”
la que entra a gusto en una rueda de mate y guitarras
y sabe que aquí no estamos en Londres, París, Nueva York
la que no se cuelga al cuello del automovilista ganador
yo quiero la muchacha que no elige
su joven galán paquete hueco
para lucirlo por ahí
como una prenda más según se estile
la que jamás será dama de beneficencia
ni sueña con casarse de largo vestido blanco
la que no quiere cambiar por cambiar
como cambian los que siguen siempre igual
la que no gasta por gastar su flor
me gustan las simples
muchachas de los pueblos simples
las sudamericanas en zapatillas
sencillas humildes
las que no se las saben todas
ni parecen tan lindas
pero lo son
Rubén VEDOVALDI
De CULTURICIDIO EN ARGENTINIEBLA Ediciones “NO MUERDEN” Rosario 1991
¿DE DÓNDE VIENEN LOS NIÑOS?
los niños vienen del río
de los nacimientos
caen
a la sangre de los padres
cosquillitas de luz enarbolada
y se vuelven
centro de todo
vienen a cantar
la canción de la madre
notas de sonajero y vientre redondo
los niños acunan
el corazón de los milagros
para cualquiera
amasan de la nada el pan de toda magia
pedalean
las maquinarias del disparate
firuletean pintan de lo lindo
hacen girar las ruedas de la dicha
soplan en los viejitos aires de travesura
tocan las más sensibles cuerdas de la esperanza
se equivocan maravillosamente con el dinero
y no se lavan las manos como nosotros
vienen del río de la vida
son agua nueva
suenan a formidable revolt(h)ijo.
Rubén VEDOVALDI
De mi primer libro: CULTURICIDIO EN ARGENTINIEBLA
Ediciones “NO MUERDEN” Rosario ARGENTINA -1991-


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Posted by gatos gratis , gatos sin pelo , gatos egipcios , gato angora , nombres para gatos , rascadores para gatos | February 8, 2012, 12:35 pm