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Literature 11th issue –

Literatura, #11

Now introducing: L.U.P.I and El Tejedor en….

L.U.P.I, which stands for “La Unica Puerta a la Izquierda” (the only door to the right), is one of those projects you immediatly fall in love with once they cross your way. This one came in the way of a friend of a friend who wanted some camera help for their documentation process. And so I met Juanje at the fantastic “blackhole” I always end up at (and never remember leaving), a bar that has been my hiding place for the past couple of years. Rainy summer day at Terraza bar, and the beers bring forth a delicious conversation…such is the life of a worldthreader. Next to me is Juanje Sanz, a photographer and writer of great skills and creative will, who has recently arrived from Spain to work, interview, and document, the work of 17 LatinAmerican Poets residing in New York, as part of his project “El Tejedor en…”, an Anthology collection that travels through different cities of the world, in search of new voices that represent the rhythms and lifestyle of each city. This is where Juanje tells me that “El Tejedor en…” is one of the many projects taking place under L.U.P.I, an independent publishing house in Spain created around 10 years ago.

For our second meeting, right at the edge of Roosevelt Island, Juanje and his wife Maika share the story of L.U.P.I: It all started with a day of drinking and some creative friends gathering to discuss books and initiatives. This took place at the left side of the Nervión, a river in Euskadi, Spain, which by random coincidence is also the side where most left-minded individuals of the region reside. As an inside joke, he explains that whenever someone asks at a bar where the restrooms are, the typical answer is “straight ahead, the only door to the far left”… and this is how the name was born. The collective idea was created by Hugo Larrazabal, Juanje Sanz, and Jose Blanco as a publishing experiment, a response to the need of bringing a series of alternative concepts to print. First came “El Tejedor de Palabras”, (the threader of words… or shall I say word threader?) a fanzine that collected free-form poetry, distributed for free to like-minded individuals. With time, a new fanzine was created (el inverso), a fanzine that worked with two writers each time. This led to the need of building an independent publishing company that would establish and sustain itself.

After a Hiatus, in 2007 Juanje Sanz took the iniciative to continue L.U.P.I and register it, creating an association for publishing purposes. It spread its wings in Edita, a congress of independent publishing houses that takes place in Umbria, where Juanje developed a database and learned about procedures and publishing styles. Travel back to 2011 and now L.U.P.I has 5 different collections: Narrative, poetry, arts, experimental art, and anthologies.  In NY, the project  being created is for the Anthology collection of “El tejedor en Nueva York”. The selection for this publication was done by anthologists Javier Molea and Isabel Cadenas. The selection process required that the poets chosen all reside in New York for at least 1 year, (none were born here) have different poetic and narrative styles to be able to display New York’s voice, and that their voices be young and new to the field, so as to bring forth the opportunity of having published work while showing the new styles being born in New York. They asked each of the poets: “Why would your poetry not be chosen to be included in an anthology?” with the belief that if their works are being rejected by other publishing companies, then their work is rebellious, it is poetry or experimental prose born on the streets, non-conventional, and displaying non-conforming concepts, risky subjects and rhythms, where each writer has developed their own language. Juanje explains that they are not searching for bestsellers but for originality in their concepts and views. Some of the poets included are Karina Claudio, Urayoan Noel, Diego Liriko and Natalia Aristizabal.

“El Tejedor en Madrid” was the first number of this collection. A selection by poet and anthologist David Gonzales, with 15 poets participating, all residing in Madrid but none born there, this anthology allowed for new connections and opportunities for L.U.P.I. and was the beginning of a handful of projects and new ideas and collaborations.

Upcoming is “El Tejedor en Berlin”. Juanje explains that all the poets who will be included are Spanish-speaking, members of the big Latin American community that resides there, as well as of Russians who write in Spanish. It takes around 2 years for research, selection, interview, editing and formatting of each anthology. In his opinion, no external pressure allows for quality and creative flexibility. You can easily see this in each of the books L.U.P.I presents.

A Poetry Biennal in Euskadi is one of L.U.P.I’s upcoming events for 2012. it takes place once a year and this is the third issue. Medellin, Berlin and Milan, plus many cities in Spain will be part of this event. Red Door Magazine has invited Juanje Sanz to become a correspondent, and to continue threading waters, sharing stories and projects with us. Welcome, L.U.P.I, to our family.

To learn more, visit:

Launicapuertaalaizquierda.blogspot.com

JUDITH SANTOPIETRO – Mexico

Nguixó

 

Judith Santopietro

Bosque de silencio:

Los clavos nocturnos de la remembranza

donde nace la yerba:

se escucha un grillo en el intervalo de los tiempos

y descubro la tristeza aún sonriente.

Por el surco del armadillo resbala su voz el hombre

con sus pómulos de muerte alegre,

miro la profundidad del ojo como una cañada de rocas,

de raíces duras,

de historia de brujos.

Me encuentro yerba,

nervadura de hoja,

mortero donde se tritura el llanto,

fermento que se bebe de alegría.

Sierra Mazateca, Oaxaca, México.

 

 

El nacimiento de la palabra

Entre la poesía sin memoria

vuelve

todo aquello del agua y la luz,

los primeros cantos fuera del caracol.

Regresa el sonido

de los hierros que se forjan,

y las piedras,

una a una,

con su enfurecido calor

recrean la ciudad

del silencio surge la evocación.

Miro el paso del hombre por un cantil,

nombra las cosas con su instinto,

y dice árbol al árbol

fuego al fuego

tierra a la tierra,

en su andar por el tiempo

cuestiona la abrumadora pendiente de los sonidos;

abre los ojos

y está pronta su historia,

una y otra vez,

escrita sobre el lomo de la roca.

***

En el crepúsculo de la existencia,

surge la danza de mi palabra

y su savia recorre mi lengua

y su voz      fecunda      el mito

de los hombres del maíz,

abreva la luz naciente

cuando se tiene el profundo saber

de que todo está vivo.

 

La palabra que se incendia tiene el corazón de lava,

fluye por las venas de un volcán adormilado

que pareciera soplarnos en el cuerpo

su voz de ceniza.

Hubo un fuego originario de los tiempos,

ardieron los campos

el agua

las luciérnagas

la llama no cesa bajo los dobleces volcánicos

de esta pirámide milenaria.

Ciudad de polvo

A las asesinadas de Ciudad Juárez.

Una mujer se agota

en la esquina de la mesa

se acurruca como gato adormilado

en la ventana

piensa en el menú de costumbre:

pan sacado del nido de su vientre

bajo un carraspeo polvoso

entre rescoldos de calor y lluvia

Camina a la sombra de nubes corroídas

que sangran el parto de la tarde

plomo al acecho

sin rostro

ni palabra

Aquella vez la mujer a la distancia

parecía árbol quieto

deslizaba pasos por la noche llovida

de barro y costillas disecadas

aún oí sus raíces chasquear entre los autos

el repiqueteo de sus puños

sobre la ventana ciega

la voz que parpadeaba de silencio

como enramado tembloroso en el vacío:

una cruz de quietud y desierto:

el adiós intemporal

La mujer a la intemperie

en el cráneo abierto del dolor

en un cuarto enmohecido de gargantas silenciosas

Yo no destilo gotas

eso es tan inútil como dormir

con el cuchillo entre las manos

como los topos que hurgan

los resquicios polvorientos:

Nadie las encuentra

nadie siembra el llanto contra el piso

No sabía a dónde iban las mujeres apiladas

en el quiebre del camino:

a dormir el sueño entre las dunas

en la oscura línea del desierto

fermentadas ante el sol

con su presencia eterna y árida

Invocación

El día que saliste de mí el sol era un círculo manso,

inundaste las rendijas de esta húmeda pocilga con un llanto prolongado

Tus ojos, grandes en esta habitación de grillos

para mirar una casa de pequeños muros,

y mi vieja razón, esa piedra de filos indeseables, pregunta a dónde ir

Con el vendaval, las chozas se balancean

y son menos que toda la miseria de la gente astillada en la ciudad

Te  fuiste un día de soplos

y el  resquemor sobrevino para siempre;

las casas parecían no soportarlo

bullían de luz las tiendas

el desierto era frío

después el sol doró las ramas y la arena,

el calor fue espada ardiente que acuchilla la piel

nadie

bajo este halo de cristales negros

nadie

en esta oscuridad que golpea con su nombre y su cuerpo

nadie

retorna a beber su aliento

Esta madrugada la muerte pringa sobre la ventana

despierto con la sonrisa de tu vida entre las manos

hace varios minutos de minutos que no veo nada igual

Todo montañas y silencio

uno eco de la nada agolpado en esta calle

que enmudece ante la sangre y la arena

Camino por un breve hilo de luz

mientras la sombra inquieta de las ramas

se oscurece en mis pupilas

al ras de la calle ellos se detienen

no hay más que un telón próximo de estrellas.

Todo cúmulo de huesos

y la oscuridad por donde voy

con el miedo en las manos

igual a un rosario que se incrusta al pecho

en esta brevedad de cielo

uno desea que el día se postergue

hasta ser un candelabro en nuestros ríos solitarios

esta breve quietud de las horas secas

de los días que despiertan

para recordar la presencia

junto a la antigua cruz sobre la acera.

Judith Santopietro (Córdoba, Veracruz, México, 1983). Ha publicado en Anuario de Poesía Mexicana 2006, Fondo de Cultura Económica; Memoria del Encuentro Nacional de Literatura en Lenguas Indígenas, Escritores en Lenguas Indígenas; Del Silencio hacia la Luz: Mapa Poético de México; Antología literaria Musa de Musas, Poesía de Mujeres desde la Ciudad de México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; III Recital Chilango-Andaluz 08, Editorial Cocó, España, 2008; World Oral Literature Project, Voices of Vanishing Worlds, University of Cambridge, Reino Unido; la plaquette: Raíz de Vuelo, Editorial El Barco Ebrio-HomoScriptum,  EE UU; Se incendia la palabra, Instituto Municipal de Arte y Cultura del Ayuntamiento de Puebla; Ciudad de Polvo, Editorial  Ultramarina Cartonera & Digital, España; y en revistas y suplementos de México, Perú, Chile y Canadá.

Mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía “Tuxtepec-Río Papaloapan”, Oaxaca; Segundo lugar en los L Juegos Florales Nacionales de Poesía “Lázara Meldiú”, Veracruz; finalista en Rolex Awards for Enterprise: Young Laureates Programme 2010, categoría Preservación Cultural, Fundación Rolex, Suiza.

Ha participado en III y IV Encuentro Internacional de Escritores del Caribe, Playa del Carmen, Quintana Roo, México; Primer Encuentro Latinoamericano de Poesía, IV Festival Palabra en el Mundo, Instituto Veracruzano de Cultura, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; XXX y XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería; III y IV Recital Chilango-Andaluz, México y Sevilla, España; Festival de Poesía Latinoamericana Rodante LATINALE, Berlín, Alemania; Maison du Mexique, París, Francia, además de encuentros, festivales, congresos y documentales de literatura, arte, comunicación y medicina tradicional indígenas, en Colombia, Brasil, México, Perú, El Salvador, Bolivia y Suiza. Actualmente dirige Radio Nómada, Revista y Editorial Cartonera Iguanazul: Literatura en Lenguas Originarias.

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ERICK STRAND – MEXICO

I

Sobre las ruinas de la ciudad que fue

He decidido regresarte

A las calles que fuimos

Trazando avenidas, parques y edificios

A veces, tu ombligo

¿Qué vamos a hacer con esto?

Una fuente, dijiste

Una fuente, pues, a la que regresar

Sin arrojar monedas

No sé, dile tú la verdad a mis huesos

Júrales que sucedimos

Que todo es tan definitivo como tu cadera

Tan terminante como tu hombro suave

Que todo sabe a verdad amarga pero caliente

Café, café tú, café la mañana en que me iba

Aproveché un descuido

No me tomé el café

No dije adiós

Te dejé sola

Ni siquiera escuchaste

El chasquido de la puerta.

II

Abusando de este instante de silencio

Aprovecho para  pronunciaros

Mira

Fíjate qué importante

es escuchar el largo lamento ajeno

el espacio estirado, pero medible

de las separaciones

Ve

Qué corta es la mirada del que dice ver

Que curtida la piel del que declara sentir

Qué torpe la oriunda caligrafía del que escribe

Toma un pedazo de tela medianamente grande

Capaz de cubrir y oscurecer nuestras dos sombras

Ponlo a comer pan ácimo en tu mano generosa

Prométele lo que sea con tal que lo desee

Serás

Pescadora de hombres

Mi idolatrada espalda adolescente adolorida

y de causas

Viene a este lecho faquir de clavos afilados

por las porras eléctricas de los antidisturbios

Hay en los caminos de sangre un curso recto

Una herida necesaria para extraer el líquido sobrante

La hemorragia del pueblo deshilachado por las calles

El sistema  diástole de arteria y capilar y vaso y vena

La condensación de celda infame entre cuatro

Estrechísimas

Paredes

Techo bajo

Sitio de dormir y mear y malcomer por defender

la idea impúber de un mejor yo qué sé

Un mejor lo que sea

Un mejor tal vez

Cualquier mierda será mejor que esto

Las requeteputas varices del mundo que nos toca

nos hiere

y nos hace sentir tan dolorosamente vivos

que ansiamos no estarlo

Si la sangre brillase por las calles como entonces

Escribiendo nuevas páginas gloriosas

Conquistando con heroísmo  libertades

Edificando estatuas

Trazando jardines

Pero mira, Marta; mira, Joaquín; miren, muchachos

La sangre coagulada ni rueda ni fluye

Se apesta de moscas y de larvas

Mueren los muertos anónimos sin incienso

Y su sangre de héroes es un cuajo repugnante

A Beatriz le pegó un balazo de la policía

Y en vez de quejarse

Lo meció y le cantó canción de cuna

Hasta que del bulto doloroso de su brazo

creció un mundito nuevo, pequeño, diminuto

Yo vi todo, fui testigo

(Uno de esos monosabios que se tapan las orejas

los ojos, la boca y la conciencia

y que se venden en las tiendas de los chinos)

De cómo le patearon la cara y la subieron a la camioneta

Y de cómo Beatriz, que ya no podía balbucear, cantaba

canción de cuna a lo que le nacía

Desde lo más dentro

del adentro.

III

A mí primero

Luego a ti

Nos fuera dada la insolencia

El serse reflexivo

El habitarse a solas

Volver a la soledad

De estos asuntos

De ti libo la miel de tu dorsal espina

La córnea de tuyo párpado mirarme

Tu resolución de uña, arado y surco mío

Palabra malparida y biendicha en relámpago

Metalurgia y alquimia nuestros sexos

Robándose, insultándose, golpeándose

Mostrando lo peor del amor y sus resquicios

Nos sacamos el alma como se extrae un caracol

Y no dejamos nada ni al sol ni a la sospecha

Morimos y matamos

Dices que hay que hacer café

Tus motivos tendrás, mas yo miro la tarde

Hecha lluvia en ventana y cama y día

Hecha miércoles, febrero o lo que llueva

Carbón tus pezones trazando mi espalda persistente

No deseo que esto no haya sucedido.

ERICK STRAND: Ni yo mismo recuerdo de dónde salió mi pseudónimo, pero con el pasar de los años se ha ido convirtiendo en un hermano que me acompaña en las letras y me permite tomar distancia de mí mismo. Gracias a él me permito incursionar sin el menor pudor en la poesía, el relato, el ensayo, la novela. Erick Strand es el yo que escribe y se sorprende del resto de mi azarosa y azorada vida cotidiana. A veces, reclama su tiempo como amigo para decirme mis verdades, sin rodeos, a sabiendas de que de él no puedo esconderme. Él imagina que soy su creación. Es muy posible.

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SANTIAGO ANDRES HERNANDEZ – COLOMBIA

Colombiano, nació en Bogotá el 29 de Diciembre de 1987

Ha vivido en Perú y en Buenos Aires, en el momento vive en Bogotá, Colombia.  Blog: http://lavozaltanera.wordpress.com/

¨Topografías I¨

Sueño mío. Líquido en que sumerjo mi cuerpo desnudo y solitario: -empápame en delirios, seca mi locura de ebrio anocheciente con tu voz, -esa que apacigua bestias; incluso, cuando es muda-.

Invítame con ella a caminar entre tus montes: a descender por tus laderas, en tus mesetas a descansar en el ocaso; para así ver el sol fenecer sobre tus campos…

Despierto eternamente; en ti nunca amanezco.

!Rasga los lienzos del ensueño! así, resbalare por el trapecio de tus piernas, me balanceare en las noches desfondadas de tu duda…

En lo oscuro de tu miedo; alumbrara tu rostro el brillo de mis ojos.

Embarca el miedo en mis labios: -que viaje entre mis brazos y naufrague en la nada-.

Vocación.

“Aquellos a quienes llamamos ¨Grandes hombres ¨; son solo, aquellos quienes amplificaron el eco de la naturaleza humana.
Por eso es mudo el papel y las palabras  en él escritas, inútiles, en tanto no florezcan en la mente de los hombres.”

-Hoy descubrí que toda la vida me preparé para la guerra; nunca lo hice para la paz.

Me siento tan liviano. Otros pelearon esas guerras, para que yo viviera en paz.

-Cuantas veces has perdido tu mirada en otros ojos? o has dejado a una sonrisa se desplegarse en sinfonías incandescentes, iluminando la tarde que muere…?  Déjame cubrirte! mis brazos son raíces, aferrados al mundo que gira insomne, irreflexivo, si mesura; agárrate de ellos un par de vueltas más. Cuando todo acabé, el mundo girara aún, tu giraras también aún, las hojas caerán amarillentas, los niños torturaran insectos, aún los hombres escribirán sus libros con sangre, también las madres sufrirán aún en la noche y los hijos dejarán sus manos en los campos, mientras, mis brazos serán raíces aún, y estarán anclados a la tierra para que te cubras con ellos y tal vez, seré el árbol que de sombra.

-Para mí, el fin de la escritura es la higiene mental.

-Deseo profundamente confundirme con el eco de las ramas, abandonar la muerte que implica la civilización. Perdido entre las ramas de los arboles: ahondar las raíces de mi espíritu, olvidar la lengua de los hombres, desechar los ambages superfluos de las ciudades, lavar en las fuentes  el rostro cubierto de mentiras heredadas. Las cosas simples! Lo esencial habita al hombre; solo que, duerme en las mazmorras del olvido.

¨Otro año¨

A Javier Cantor.

“A cada segundo, la piel pierde algo de tensión.

-eres un buen hombre-,-eres un hombre maravilloso-;

Dicen ellas.

De qué te sirve el sofisma del instante?

Si cuando despiertas sin ese cuerpo tibio,

Lo único que encontrás, es un paquete de puchos

Arrugado, igual a vos.

Buen hombre?

-Maravilloso y pródigo en virtudes-:

Tus falencias son los ceros que no están a tu derecha,

Los círculos, que para vos son elipses;

El lameculos que no eres, ni serás…

Sos un buen hombre,

Sin embargo no sos viable:

No encajás en sus vidas (Sos un ananá en la mesa de Carlos v),

Sos un instante en sus haberes; jamás  la proyección de sus anhelos.

-Viví el momento- te dicen,

Como si tu vida no fuera un instante repetido:

Bancá, comé, bebé, conseguí un mango,

Bancá, comé, bebé, do rmí…

Vos querés un futuro,

Pues nunca lo tuviste;

Ellas quieren un instante,

su futuro, siempre estuvo ahí.

Y cada año comienza con vos,

Sin cuerpo tibio,

Con tu resaca escondiéndose en un paquete de puchos vacío.”

¨Cuantos caminos¨

¨“¿How many roads must a man walk down before you call him a man?”, ésta pregunta se la formuló Bob Dylan hace más de 40 años y en mí hace 10 despertó una inquietud… Tras 12.000 Kilómetros  yo apenas esbozo una respuesta a ésta pregunta.

12.000 kilómetros en barcos, 12.000 en camiones, 12.000 de pasos y paciencias; 12.000 entre montañas, desiertos y selvas; 12.000 entre  hippies, madres adoptivas y amantes. En suma  12.000 kilómetros de experiencias, de filántropos  y “ampones”.

En contraste con el mundo leído,  visto en  “Nat Geo”  y en las salas de cine, el viaje presento ante mí un mundo palpable: uno protegido por fortalezas ancestrales, habitado por hidalgos y criollas concupiscentes; atravesado por caminos olvidados, a orillas de ríos tan viejos como el hombre. Mi ropa se cubrió con limo de los pantanos, mi  hambre se calmó en la corriente del “alemán”, al tiempo mis pasos coincidían – en espacio-, con los del valiente Atahualpa, mis pies pisaban las huellas del despiadado Pizarro. Luego mis ojos se enfocaron al sur, encontrando una tierra de planicies por un lado; de nevados por otro, una de presente revoltoso; y de pasado represivo, una que sin olvidar; siempre mira hacia adelante. De ésta manera descubrí el mundo (Por lo menos una porción de él), aunque siempre estuvo ahí; a la vuelta de la esquina.

Éste fue el inicio formal de mi periplo por la vida cuyo punto final, está marcado en mí epitafio (Ojala lo que dije, no yazca junto a mí) y es medido por la suma longitudinal de mis pasos: Los dados, los que daré.

Los pasos me condujeron  a través de 5 naciones, por mi América mestiza; la impertinencia, a la mejor decisión que he tomado, en mi corta vida.

La obstinación trajo el hambre y la deliciosa incertidumbre;  así mismo, el carácter conquisto dadivosas “damas” y la calma se trastocó en constancia.

El conjunto es irrelevante, la vida es corta y el mundo está ahí –a la vuelta de la esquina-…

Al final la cuestión es el movimiento, el encuentro con lo desconocido, escenificar  la vida, no anquilosarse. Bien lo expresó R.L.Estivenson:   ¨Yo no viajo para ir a alguna parte, sino por ir. Por el hecho de viajar. La cuestión es moverse¨. El motivo es cualquiera, en mi caso buscaba mi nombre; ahora me llamo hombre.¨

Las Manos del Cielo

Performance Poético

El Instituto Distrital de las Artes, IDARTES y su Gerencia de Literatura, el Goethe-Institut Bogotá y el Gimnasio Moderno realizaron: LIRICA TOTAL

Objetivo: ampliar y mostrar la poesía, hip hop, film, micrófono abierto, discusión
Encuentro colombo alemán

Con la participación de:
Julian Heun, primer puesto en habla alemana Poetry Slam (U20)
La poeta Angie Lucía Puentes con el performance Las manos del cielo
Thomas Wohlfahrt, fundador del taller de literatura de Berlín y director del Festival Internacional de Poesía en Berlín
Rodolfo Ramírez, director del taller de poesía Los impresentables de Bogotá
Diana Avella, MC (Hip Hop) de Bogotá

Presentado: Juan Felipe Robledo, poeta y ensayista colombiano.

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LAS MANOS DEL CIELO

PERFORMANCE

Por: Angie Lucia Puentes

1.   Síntesis conceptual: Las diferentes maneras de crear poesía se transforman según la intuición del poeta, dependen netamente de la transformación de sí mismo. Crear poesía en la posmodernidad despliega barcos de metal y péndulos netamente modernos, sin dejar atrás las raíces propias de la palabra como vuelo, de la palabra poética que despliega la verdadera manera de caminar lentamente en la autopista, en la mitad del cielo.

La manera de escribir y de abrirse al momento imaginación-luz-escritura puede estar sujeto a cambios radicales, es así donde tiene lugar el espacio escénico como herramienta fundamental de escritura: ¿Cómo el poeta escribe su poesía a través de un espacio indeterminado? Destruyendo el formato determinado, rompiendo la estructura y abriéndose al espacio de esta forma se explora la improvisación poética como experiencia creativa y construcción pura de un nuevo paradigma de la escritura. Es decir, escribir en el espacio directamente, el papel se remplaza por el espacio escénico acompañado de la presencia del cuerpo como centro y la tinta es la voz propia del poeta.

2. Dramaturgia del performance- Manos en el cielo: A través del siguiente performance el cuerpo de la poesía reside en la palabra dicha en el aquí y ahora abriéndose a un determinado espacio escénico donde el poeta es capaz de transfigurar su experiencia, convirtiéndola en sonido-voz y de esta manera realiza una ruptura espacial e interna de sí mismo por tanto puede llegar a desligarse completamente  acudiendo a una  muerte interna necesaria para una transición total que le permite construir una base para la búsqueda de nuevos caminos.

·El siguiente performance fue proyectado también en el 9° salón nacional de arte diversidad, en la galería Casa Cuadrada de Bogotá, Colombia y fue realizado en conjunto con  Yack Reyes por tanto formamos un colectivo llamado “Angie & Yack” donde se expuso del 27 de enero al 13 de febrero de 2011.*

El performance ” Las manos del cielo”  es una exploración completa de que la poesía tiene una mayor extensión es decir a través del cuerpo, del movimiento y de la puesta en escena se puede construir una manera diferente y re-generada de crear y re-hacer la poesía. En el adjunto le envio la síntesis conceptual del trabajo y es un perfomance poéticodonde se explora la escritura a través de la piel, acto seguido se explora la catarsis física que existe en cada construcción artística, esta catarsis es a través de gritos y expresiones meramente corporales.  El siguiente momento hay una especie de concreto en forma de jaula y dentro de ella hay algodón y mi libro ( Publiqué mi primer libro de poesía en el 2009 llamado ” Luciérnagas de Otro Tiempo“) en esta etapa me meto a la jaula y exploro la conexión entre la poesía del libro , la imagen y mi cuerpo. Para concluir el performance, concibo la idea de que cada poeta tiene arraigada su vocación ( en mi opinión hay muchos poemas que en realidad no me sé de memoria) y en ese momento es donde existe la capacidad verdadera y pura que puede llegar a tener un poeta y sus versos de llevar a cabo una improvisación; en esta fase aproximadamente recito, improvisando) varios poemas del libro y que se van recreando en el instante ya que el momento importante es el aquí y el ahora.

A mi juicio, se descubre una nueva manera de moldear la poesía atravesando la experiencia del performance e improvisación. 

Poesía Inedita:

Angie Lucia Puentes.

Hoy

Love hides inside the rainbow, love is the answer.

Jim Morrison.

Hay que desbaratar los atardeceres, hay que morder las entradas, hay que enmudecer y mudar de piel. Así poco a poco, los pies cambian el emblema, se nutren de las raíces, somos raíces propias de letras y tierra que se conservan en el lugar de la memoria pero también en el lugar del presente. De repente,  la hora del juego se desecha en una buhardilla alta de madera, donde las nubes juegan a derrumbar y ablandar los días, las tardes son cosechas de besos encrespados en las nubes de ocre. Subir al abrazo con lo inmediato, porque el tiempo es hoy.

Descubrir el pentagrama de voces y sonidos, de libros que se abren y se buscan en la lengua, en la conversación que no es discreta es abierta para resplandecer; y así de a poco las plantas se caen en la madera, se mueve el sueño en las manos, en los retratos de la piel. Hasta ser rito de bocas abiertas, de pieles juntas, de pasos concretos

 – el encuentro con lo verdadero– y nadar completamente, naufragar, extenderse, abrirse, detenerse, nadando en el abismo de la otra piel, mar color piel, mar, agua infinita y pura de amor en los dedos, en las retinas, en el espacio oblicuo entre un tú y un yo disueltos.

Fugar la entrada, arrastrar el arcoiris al pavimento.
Doblarnos al otro planeta, al otro extremo
rompernos en el espacio que vuela y se posa en frente de la mesa
en el rincón del sol, donde las extremidades se corren hasta reteñir la figura concreta

( dos siluetas a la mitad de la tarde)

y despegar en el borde de los pasos, del baile que se extiende a la mitad de nuestra bandera, sin más ni menos la luna se esconde en el lugar de nuestras retinas para abrir lo simple y alto: besar el infinito dorado, las letras se escapan de la sangre y se mueven en una sola danza con el universo de ojos, pistas, huellas, ritos de la piel y banderas que se escapan de la p-o-s-m-o-d-e-r-n-i-d-a-d-

Drifting

Miremos la luz de la luciérnaga , a ella se ha reducido el mundo.

Jorge Teillier

Escribir en ayunas

Escribir sin sol, con la ventana abierto

Con los sueños de la noche anterior en la piel

Escribir sin fronteras

Escribir arrastrada y colgada al quinto piso,

Escribir con el amor en la piel, en el océano profundo

Con la soledad voluptuosa

Escribir con el anillo doblado

Escribir con la niñez alborotada

Escribir con el rio sagrado, la sangre dilatada

Escribir con el deseo y el éxtasis en la piel

Escribir sin recuerdos, sin memorias

Sin pasado.

Escribir con la frente alta

Escribir con el corazón latiendo de un lado a otro

Un lado tan cercano al sol

Escribir con la fuerza de una montaña

A la mitad del camino,

Escribir con la calma y la paciencia

De estos pasos recogidos

En hojas claras y puras

Que se condensan en estas esferas,

Esta vida inmensa Que se abre

Para ponerme los anteojos.

Para aprender a volar

Para aprender que en realidad no existe verdadero escape

No existe refugio más profundo que el vaivén

De mis palabras,

Que día a día recorremos los kilómetros del presente

Que existen banderas, recuerdos, sensaciones tan profundas…

Y tan leves que se abren hasta poner de frente

La verdad aquello que he creído y he crecido

Como el árbol con las hojas en la mitad de la lengua.

Vocabulario de silencios y pieles mudas, abiertas

Con los pies en la mitad, con las palabras olvidadas y la oscuridad en primer plano, Grabando la escena de mi último día, de la ceniza que vuela para poner las retinas bien claras.

Después de todo las puertas aprendieron a cerrarse, abrirse a quedarse en el medio para comprender que aquí y ahora sabia a belleza, a verdad pura de hoy, un viernes, último día del año para callar todas las metamorfosis diarias y anuales, el cambio es parte de mí – lengua dorada, armonía dilatada- yo ya no busco el otro comienzo ni el final solamente lo que está frente a mi rostro solamente lo que el pentagrama de nubes ha hecho para burlar la descomposición para subir una vez más al abismo del sol, cruzar la tierra, recoger las semillas para sonreír, labios abiertos la felicidad se construye como abanico del tiempo, destrucción absoluta sin lugar preciso.

Soy feliz como la tierra que me recoge, como la espera que me consagra,

yo aprendí a ser feliz sin pensar en lo que vendrá.

MARIO ANGEL QUINTERO

a little while

(for poe and la Tata)

Love came rarely,

or it didn’t come at all.

My solitude was like

a vast and empty wall.

And when the time came

to make my curtain call,

there you were,

there you were.

Sometimes a dream

lies just within your reach.

And you know if you try

you can embrace it.

I’m so lucky

to have made your heart

brim over.

The memory

of your laughter is like a palm

upon my cheek.

I know it hurts

to breathe, my love.

I know the road´s

been long.

So, lay your head down.

And let me lie beside you,

a little while.

a little while.

— George Angel

Un ratico

El amor llegaba escasamente

O no llegaba nada.

Mi soledad

Era como un muro

Vasto y vacío.

Al momento de dar

Mi última venia

Apareciste

Apareciste.

Hay veces

Que un sueño

Perdura en el alcance

Y sabes que si te esfuerzas

Lo abrazarás.

Tuve la suerte

De hacer

Que tu corazón

Se rebosara.

El recuerdo

De tu risa

Es como una mano

Que acaricia mi mejilla.

Sé como te duele

Respirar, mi amor.

Sé como de largo

Ha sido el camino.

Recuesta tu cabeza

Déjame yacer a tu lado

Un ratico

No más

Un ratico.

                                                               —Mario Angel Quintero

CARLOS CESAR VALLE REBAZA – PERU / NY

I
Nena y Papá Elías

para Nelva Ayala, amiga verdadera, en el dolor y la distancia

Me abrazo a mí misma con más fuerza si no dejo de abrazarte,

Si no dejo de sentir

Los nervios temblorosos de tu mano

Hurgando en mi memoria como en un pedazo de hombro

O sujetando

Mis costillas y el revés de mis costillas

A tu mundo nuevo y acabado

A tu mirada impenetrable

Y a tu palabra secreta con abismos de licor

Deja que yo mire a la cámara. No vuelvas

Del Elías que mira de costado y no sonríe

Y repliega su carne debajo de un sombrero ladeado

Lleno de polvo y misterio. No vuelvas

A mirar mi sonrisa de niña encaramada a los vientos

Cuando tengo tanto que decirte

Cuando tengo tanto que mirarte, aquí

Desde abajo

Tanto y solo

Puerta oxidada a temporales

Y mis senos que buscan sus deseos maternales y violentos

Debajo de tus ojos

Deja que sonría para otros. Deja que la dicha

De no decirte nada ni pensar en la pregunta

Que tantas veces he olvidado y recordado

Sea el único testigo del silencio

Que envuelve los olores de tu barba

Sea el único abrigo que lleve tus huesos a mi infancia

Así

Agazapada como una marioneta

Debajo de las horas que entretienen sus músculos de atleta inacabable

Y que yo no puedo controlar

Sino con la muerte

Vamos a la chacra a cultivar nuestras entrañas. Dejemos que la tierra

Acaricie nuestros ojos como a un rebaño manso

Dejemos que también ella descubra

Que tu mano y la mía son la misma mano

Que mis pies llevan tu marca y tus ampollas

Y que la vida

No solo es un producto de su carne

Ni tampoco alimento de sus árboles frutales

Ni tiempo

Sino aquel abrazo que recuerdo

Con el corazón en los pies y la uña clavada en la consciencia

Uña de solo mirarte

Único delante de mí

Único mi ropaje de luto en tus huesos

Único tú

Como mi vientre femenino e hinchado ante la muerte

Y mi cabeza en tu rodilla

En mi abrazo hacia la nada

II

Cosas de meseros

El mesero graduado en una prestigiosa universidad parisina, que regresó a New York para ser nuevamente mesero

El mesero que only wait tables for this company, for other places I do bartending

El mesero que está cansado de todo, pero que continúa haciendo lo mismo

El mesero convertido en verdadero mesero a pesar de no tener ya nada que decir

El mesero “even the old ladies are hot here”

El mesero que no recoge lo que cae al piso, porque tiene Union and that´s housekeeping job

El mesero del City

El mesero de Queens

El mesero de Brooklyn

El mesero del Bronx

El mesero de Westchester

El mesero holgazán que mira fijamente y responde: Sometimes things don´t happen the way you want ´em to happen, Carlos

El “I´m so sorry, ma´am”

El “I apologize, sir”

El mesero-mesero solo cuando no está participando en algún proyecto artístico

El mesero que mezcla todas las pinturas que tiene en una pequeña jarra oxidada, y después de revolverlas camina en dirección al trabajo esparciendo furibundos salpicones en el suelo, gotas perfectas e interminables, manchas con tintes surrealistas, y líneas que intentan explicar la ausencia de sentido

El mesero que grita con todas sus fuerzas: Memories can´t wait

El mesero vestido de azul

El mesero vestido de blanco

El mesero vestido de negro

El mesero con tuxedo

El mesero escuchado por otros antes que por sí mismo

El mesero escuchado por sí mismo antes que por otros

El mesero consciente que ser mesero is just a student job

El meserista

El meserólogo

El dizque mesero

El mesero que nunca volvería a ser mesero

El mesero rogando por más horas de mesero

El mesero que no habla ni saluda

El mesero agresivo y un poco torpe al hablar

El mesero que ríe de todo

El everybody´s got something to hide except me and my monkey-mesero

El ass-kisser

La mesera con el brazo izquierdo en L, cartera a la altura del codo, y un atisbo de indiferente seguridad y perfección incuestionable

La mesera I take you out, boy

El mesero “las reglas están para romperse”

El mesero “las reglas se siguen a ultranza”

El mesero “hay que saber cuándo dejar de seguir las reglas”

El mesero yo-my-man con un par de audífonos blancos, y ese tonito “that´s the crack music nigga, the real black music nigga” durante todo el set-up del main dinning room

El mesero que escucha Down is the New Up en el último vagón del tren M

El mesero contorsionista en una brillo box

El mesero con beverage-napkins y un lapicero azul sobre el tray, listo para esbozar alguna idea inesperada

El mesero maravillado por lo vacío que luce el local al final del party

El mesero que empezó de dish-washer, y años después se matricula en la carrera de Catering Managment and Hospitality en un reconocido Collage de Manhattan

El mesero que limpia el borde sucio de la taza con el dedo

El mesero al que no le importa nada y es annoying

El mesero al que todo le importa y es más annoying

El mesero que escribe la palabra mesero con faltas ortográficas

El mesero cool

El mesero who needs a cigarrette NOW

El mesero que no entiende bien inglés

El mesero contratado para el U.S. Open que evoca ininterrumpidamente su país de origen, y las pocas oportunidades que tuvo para no ser mesero

El mesero con las piernas pintadas de celeste; el torso, de rojo; y la cabeza, de amarillo

El mesero “In the city that never sleeps, I sleep alone”

El mesero con la boca abierta en Times Square

El mesero con la boca cerrada en Bryant Park

El mesero que decide escapar de todos sus problemas convirtiéndose en mesero

El mesero que decide hacer de su condición de mesero una forma de enfrentarse al mundo

El mesero gentleman

El mesero galante

El mesero hot

El mesero Oh my God

El mesero que deja escapar una silenciosa flatulencia para desocupar, de una buena vez, la mesa de unos costumers parlanchines

El mesero with no direction home

El mesero en una esquina apartada del MOMA, con un pequeño letrero entre las manos que dice: “mesero”

El mesero con su camiseta de Los Saicos

El mesero fanático del Siglo de Oro español, que intentó un soneto conceptista:

Escribo… Borro… Vuelvo a escribir…

La Vida es un intento del decir

Al que siempre regreso, tropezando

Entre el manchón indeleble y la hoja en blanco…

Y lo dejó abandonado después de ponerse a contar endecasílabos. Algo fastidiado, encorsetado, apergaminado

El mesero que sueña con ver un libro impreso con su nombre, y el mesero que se burla de él

El mesero arrodillado en esta puta ciudad, y el mesero que le tiende la mano

El mesero consciente que primero son los niños, después las mujeres, después los animales, después las plantas, después el reciclaje y la basura, y después los meseros

El mesero obsesionado con las estrellas y los remolinos y los cuervos y los campos de trigo

El mesero envolviéndose en la tela del espacio y el tiempo

El mesero-punk que escribió en un poema:

a su ansia incansable de novedad

le respondo con mi pene

a su necesidad de promocionar un futuro-gran-poeta

le respondo con mi indiferencia

a su mundillo de concursos literarios

le respondo que no llenaré mis poemas de epígrafes (…)

Versos que envió a un prestigioso concurso de la NYU, esperando, por lo menos, una mención honrosa

El mesero desengañado que acepta, sin reservas, la muerte de la poesía tal y como la conocemos

El mesero que asume “el no saber qué decir” como el inicio imperioso de cada poema

El mesero I just don´t know what to do with myself

El mesero que le dice a otro mesero: Stop making sense, broad. Y el mesero que responde: So watching me fall, buddy

El mesero ironizando con conceptos de amor

El mesero coleccionista de videos pornográficos

El mesero adicto a la destreza amatoria de las masajistas coreanas

El mesero–guía-turístico de todos los strip-clubs de Manhattan

El mesero who could have it so much better

El mesero que “ya fue” para la literatura

El fax-u mesero

El mesero que propone algo novedoso en medio de lo repetitivo y estúpido, arriesgando sobremanera su buena reputación de mesero

El mesero que responde: Oh, I´m an artist, but you know… the situation, so I have to do some catering to pay my bills… Y después de sonreír, murmura (bastante suelto de huesos): ¡Viva la crisis económica!

El mesero disfrazado de Liberty Statue, completamente indiferente a la risa de las personas que lo observan sin cesar

El mesero storyteller

El mesero burócrata

El mesero boxeador

El mesero que está intentando ser actor

El mesero mesiánico

El mesero futurista

El mesero cubista

El mesero surrealista

El mesero estructuralista

El mesero post-estructuralista

El mesero real visceralista

El mesero de gafas oscuras y cabello ensortijado que repite todas las noches: No sé cómo hacer más verdadera esta palabra. Si digo mano, y no me doy un golpe… No me creo

El mesero que pinta con spray en el Williamsburg Bridge: “Abajo la poética-poesía, y abajo, también, la antipoética-antipoesía”

El jesus-crazy mesero

El anti-mesero

El mesero que deduce en estas líneas inconexas una mediocre selección de fragmentos no logrados

El mesero sin ideales, sin pensamiento y sin escritura

El mesero preguntándose para qué regresar a su país natal

El mesero que ya no cree en nada

 Carlos César Valle

Nació en Lima, Perú, el 29 de marzo de 1982. Estudió Letras y Ciencias Humanas en la Pontificia Universidad Católica. Desde el mes de abril del 2007 reside en el estado de New York. Estos poemas fueron escritos en la ciudad de White Plains, que pertenece el condado de Westchester, entre julio del 2007 y diciembre del 2009. Y pertenecen al libro inédito Pornografía Inútil (y otros poemas neoyorquinos).

 

Literature 10th issue

Nervous Story

by George Angel

It isn’t much of anything, really. Just a sort of pressure, a sort of

waiting for the car to get there. My situation is much like most

people’s, that is to say it isn’t much of anything. So I find myself in

the moment. The way people used to smoke cigarettes. One might

surmise a certain emptiness. But the living of it is quite pleasurable,

actually. There is still warm sunlight, the taste of something cool

to drink. Don’t think I am advertising anything. Not really selling

happiness among the ruins, if you know what I mean. What would

you pay for it with? How would I deliver it?

To lift you out of what must be unbearable curiosity, I’ll tell you

what all of this is about. Of course, what something is about isn’t

what it is, is it? In any case, I am on my way to give something.

Mysterious human act, that. I do not know the person very well

that I am giving the something to. I am not sure the something is

the right something to be giving; and I am not sure the person is

even remotely prepared to receive anything from me, much less

this. I suppose this implies some vulnerability on my part, but to be

absolutely truthful about the matter, giving is a kind of breathing

habit.

There is, of course, the concern of burdening, of how little time we

all have, of impositions. But did the bird that flew by my window

just now ever wonder whether I would reject it? Yellow birds with

striped heads often adorn my gifts.

And desire. Desire, that tiger that prowls the department store,

where does she fit in to all of this?

I want this to take place in a train car. Train cars seem to– to be

always passing through the middle of everywhere. I want this to be

the first train car ride in history that fulfills its promise.

I am not a philosopher. I am not sitting around wondering whether

my oven has a soul, or anything like that. I just think a bow tie is a

nice touch, now and then.

Angels arabesque in lamentation in the evening sky. The world

is fading. The color has been scraped from things, and where we

would dwell the wall is cracked. Your face is plain, and the birds

beneath the trees listen to your sermons.

Don’t let the footsteps startle you. The train car lighting has always

been a bit too direct, and your eyes take a moment to focus. Open

your hands and receive this story. I can see the currents in the night

air outside the train window. Forgive me if I have to run.

____________

POEMAS

Alejandro Mitre (Guadalajara, Jalisco, 1980). Ha colaborado en las

revistas: “MetrÛpolis”, “Letrambulario”, “La Gaceta”, “Periodico de PoesÌa”, “Ventana

Interior”, “Letras en RebeldÌa”, “Azul@rte”, “La Casa del Tiempo”, “E. PoÈticas” y en el

blog  Mis poetas contemporáneos . Está incluido en el Panorama de poesÌa mexicana

(Los Acífenos, 2009). Es autor de los poemarios Diáspora de la mansedumbre (edición

de autor, 2007) y Anatema del crep˙sculo (de prÛáxima publicación).

EL TRAYECTO, LA OSTENTACI”N

& y sin embargo el trayecto

es una ostentaciÛn del mal,

una parodia del sonido

dispersada en el paisaje

como la perversidad

de la distancia,

como la proliferación del calor

en los intersticios del habla y la cordura.

No hay antagonismo en las lindes,

la severidad es paralela

a lo temporal de la materia.

& y sin embargo el trayecto

ha mostrado lo esencial.

HAY UNA INTEGRACION DE LOS DESPOJOS

Hay una integraciÛn de los despojos,

de las sucesivas interpretaciones del asco,

del porvenir que est· pariendo moscas

en los acercamientos del habla y la cordura.

Hay un crep˙sculo que no se rinde

y que escrupulosamente ya partiÛ

dejando en su huellas como una luz

el remordimiento,

el alza en el costo de los enseres espirituales

y una torpe directriz en la resistencia

del caparazÛn de las tortugas.

BAJO EL CANTO DE LOS ¡LAMOS

Pierde la luz

su borde

de centauros;

su anquilosada

estepa,

su retiro

es perpetuo

bajo el canto

de los álamos.

SE FRAGUA EL HORIZONTE

En zona de silencio

arde fuego

donde abreva certeza y lejanÌa

un aquelarre de espuma de la espera

y en contundente cielo se perfila

la extrañeza de la palabra y su réplica en compañia

que se desborda en un cántico de espejos.

Se fragua el horizonte en la lÌnea

que la voz ejerce.

Alejandro Mitre

Poemas

Poema de las Cosas que no Vuelven

Abiertamente pactaste con la muerte

sin pudor ni temor vendiste tu mente

y ahora lloras como lluvia de invierno

sin consuelo, sin abrazo, tu solamente

Protegiendo tu porvenir te golpeaste a ti misma

defendiendo tu derecho te juzgaste a ti misma

mientras una semilla creciendo en el dolor

era ejemplo del futuro, de lo justo, del amor

Tu rostro desteñido, tus ojos escondidos

el bullicio de tu culpa te arulla suavemente

y te duermes, tan desnuda, abrazando tu vientre

vas tomando la forma de las cosas que no vuelven

……………………………………………

(Trova)

Hay un secreto que voy a decirte…

Es el que guardo bajo las baldosas

es el que esta detras de mi espalda

es el que actua detras del telón

cada vez que termina la funcion

Es el que creo que me delato

es el que te rosa los oidos

es el que quiere hacer un nido

solo dentro de tu corazon

Es el fruto que el arado guarda

es el que ama la verdad

el que resume en una palabra

cuanto anhela la libertad

Por: Killiam A. Habibe

MILAGRO DEL LENGUAJE

Que entre el orgullo y la curiosidad

se edifique una torre de arena;

un apetito de saber anima cada palabra, número y grafÌa

a revelar en Babel su figura.

En la oscura cueva existen muestras

de primitiva arquitectura.

Su construcción imposible es la clave que permite encontrar a Dios

entre nueva ortografÌa.

Desde cada silaba, punto y silencio exclama el innombrable

lo in˙til de la tarea que es buscar su nombre en las Alturas.

Podré ver el rey que la torre crece, øpero que ya no escala el cielo?

Ni las piedras son ya piedras, y es el humo quien sostiene este templo

de ceniza endurecida.

Me imagino esclavo de esta imagen

y de tan imposible tarea.

Todas las frases llegan como una marea

y su arquitecto ; un fuego que busca refugio en palabras como oro,

miel y sol.

Killiam A. Habibe

Canción Alegre

CANCION ALEGRE

Yace el cad·ver de un león sobre un sudario espontaneo de piedras.

Su cuerpo es una imagen de instintos, de solitaria valentÌa y un orgullo

que nos abandonan en el camino.

Se acordaran de su rugir (un incandescente enjambre de abejas)

invitando una ultima fiereza.

Hay una miel secreta que de su interior emana y le devora.

QuiÈn dirÌa que la muerte, en una canción alegre

fuese capaz de tanta dulzura.

Killiam Habibe

MILAGRO DEL TIEMPO

En este póstumo espacio, me entrego al milagro.

A ese imposible acá y ese allá que es abrir, cruzar y cerrar una puerta.

Todo recuerdo o memoria es increÌble, una mirada lejana de un tiempo imposible del que

a veces se duda que haya pasado.

Yo que a orillas de lo eterno simule una vida que se diluirÌa con la noche,

Todo sueño era dinamismo y todo lo ocurrido un prodigio.

Todo encuentro una fortuna o un capricho del destino.

Se predestino que el mundo y todo su interior seria de arena.

Sobre este paisaje avanzan caravanas en silencio.

El camino es bastante conocido y con frecuencia transitado

por peregrinos que deambulan entre la fe y la duda,

siguiendo una rígida tradicion como la procesion cíclica de los soles y las lunas.

Killiam A. Habibe

____________ 

“El mirón de la ventana no vió nada” Tonatihu Mercado

Bienvenido viajero de las letras, adicto a las imágenes ilógicas e inmortales de la literatura. Se ha comprado el ticket al viaje de la bestialidad humana: aquí los sueños, los vicios, el amor y la lujuria, la sinrazón y el sadismo, se cogen de la mano para andar por los canales y las cloacas de la ciudad de la violencia pura vuelta poesía, apuntalada en una novela pluridimensional.

Tonatihu Mercado, aspirante y suspirante de los reflejos de la luz solar sobre la animalidad de hombres, mujeres y bestias, nos retrata los callejones oscuros, las bodegas del contrabando, los viciosos de la mafia y la cursilería de las putas enamoradas, al tiempo que, podremos compadecer el duelo de las viudas negras en medio de una hermosa historia de amor.

Conocerán eso sí, a los magos de la vida, los chamanes y las brujas que nos llevan a las puntas de las estrellas en medio de cuentos y leyendas que nos indican el camino a la cura de la ceguera, sobre todo, después de extasiarse con los destellos de la pluma de un filósofo, artista, perfomer y poeta, un loco que tira las palabras como el dragón de Komodo escupe sobre su presa; al menor descuido podría ser intoxicado por la ponzoña de este joven escritor que ha vuelto de su gira por el mictlán, la pléyades y los múltiples círculos del infierno, nomás para contarnos de su odisea, en tanto que el atardecer se  desparrama e invade la ventana por la que el mirón que lo sabe todo y no sabe nada, se mantiene seguro, sin darse cuenta que, sin él, nada ni nadie podría seguir existiendo.

Mónica Gameros

México DF octubre 2010

La novela de Tonatihu Mercado, entre otras cosas, es un relato ocular. La mirada es testigo y narradora, puerta por la cual se exploran mundos de difícil acceso y de imposible comprensión para los demás sentidos. Es la mirada lo que construye al relato, la mirada del narrador y la mirada del “mirón”, la mirada que penetra en cuadros pintorescos de atmósferas nocturnas y bajo fondos.

Y además de la mirada narradora es también la noche un elemento decisivo en la novela. La noche no es misterio sino revelación; es en la noche cuando los personajes de esta novela viven -o mejor será decir “sobreviven”- a un zoológico urbano, corrupto, ruin, lleno de ramas cuyo fin, en muchos casos, no llega a vislumbrarse nunca. Los personajes de esta novela son nominados por el nombre de un animal que los identifica; Tonatihu los animaliza. Los borrachos, las putas, los drogadictos y todos los personajes que participan en esta atmósfera esquiza son siempre –y esto nos recuerda al naturalismo– envueltos por sus circunstancias sociales y geográficas.

El título, El mirón de la ventana no vio nada, entraña en sí una obvia contradicción, pero explica precisamente el objeto de la novela: no contar nada, sólo mirar, sólo mirar lo que todos miran y no ven, lo que a fuerza de obviedad se vuelve prohibido.

Esta el lector ante una novela de nuestro tiempo, en la que incluso las personas de mayor curiosidad e interés intelectual divagan y divagan sin encontrar final para sus diatribas en muchos casos; una novela abierta de la que pueden surgir, a su vez, innumerables novelas, en un círculo que, como la vida, no acaba nunca.

Manuel Pérez-Petit

“El mirón de la ventana no vio nada” A LA VENTA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

MÉXICO 150 pesos//Con envío incluido//Deposita en la cuenta de Banorte 0665737334, a nombre de Tonatihu Mercado

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UNIÓN EUROPEA 20 euros// Depósito por Western Union a nombre de Tonatihu Mercado

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*El envío se realiza por Correo Nacional, certificado. Entrega entre 15 a 21 días.

 PROMOCIÓN: “El mirón de la ventana no vio nada” y“Las flores del colibrí” del mismo autor; México 200 pesos; CanadáEstados Unidos y Latinoamérica 25 dólares; Unión Europea 25 euros. CON ENVÍO INCLUIDO.

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Distribución acargo de:

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También te puedes comunicar al:

tonatihusol@yahoo.com

—————-cuento ——-

 

“Francisco, El Niño Camarón”

Por Oscar Peña.

En un caserío de pescadores muy pequeño, antiguo y olvidado de la costa pacífica

colombiana, vivía Francisco. En unas semanas cumpliría trece años y ante los

ojos de su abuela, era un jovencito como cualquier otro. Un poco flaco para su

gusto, callado y despistado, un poco diferente a los demás niños, pero nada de

qué preocuparse.

En cambio, los demás niños del caserío lo veían como realmente era. Un niño

pelirrojo, de ojos azules, y de piel blanca como la carne de coco. Francisco era el

único diferente en este caserío donde todos sus habitantes eran afro

descendientes, de piel negra como el carbón. Francisco, en uno de sus muchos

intentos por sentirse aceptado, explicó a los demás niños, que el carbón tenía dos

colores: negro, cuando estaba apagado y rojo como su pelo cuando estaba

encendido, y que al igual que los demás, él también descendía de este mineral.

Las únicas personas que se convencieron de este argumento, fueron su abuela y

él.

Aparte de estas diferencias físicas, que lo convertían en el centro de las burlas de

los demás, Francisco hacía muchas cosas muy bien, como bailar el currulao,

lanzar la atarraya y lo mejor de todo, nadar. Sin embargo, por simple envidia, los

demás niños siempre se inventaban algún pretexto para decir que Francisco no

hacía nada bien. Por eso, lo que para su abuela era un niño callado, en realidad,

era un niño triste.

Cuando Francisco preguntaba por sus padres, su abuela siempre le contaba la

misma historia: llegaron una noche sin luna a la playa. Venían en un barco un

poco antiguo, llamado “El Holandés Errante”. No le dijeron mucho, sólo con

lágrimas le entregaron a Francisco, quien tenía días de nacido y se alejaron.

Durante muchas noches, ella espero que regresaran en busca de su hijo, hasta

que entendió que debía criarlo como si fuera de su propia sangre. Su abuela, una

mujer que nunca se casó, era la única familia que tenía Francisco en el mundo y a

su vez, él era lo único que tenía ella.

El único lugar donde Francisco se sentía completamente seguro, era en el mar,

cuando tomaba su pequeña chalupa y se iba a pescar. Pero por más sombreros y

mantas que se pusiera sobre su cuerpo, el resultado no cambiaba: siempre, al

finalizar la jornada, volvía a la orilla con el mismo aspecto. Su piel se ponía tan

roja, como el carbón encendido, tanto así, que los habitantes del lugar le pusieron

de sobre nombre a Francisco, El Niño Camarón.

Estas burlas lograron que Francisco se volviera aún más callado de lo que era y

poco a poco empezó a alejarse hasta que empezó a pescar en las noches.

Primero, para no oír las advertencias de su abuela sobre el sol; segundo, para

evitar el fastidioso color; y tercero, para estar solo y así no tener que aguantar las

miradas y comentarios de los demás.

Pero las desgracias de este niño no terminaban ahí. Descubrió que bajo la luz de

la luna llena, su piel se ponía de un tono rojo eléctrico, y que podía ser divisado a

varios metros. Su voz se puso un poco más gruesa, creció un poco más y tenía

más fuerza. Pero una de tantas noches, alguien del caserío vio su extraño color y

de inmediato se empezaron a tejer más historias sobre él. Unos decían que había

hecho algún conjuro de magia negra y por eso era más fuerte. Otros dijeron que

sufría de una extraña enfermedad que había sido transmitida por un crustáceo y

por esa razón se alejaban apenas lo veían. Incluso alguna señora con una

imaginación muy grande, aseguró que todo era obra de su abuela; que ese color

extraño era para enamorar a las jovencitas en luna llena. Inmediatamente a todas

las niñas y jovencitas se les prohibió salir en las noches y acercarse a tan extraño,

diferente y maligno jovencito. Francisco lloró amargamente durante muchas

noches y se odió a sí mismo, a su extraño color y sobre todo, odió ser tan

diferente.

Según contaba su abuela, El Holandés Errante era un barco que salió de puerto

hace más de doscientos años, pero que por extrañas y desconocidas

circunstancias, jamás volvió a ser visto. Dicen que cada trece años sus tripulantes

pueden bajar y hacer contacto en la noche con tierra firme. Ellos llevan tanto

tiempo en el fondo del mar, que pueden nadar bajo el agua durante muchos años,

pueden hablar con criaturas marinas y conocen los secretos misteriosos de las

profundidades del océano.

El día de su cumpleaños número trece, la abuela de Francisco se esforzó para

hacerlo sentir especial. Le preparó su comida favorita, hizo helados de coco e

incluso invito a algunos vecinos, pero como era de esperarse, ninguno fue. “Más

dulces para nosotros”, dijo la abuela intentando hacer la situación menos triste.

Ese día hasta el sol se escondió y fuertes vientos invadieron la playa. Parecía que

fuera a llevarse las chozas de un jalón. Las olas estaban gigantes y a medida que

se acercaba la noche, el clima empeoraba.

Pero Francisco, por alguna extraña razón no sentía miedo. Tuvo mucha curiosidad

y quería irse a pescar. Quería nadar entre olas gigantes, bajo un cielo totalmente

negro y sin estrellas, que se iluminaba de vez en cuando por grandes rayos. Sabía

muy bien que su abuela iba impedir a toda costa que saliera bajo esas condiciones

a pescar. Francisco, esperó y esperó hasta que finalmente su abuela, con fuertes

ronquidos, le comprobó que estaba profundamente dormida.

Francisco salió sólo con unos pantalones recortados hasta las rodillas. Sin

sombrero, sin manta o protección alguna, descalzo, con su pequeña embarcación.

No estaba loco, ni intoxicado por el exceso de dulces de coco. Sentía muy en su

interior, cerca al corazón, el llamado del mar. Sin dudarlo entró al agua y empezó

a remar, pasando por grandes olas que en más de una ocasión estuvieron a punto

de voltear la chalupa. No tuvo miedo, el llamado se hacía más fuerte, le decía que

no había por qué temer.

Cuando estuvo bien adentro, cuando no veía ni una casa en la orilla, Francisco tiró

una oxidada ancla al agua. Miró por última vez hacia donde estaba su pueblo,

pensó en su abuela y los ojos se le encharcaron. Se puso de pie e

inmediatamente se lanzó al agua. No sabía qué buscaba, sólo seguía el impulso

de su corazón, que lo obligaba a seguir nadando cada vez más hacía el fondo. A

medida que nadaba más profundo, su piel se empezaba a poner más roja, como

una antorcha.

El aire se le empezó a agotar, nunca había estado tanto tiempo bajo el agua y

mucho menos tan profundo. Miro hacia arriba y se dio cuenta de que no veía la

superficie. Sintió cómo se le acababa el aire poco a poco y que sus brazos y

piernas no respondían. Empezó a ver a lo lejos varias luces rojas, del mismo color

de su piel y sus ojos se fueron apagando poco a poco, hasta que de repente sintió

que le jalaban un brazo y una bocanada de aire entro en sus pulmones, como si

fuera el primer respiro de su vida.

Lo estaba sujetando una mujer y junto a ella, había un hombre. Los tres, tenían la

piel del mismo color: rojo encendido. Eran sus padres. Atrás de ellos pudo ver El

Holandés Errante y muchas personas nadando tranquilamente hacia la superficie.

Tal y como le contaba su abuela todos podían respirar bajo el agua, hablar con

corales, medusas y nadar con la misma naturalidad que cualquier pez.

En pocos minutos, sus padres explicaron a Francisco la historia de la embarcación

y de cómo su nacimiento coincidió con la última vez que pudieron salir a la

superficie. En un acto de amor, sus padres se habían privado de verlo crecer junto

a ellos, para que pudiera crecer como un niño normal, así sólo se pudieran

encontrar una vez cada trece años.

Francisco tenía las mismas facultades de los tripulantes de la legendaria

embarcación y a medida que fuera creciendo, los iba a desarrollar mucho más.

Pero el encuentro de padres e hijo se vio interrumpido por alerta de maremoto.

Las aguas estaban tan violentas por la tormenta, que iba a desencadenar una

tragedia. Tenían que irse a un sitio más tranquilo.

Francisco inmediatamente quiso ir por su abuela, pero era demasiado tarde. No

tenía el tiempo suficiente. La única manera de salvar a su abuela, era ir hasta las

profundidades, guiado por un pulpo, para que juntos y usando sus ocho tentáculos

y las dos manos de Francisco, cambiaran las corrientes marinas y sus destinos.

Claro está que al regresar, El Holandés Errante no estaría ahí y la posibilidad de

estar con sus padres se pospondría por trece años más.

No era justo tener que dejar a sus padres para salvar un pueblo que le dio más

tristezas que alegrías, que nunca lo aceptó y que lo juzgó por ser diferente. Su

padre le dijo que ellos siempre habían estado con él, que siempre tienen noticias

suyas por medio de los otros habitantes del mar y que la mitad de su corazón era

heredada de ellos, sus padres, pero la otra mitad, era fruto de su abuela, de su

pueblo y de sus habitantes. Era hora de demostrar lo que Francisco muchas veces

explicaba, que a pesar de sus diferencias, todos venían del carbón.

Francisco vio como sus padres se despedían a lo lejos, guardando la promesa de

volverse a ver en trece años. Mientras con el pulpo descendía a cambiar el rumbo

de las mareas y corrientes y así salvar a su pueblo, salvar a su abuela.

Nadie volvió a saber de Francisco. Pero hace un par de años me llegó la historia

de un joven que va por las diferentes playas del mundo, ganándose la vida como

profesor de un baile exótico llamado Currulao. Lo describen como un joven de piel

blanca como la carne de un coco y pelirrojo como el carbón encendido. El nombre

de este joven cambia según la playa donde sea visto. En unas se conoce como

Frank, en otras como ____ y en otras simplemente como Pachito. El único sueño

de este misterioso, pero alegre joven, es volverse a encontrar con sus padres,

para que lo lleven de nuevo a su pueblo a reencontrarse con su abuela. Porque él

es descendiente directo del carbón, mitad negro, mitad camarón.

Por: Oscar Peña.

ABRAPALABRA

Abrapalabra este juego que hicimos distante
en bocanadas y abrazos que nos prodigamos
despatarrados burlando el hastío.
El temor de una tropa servil desbocada cazando
destinos por el vecindario.
El dolor trotamundos desafiando al coraje pichón
traicionado.
Abrapalabra este cuento orfandad de cariño
que amamos a tientas en las madrugadas del odio
indefensas y en los matorrales de vías maltrechas
soñando guerrillas como actos de ofrenda.
Bombo perdido en la noche hambrienta de otros
semblantes donde hubo fiesta,
late por los compañeros que un día murieron allí
donde el miedo es apenas remedio vencido y las
garras maduran por cada segundo de gloria insepulta,
por cada blasón forastero que arroja sus redes
en busca del cepo y el orden.
Abrapalabra esta fiesta de la añoranza en que andamos
un poco enredados por las comisuras,
por las ataduras que nos demoraron.
Los vientos que soplan son vientos amantes y está en
nuestras manos izar las banderas y ser cordilleras que
suben altivas, será en esta tierra por hijos que vengan
y flores urgentes, sin apropiadores, sin diarios que mientan.
Abrapalabra esta vida que se desespera,
resiste al prejuicio, soslaya las penas, hay lucha y hay siembra
batallas que esperan y por si fuera poco un bombo perdido
resuena y resuena.

Jorge Dossi – de Sabor por Letras – 2011 – Babel Books Inc

Literature – 9th issue

Selección poética en celebración de Abril, mes de la poesía:

JOSE MARIA ZONTA – COSTA RICA

La mujer sencilla se enfrenta a la arquitectura de una ópera
y cae derrotada.
La mujer sencilla se pesa en la balanza desigual
y cae.
La mujer sencilla se contrasta con la complejidad
del matrimonio y cae derrotada.
La mujer sencilla choca contra los inciensos de Oriente
y cae.
La mujer sencilla cuenta los pisos del rascacielos
y cae derrotada.
La mujer sencilla trata de contar el número de la lluvia
y cierra los ojos.
Adonde mira todo supera sus sentidos.
La mujer sencilla intenta descifrar su propio genoma
y cae derrotada.
A la desnudez de la mujer sencilla la sorprende la moda
y cae derrotada.
La mujer sencilla se enfrenta a los protocolos
de la aristocracia y cae derrotada.
La mujer sencilla camina por el pasillo de conservas
del supermercado y se pierde.
La mujer sencilla se busca en la globalización
y no se encuentra.
La mujer sencilla encara la tecnología y cae.
La mujer sencilla trata de seguir las ramificaciones
de la política y cae derrotada.
La fragancia natural de la mujer sencilla se contrasta
con las marcas de perfume y cae.
La complejidad la embosca.
Pero la hoja que se desprende despierta
la brisa y la casa.
Sus senos están otra vez en la vanguardia.
El amanecer camina sobre la hierba, simple
como el hilo que nos une.
La mujer sencilla prepara un té con sus derrotas.
La sencillez no es lanza, es herramienta de jardinería.
Desnuda es una gota que el sol no evapora
y es su victoria.

 (Pérez Zeledón, Costa Rica, 1961)

     Incluido en antologías de México, Cuba, Colombia, Ecuador, España, Francia, entre otros, ha publicado La noche irreparable(1985), Los elefantes estorban (1992) Tres noviembres (1995), Lobos en la brisa(1998), Juego azul (1998), Casarsa (2001),El Libro de la decadencia (2002) y Casa de la condescendencia (2010). Ha ganado varios premios de poesía en Costa Rica, Argentina y España. Es también periodista.
Este poema es inédito.

Publicado en la revista literaria virtual: El coloquio de los perros.

MANUEL TORRES – ARGENTINA

DOMINGO 31 DE MAYO DE 2009

La noche y las letras.

No son las que escribo.
No son las que escucho.
No son las que leo.
Son las que recuerdo,
¿o las que olvido?
¿o sólo lo intento?
Son las que me pierden,
en la borrosa margen del cuaderno,
el cuaderno de mi memoria,
dónde escribí un día su olor,
su tono de voz, y su respiración.
Es la noche y las letras,
La noche de su ausencia,
las letras de su nombre,
Es la noche y la letra.
Inexistente, curva y silenciosa, la noche.
Nostálgica y desmembrada, la letra.
La letra de mi sueño junto a ella,
Que yace sin sentido, en el cuaderno.
El cuaderno de mi infancia y de mi amor primero.
La letra y las noches, las noches que espero,
taciturno, las vocales de su amor.

LUNES 29 DE JUNIO DE 2009

Después de la Guerra

Tigres bajo la nieve jugando ajedrez
jurándose comprar el último cd de Jackson
acabado el tiempo se han marchado
sin prisa a sus Cine Clubes acorazados

Y la muerte les ronda juguetona
A cantos matutinos se ha unido
Festejando el olvido de las ropas
De las lluvias del placer mezquino

Paraíso glaciar de árboles desnudos
el blanco abarrotando las calles húmedas
de lo que antes fue una tierra
un país
una ciudad
quizá la mía u otra lejana

Y los tigres juegan ajedrez
ha sido el único recuerdo de los hombres
ya exterminados por su propia ira en una guerra
Y las últimas noticias de la fama
se quiebran en las plazas desoladas
nostálgicas y frías

Como la nieve que acompaña las pisadas
gigantescas y hambrientas
de los tigres
que antes fueron hombres
yendo tras las pisadas de los restos
de la guerra
de la carne del dolor

Y entonarán cantos de resignación
luego morirán por el hambre
si no habrá más guerra
no con restos
no habrá hombres
y la nieve brillará en soledad
hacia el profundo cielo negro

VIERNES 24 DE JULIO DE 2009

La máquina del tiempo

Seguramente la física no lo creerá
Y más si supiese que alguien como yo lo descubrió
Pero es que no fue planeado
Ni las razones aún las entiendo
Sentir es la única prueba que tengo

Fue la mañana de Julio ¿o la noche?
Ya lo confundo
Un día igual a los del olvido de la rutina
Era Verano y cumplía mi ritual
Vivir

Yo acaso ni estudioso seré
Quizá solo las letras a veces me acompañan
Sólo a veces
Cuando las logro organizar
Y ese día por suerte se escondieron
En las faldas del viento lleno de colores

Y fue allí cuando me pregunté
Si era el tiempo una ilusión anhelada
Si era el tiempo el mismo rencor del ayer
O del olvido
O de la muete
O quizá una esperanza
…una sentencia

Y es que el tiempo a la verdad no existe
Porque el pasado ha dejado de ser tiempo
Y el futuro no ha logrado serlo
Y el presente… el presente no lo es
El presente es sólo el ombligo del tiempo

Divague entonces unas horas
Y un olor a nube me recordó la tarde de aquella mañana
¿O noche? vuelvo a confundirme
Y pasaste tú
…llegaste

Un encuentro fraterno quizá a punto del big-bang
Y era la tarde sobre la silla del lugar
Mi mente distraída por tus cabellos caer
…sobre la piel del hombro
descubierto
Las líneas perfectas de tus cejas
Como trazados del idioma mandarín o árabe
Y tu luz parpadear
En tonos de destello y olores de jazmín

El viento entonces ya menguado me habló
Como voces nórdicas o lenguas proféticas y lloró
Envidioso de ser ignorado su cuerpo y sonido
Ella me miraba sólo a mí y él lo sabía

Más tarde llovió
Eran lágrimas de soledad
Luego de nostalgia
Sabía que el viento colaboró con el tiempo
Y así como dejó de existir para mí por un instante
Murió
El viento en ella
Y el tiempo en mí

Me encontré viajando en la máquina del tiempo
Ni vértigo
Ni susto
Sólo un fantástico revolver de mezclas
Integradas por sabores
…olores
…formas y pasiones

Quizá por eso no recuerdo si era mañana o noche
Quizá por eso el tiempo no estaba
Quizá también por eso el viento lloró

También quizá por eso la física no lo comprenda
Es imposible viajar en el tiempo
…y menos si la máquina es tu boca
Tus labios
…y menos si se activa al besarnos

Pero ¿y qué más da?
Sentir es la única prueba que tengo
La próxima vez traeré el sudario de Jesús
O la oreja de Van Gogh
Y aún así
La física no lo comprenderá
A menos que intente besarte
…y en ese caso
La máquina se destruirá

Pseudónimo:   MANUEL TORRES
Nombre completo: Jaisson Manuel Briceño Torres
Nacionalidad: Colombiana
Residente: Argentina 

Breve reseña de C.V:
Estudiante de posgrado: Maestría en Estudios de  Cine y Teatro Latinoamericano y Argentino,Universidad de Buenos Aires (2011). Realizador de cine, escuela de cine black maría (2009), graduado con la investigación: Posmedia y new media: producto de la evolución cinematográfica. Director de medios del Concurso Mundial de Cuento y Poesía Pacifista (2009). Ganador convocatoria Basta la Palabra, por Casa Ensamble (2009-2010), con el Libro de Artista: Orbe, cuerpos y poesía deshabitadaSelección Oficial del Festival Internacional de Cine Ciudad Luna en la categoría Animación, con la obra Cadáver aún vivo, y en Video Experimental con la obra Las Palabras Del Prisionero (2009). Ganador convocatoria nacional,Festival Latinoamericano de Artes Mediáticas Experimenta con el video-poesía Las Palabras del Prisionero (2009). Escritor y director, obra teatral Fotosíntesis (2008), co-producida porProyecto K. Director de El Perro Errante, colectivo valía poiesis pos modismo cinematográfico. Miembro de la Red de Escritores Latinoamericanos. Columnista y Editor en el área de cine de la revista digital chilena; Absenta. Docente del Colegio Moderno John Dewey, en la cátedra deTeatro y Laboratorio Audiovisual (Agosto 2008 – Julio 2009). Ha participado en numerosos recitales de poesía y cuento breve: centro cultural la Casa Rosa, Buenos Aires – Argentina (2010) con el poemario La Casa Color Cian; en el marco de la Marcha Mundial de Paz (2009), patrocinado por el programa Libro al Viento en Hospitales de la Secretaría de Salud del Distrito, en universidades como La Salle, el Rosario, la Javeriana y la Distrital con el relatoRuidos; invitado de la Red de Bibliotecas de Medellín, en el marco de la Fiesta del Libro y la Cultura (2009), donde realizó lecturas de los poemarios Confesiones del Jordán Desahuciado yUn e-mail para la India. Tiene publicaciones digitales de poesía-experimental, en el Diario:Primerizos sin afán. Realizó cargos como asistente de dirección y editor del programa Tómelo Deportivamente en la cadena internacional Enlace durante dos años. Hizo asistencia de cámara de documentales naturales en Colombia, con turismo aventura. Actualmente realiza una investigación acerca de la virtualidad en el cine y la noción de símbolo y rhema  y promueve La rhema en la experiencia audiovisual un texto de teoría de la percepción de las artes que publicará la U.B.A.


Encuentro internacional de poetas en Nueva York

Poesía Inmigrante en Nueva York 
Del 19 al 23 de Abril 2011
New York, NY
En la semana del 19 al 23 de abril del presente 2011, Nueva York les dará la bienvenida a dos poetas invitados desde México: Mónica González Velázquez y Mario Dux Castel. Ellos compartirán escenarios con poetas latinos radicados en la ciudad como Madeline Millán, Etnairis Rivera, Juana Ramos, José de la Rosa, Yrene Santos, Tomas Galán, Carlos Aguasaco, Natalia Aristizabal, Nicolás Linares, Diego Vargas e Iván Hincapié.
En las presentaciones relacionadas a continuación se presentaran entre otros trabajos los libros ‘Diez, Ocho, 34’ de Mario Dux Castel, ‘La Loca de la Estación Central’ de José de la Rosa y la antología con varios de los autores ‘Poesía sin fronteras, poetas latinos en N.Y’ de ‘Mi Cielo Ediciones’.
Agradecimiento especial a Madeline Millán gestora de este evento. Vale la pena anotar también que Artepoética Press es uno de los patrocinadores de este encuentro.
19 de Abril / 6:00pm
Cornelia Street Café, 29 Cornelia St, New York, NY 10004
http://corneliastreetcafe.com/performances.asp
21 de Abril / 7:00pm
Immigrant Movement International, 108-59 Roosevelt Avenue, Queens, NY 11368
Presentación de:
Poesía sin fronteras, poetas latinos en N.Y. Antología de Mi Cielo Ediciones.
La Loca de la Estación Central de José de la Rosa. Mi Cielo Ediciones
Diez, Ocho, 34 de Mario Dux Castel
http://immigrant-movement.us/?page_id=886
 
22 de Abril / 7:00pm
Librería Barco de Papel4003 80th Street, Elmhurst, NY 
Micrófono Abierto en el marco de los recitales ‘La Otra Orilla’ Tertulia para escritores.
 
23 de Abril / 7:00pm
Terraza 7 Train Café, 40-19 Gleane Street, Elmhurst, NY 11373
Focus on Food Chain! Intercambio Cultural!
http://www.terrazacafe.com/
 
Contacto:
Nicolás Linares 3476827488
Madeline Millán 6462891286
poetasenny@gmail.com
 

 

POEMAS DE ANGEL RAFAEL NUNGARAY – MEXICO
5 POEMAS DE ÁNGEL RAFAEL NUNGARAY

1

Como un rumor

Se extiende

La flama en la caída

Del anzuelo quimérico

:

La subrayada sombra

:

El vuelo del impulso

Que (me) sostiene.

Va, viene la flama

:

El despertar

:

La desterrada cima

:

La cauda-losa espiga

2

Diáfana médula

Del desamparo

Palpada

Por el sol

Que redime

La oquedad

Y en la creciente

Amortigua

El peso de lo real

3

La fortaleza avanza

La ascensión reinante

Emite fuego,

Ha de pulir el día

Hasta su mínimo signo.

Ha de apegarse a las rutas

De las ruinas

Que están por aparecer.

La fortaleza se adhiere a los signos.

4

La derrota no es la consumación

Es el cauce,

La semilla,

El abordaje,

El fuego original que parpadea

En los desiertos de la sangre.

La batalla después de terminada

Aún no comienza.

No hay una mínima sospecha

Del torrente invisible que reposa

En las heridas.

Hay un fuego que acendra las derrotas.

5

Heridas

En la predisposición del auge

Que difiere

Furor

Heridas

En el estruendo de la sangre

La sangre se libera de su peso

De su siniestra flora onírica

Reposan las estelas

La sangre con sus garfas

Pule su rumbo

Su baile de vértigos

Diáspora del anhelo errante del cristalino

De la visión de lo mirado

De la proporción del infinito

En el finito despertar

Diáspora del astro que avanza
ANGEL NUNGARAY

México, 1968.

Es autor de los poemarios Estaciones de la noche (2002), En el vacío de la

luz (2002), Morada ulterior (2004), Plexilio (2008), Escalar el vértigo (2009) y

Península apócrifa (2010).

Está incluido en Poesía viva de Jalisco (2004), Muestrario de letras en

Jalisco (2005), Los mejores poemas mexicanos (2006), Animales distintos.

Muestrario de poetas mexicanos, españoles y argentinos nacidos en los

sesenta (2006), El mapa poético de México (2008), Panorama de poesía

mexicana (2009) y Muestrario de poetas de Jalisco (2010).

Es becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de

Jalisco, auspiciado por la Secretaría de Cultura del Estado y CONACULTA 2010-2011.

RED DOOR MAGAZINE: PREVIOUS CONTENT

La Gran Novela Nacional

Luis Henao Uribe

Todo pasó muy rápido y no alcanzó a darse cuenta: iba manejando de regreso a su apartamento por la Autopista Circunvalar, el sol poniente enrojecía los cerros y había poco tráfico. En la radio estaban discutiendo el caso de un jugador de fútbol al que le encontraron una dosis personal de marihuana; los periodistas crucificaron al pobre muchacho y los oyentes se quejaban del mal ejemplo que era para la juventud. Paró en el semáforo y aprovechó para cambiar la emisora. Cuando levantó la cabeza había una pistola al frente suyo. No se dio cuenta de que lo sacaban del carro, ni que le ponían una capucha. Apenas escuchó los gritos de los hombres, una puerta que se cerró y el motor de otro carro arrancando a toda velocidad con él adentro. Después escuchó que los secuestradores estaban oyendo el mismo programa de radio. Luego lo golpearon muy fuerte y perdió el conocimiento.

Lo despertaron, le quitaron la capucha pero le dijeron que no levantara la cabeza. Era de noche. Lo hicieron caminar por una trocha. Dos veces se resbaló pero no lo dejaron caer. Los secuestradores eran tres o cuatro, más jóvenes que viejos, con la piel rucia, evitando todo el tiempo verlo a los ojos. Caminando, se preguntó qué habían hecho con su carro. Se imaginó el trancón. Hora pico en la Circunvalar, un carro sin dueño. Mucha gente debió haber llegado tarde a la casa. No sabe cuánto tiempo después llegaron a una finca bien caída. Los alumbraron con linternas y otras voces los hicieron entrar a la casa. Le dieron limonada y un pedazo de pan aliñado.

Lo despertaron y todavía no había salido el sol. Dos hombres se lo llevaron. Le dieron más limonada, pero ya estaba amarga. El sol de la montaña le picaba en la coronilla. Insistían que no podía levantar la cabeza. En un momento pararon a tomar agua y lo amarraron a un árbol. Se sentó en la sombra y se puso a llorar porque por fin se dio cuenta de que lo habían secuestrado. Hizo un esfuerzo para que no lo vieran así.

Él era el profesor Leandro Domínguez. Enseñaba Teoría Dramática, Literatura Norteamericana Contemporánea y Cine y Adaptación en una de las mejores universidades del país. Era el miembro más jóven de la Junta Directiva de la facultad de Humanidades y escribía una columna todos los martes en el periódico más importante de la ciudad. Era lo suficiente arrogante para recolectar enemigos como quien colecciona mariposas o estampillas: escribía acerca de todo pero especialmente en contra de todo. Era un experto en directores de cine polacos con muchas consonantes y pocas vocales en sus apellidos y todos los viernes se sentaba a leer The New Yorker en su oficina con las puertas bien abiertas. Ocasionalmente invitaba a los estudiantes a su apartamento para mostrales su colección importada de DVDs y unos cuantos libros en alemán que él tampoco entendía, pero, eso sí, no prestaba nada, porque quién sabe cuándo tendría que revisitar qué escena para un artículo o para un ensayo.

Le dijeron que siguiera caminando. Llegaron a otra finca, de noche. Le pusieron la capucha. Durmió sentado. Pidió que le dieran una sábana, sin saber si había alguien en la habitación escuchándolo. Al tercer día llegaron al campamento. Habían unos veinte hombres, flacos y con ojeras, la mayoría cargando armas, unos cuántos jugando dominó. Lo presentaron al jefe, el jefe le preguntó si lo habían tratado bien, luego le preguntó si se sentía orgulloso de escribir tanta mierda sobre ellos en su columnita de quinta. Lo amarraron a un árbol y le dieron arroz con papa en una coca plástica. Se sintió tan orgulloso de saber que incluso tan lejos, en la montaña, tenía lectores.

Se despertó en la mitad de la noche, pensó que tenía la capucha puesta, pero no: era la oscuridad del monte en luna nueva.

A las tres semanas sabía que no importaba lo que hiciera no lo iban a matar, no podían. Tenían órdenes de mantenerlo vivo. Uno de los secuestradores, el Chino, siempre lo amenazaba de que lo iba a violar. Apenas se le acercó, le dio un cabezazo y le escupió la cara. El Chino lo golpeó con la cadena, pero inmediatamente los separaron. Desde la distancia lo miraba como si fuera un perro, babeando y bramando, con las venas de los ojos alborotadas. Esa noche no durmió pensando que iba a venir por él a matarlo. A la mañana siguiente despertó con la noticia de que habían mandado al Chino a otro campamento.

El jefe, un zambo apodado “Tumaco”, le dijo que se comportara y le regaló un radio. En medio de la estática alcanzaba a escuchar una estación de noticias. El país seguía igual; de vez en cuando mencionaban a los secuestrados, pero eran muchos. Sólo una vez escuchó su nombre.

Leandro, o el profesor Domínguez como le gustaba que lo llamaran, pensaba que el libro que había publicado dos años atrás –Vampirismo y Narcotráfico, Breve historia del cine regional en la segunda mitad del Siglo XX– se había convertido en un bestseller y que si el periódico fuera lo suficientemente astuto ya habría publicado Lo mejor de Panóptico Cultural, una recolección de sus mejores columnas. Se preguntaba quién estaba enseñado sus clases y deseando que por nada del mundo se las hubieran dado a Mister Greene, quien llevaba años intentando conseguir la catedra de Literatura Norteamericana.

Cuando se le acababan las pilas al radio tenía que acosar a Tumaco por semanas. En navidad le dieron una docena de pilas para que dejara de joder. Habían robado un camión de licores y esa noche lo dejaron tomar.

En la noche, la montaña le decía cosas bonitas. Cuando llovía le gustaba dormirse bajo el ruido de las gotas en el techo rústico. Un día uno de los hombres se disparó accidentalmente. Lo trajeron cerca de la jaula y pudo ver su cara sudorosa gritando que no se quería morir. Semanas después todavía podía distinguir las gotas de sangre en la tierra.

Una tarde se preguntó qué habría pasado con el apartamento. Por supuesto no habría quién pagara el alquiler, ¿el dueño lo estaría esperando, entendería la situación? ¿o había sacado sus cosas y rentado el apartamento a alguien más? La idea de alguien poco cuidadoso husmeando entre sus libros lo incomodó. ¿A quién le pedirían ese favor? Se acordó entonces del cajón izquierdo, el primero de abajo arriba, de su escritorio: allí tenía todos sus intentos fracasados de escribir la Gran Novela Nacional. Por primera vez en muchos meses pensó en salir corriendo de allí, no pensando en todos los beneficios de la libertad recobrada, sino con la única intensión de evitar que alguien leyera esos papeles.

Desde que empezó a enseñar la clase de Literatura Norteamericana, Domínguez se obsesionó con escribir la Gran Novela Nacional: un texto épico que atrapara la complejidad de este país tercermundista, que relatara su historia de violencia y corrupción, a la vez que su espontaneidad, su alegría. Siempre decía que como profesor lo contrataban para comprar libros que los estudiantes no podían pagar: desde entonces gastaba la mayoría de su sueldo en manuales de novela, en textos acerca de la trama, en las grandes novelas contemporáneas, buscando obsesivamente un método para el éxito.

Primero empezó a escribir la historia de un jóven doctor que llegaba a la gran ciudad con deseos de ayudar a la gente, después de buscar en vano un trabajo que le permitiera ayudar a los pobres sin convertirse en uno, es tentado por un clínica de cirugías estéticas. Al principio el jóven se niega, pero su madre se enferma y él necesita el dinero. El jóven se convierte en un prodigio de las liposucciones y los senos de silicona, y por ahí empieza a vivir una vida dura, llena de cocaína y modelos, lo que luego se convierte en narcos y prostitutas. Le parecía que era una buena manera de hablar de la manera como la sociedad está luchando constantemente por corromper a los individuos y que siempre es más fácil caer en el juego del dinero fácil, pero le parecía que el protagonista era muy endeble y muy melodramático. Luego uno de sus alumnos le habló de una serie de televisión que tocaba el mismo tema.

Después escribió acerca del alcalde de un pueblo que se enamora de una niña, que posteriormente se revela es la hija del cura. Empezaba una lucha de poder entre el alcalde y el cura que dividía al pueblo en dos, cada vez de manera más violenta. Había una escena en que el alcalde peleaba a machete con el hermano del cura, y la verdad que se sentía orgulloso de la manera tan elegante como había logrado narrar un hecho tan violento. Pero una vez más, todo le empezó a sonar a telenovela, y si bien estaba convencido que el catolicismo era una de las causas de que el país estuviera tan mal, le parecía que desde el principio había planteado la trama mal al usar un tríangulo amoroso.

De ahí estaba la historia del hijo de un embajador y sus amigos multimillonarios. Las noches de pepas y música electrónica, las tardes disparando pistolas de copas desde los rascacielos a inocentes transeuntes y matando el perro de la vieja vecina por puro aburrimiento. Un retrato tenaz de los excesos de la oligarquía, de la decadencia de la burguesía. Pero su prosa era resentida, y los adjetivos muy grandes y muchos.

También fracasó con la historia de una empleada doméstica que termina matando a su dueña y viviendo su vida, y con una novela histórica acerca de unos inmigrantes japoneses. Con frustración tachaba esos papeles y los metía en su escritorio, con la esperanza de que desaparecieran o se fermentaran. El cajón izquierdo, el primero de abajo arriba, no existía en su vida diaria; era un lugar oscuro de su mente, el lugar de los peores pensamientos, invisitable, donde se apilaban páginas y páginas de su fracaso. Y ahora no tenía la libertad para defenderlo: estaba expuesto, mal vestido, oloroso y enfermo.

Esa noche trató de escapar pero se tropezó con unas ollas y no se pudo parar. Dos guardias vinieron y lo llevaron de nuevo a la celda. Al día siguiente Tumaco le dijo que no había nada de malo llorar en frente de los demás. Dejó de comer y pensaron que estaba haciendo una huelga de hambre. Cuando llovía muy fuerte no se cogía la emisora: ya no sabía cuál era el sonido de la lluvia y cuál el de la estática. Tumaco le pidio que le enseñara a leer a dos nuevos reclutas. La letra A es una abeja. La B, una barca, y cómo explicarles lo que era una barca. Letra C de casa, mejor dicho, de campamento. D de dado. E de espantapájaros. Un día lo dejaron salir a caminar, con escolta (era su cumpleaños pero no lo sabía) y vio un espejo de cuerpo completo. No quería comer, Tumaco le preguntó que cuáles eran sus demandas.

El profesor Domínguez pensaba que sus manuscritos habían sido publicados maliciosamente por Mister Greene. Ahora sus fracasos eran célebres, había pasado, como siempre decían, del anonimato al desprestigio. ¿Libertad para qué?

F de flauta. G de gato. H de hueso. Y se alegró de saber que el espejo se había roto un día. I de iglú, nada más abstracto en medio de una montaña. ¿Entonces? ¿I de Iglesia? Gracias a dios todos eran ateos. J de jarrón.

Al hermano de Tumaco lo mataron. Era un cocinero en un restaurante de comida italiana. Era el día de pago y dos ladrones lo siguieron hasta la puerta de la casa. La esposa escuchó los balazos y no quiso abrir la puerta. Los niños decían que papá estaba afuera. Tumaco le decía que viera que no había nada de malo en llorar en público. Esa noche se emborrachó y disparó al aire. Los pájaros salieron volando en todas direcciones. La montaña devolvió el sonido del disparo y por un momento se pensaron bajo ataque, pero era el eco, alguien se dio cuenta, y se rieron mientras lloraban.

K de kiwy, ¿qué es kigüi? Una fruta. Ustedes los inteligentes sí se inventan cosas muy raras. L de lupa. M de mapa. N de nube. N de neblina. N de noche. Alguien le hablaba de una mujer en el pueblo, le pedía consejos. Tumaco le pedía el favor de que volviera a comer. Dormía y se despertaba. Era lo único que hacía, eso y enseñarle a dos guardias virgenes pero asesinos que Ñandú se escribe con Ñ, niño, y que Oso con O y Pato con P y puta con plata. Q de queso. R de ratón.

Trajeron a un doctor porque estaban preocupados. El doctor le dijo que tenía que comer. Domínguez le preguntó si sabía quién era. El escritor, le respondió. Y se puso a llorar con S de solo y T de tonto. Tumaco dijo que eso era un avance y al otro día le trajo una resma de papel y un paquete de doce lapiceros.

Se quedó dos días sin hablar mirando la montaña, escuchando el roce de las hojas de los árboles con el viento de la tarde, oliendo la tierra mojada. A uno de los guardias lo encontraron robando y le cortaron una mano. No pudo olvidarse de los gritos. No sabía qué escribir, tenía miedo: aquí no habían cajones izquierdos.

Una uva es con U, Vaca con V, Windsurf… no importa. X de xilófono. Y de yoyo. Z de zapato. ¿Es mi impresión o las letras se van volviendo más inútiles? Alguién ganó una partida de dominó y se rió como un niño. Tumaco le dice que está felíz de verlo escribiendo. Las tardes se van muy rápido, las velas se acaban antes de que se dé cuenta. Sigue escribiendo en la oscuridad y casi no le importa salirse de la página.

Un día vienen y le dicen que se tienen que ir, que parece que el ejército está cerca, que mejor se van a un campamento más grande. Tumaco lleva las hojas y el radio. Le ponen la capucha y él escucha su respiración agitada, escucha la respiración de los demás: no son tan distintas. Llegan a un nuevo campamento donde hay más personas secuestradas. Se presenta, Leandro, dice.

Escribe cada vez más pequeño, tantas cosas por decir.

Les dicen que es navidad, todos se abrazan a media noche a pesar de que nadie tiene reloj. Todo el mundo llora esa noche.

Le duelen las manos de tanto escribir. Le pide a Tumaco que lo deje salir a caminar. Los dos van a dar una vuelta. Tumaco le ofrece un cigarrillo. No fumaba pero ahora sí. Sus madres se llaman igual. Empieza a llover pero se quedan ahí, se moja por la lluvia y es felíz.

Se seca y escribe.

Escribe y escribe.

Ya se han acabado dos lapiceros.

Se despierta a escribir.

Una de las mujeres secuestradas tiene mucha fiebre, él la cuida durante la noche. Ella le dice muchas gracias, y esas son sus últimas palabras.

Se pone a llorar y las lágrimas borran algunos adjetivos innecesarios.

Un día un vigía viene asustado. El ejército anda cerca. Apagan todas las luces y encañonan a los secuestrados: el que hable muere. Leandro sabe que el disparo alertaría al ejército mucho más que cualquier comentario, aún así calla. O era falsa alarma, o el ejército se fue por otro lado.

Se le pasa el día escribiendo. A veces se detiene, relee y llora o relee y ríe. Le duele pero no puede parar. La montaña se sabe su nombre. Duerme plácidamente cada vez que llueve y llueve a menudo.

Los rumores de que el ejército anda en la zona llenan a todo el mundo de miedo. Los secuestrados guardan la esperanza de un rescate, pero una incursión militar podría hacerlos matar. Amanece en silencio.

Casi quinientas páginas después, termina. Guarda el manuscrito en una bolsa plástica que siempre carga con él. Alguien tiene mucho miedo, ¿quién no? Un día no hay viento, todos andan con los dedos en el gatillo. Él silba hasta que le piden que se calle.

Una tarde empiezan a escuchar tiros. Todos a sus posiciones: los prisioneros encañonados, los verdugos esperando la orden. Uno de ellos es el jóven al que le enseñó a escribir. A de arma. B de botas. C de cartucho. D de dedo. E de en. G de gatillo. El ejército se acerca rápidamente. Los secuestrados se abrazan, esperando la libertad, cualquier libertad. Leonardo aprieta la novela. La montaña sigue susurrando su nombre. Los disparos más y más frecuentes. Tumaco dispara hacia donde cree que está el ejército. La mayoría de los guardias no tienen camisa, sus omoplatos tiemblan. Su novela es buena, él lo sabe. Lejos de clichés, sin muchas pretensiones. Honesta pero brutal. Miles de matices de violencia. La complejidad del país. Los verdugos sangran en el suelo. S de sangran en el suelo. Tumaco se gira y los ve: asustados. Les dispara a los rehenes: uno o dos caen. Leandro está bien, ninguna bala le dio. Entra el ejército. Tumaco apuntó a Leandro. Tarde. Sangre en las páginas de la Gran Novela Nacional, sesos en la portada. Un soldado del ejército lo saca del encimismamiento, hay que salir de ahí, hay que correr. Dos o tres secuestrados en el piso, libres o muertos, depende del punto de vista. El soldado hala a Leandro, el manuscrito cae al suelo. Leandro intenta alcanzarlo pero lo halan, tienen que irse. Leandro pelea como nunca pero el manuscrito está muy lejos. El campamento va a estallar, le gritan. ‘Pero’ es una palabra inútil. Dos soldados cargan a Leandro lejos de su cautiverio, lejos de su novela, hacia la libertad. “No” es una palabra inútil. Una vez en el helicóptero, el campamento vuela por los aires. El fuego y la literatura. Adverbios y pronombres resplandecen en el atardecer. El estruendo se repite en el eco. Y Leandro dice no, no, no, y cada uno es más en serio que el anterior.

En el helicóptero sobrevuelan el lugar donde estaba el campamento. En medio del humo un soldado con una cámara de video le pregunta cómo se siente de estar en libertad.

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Páramo de la ceguedad

2

Existir es alejarse.

Cada verso

Me aleja de la pendiente,

La escritura establece

Un diálogo  (un abismo)

Entre el ser y su reflejo.

(Estoy interrumpiendo ese diálogo.)

Existir es alejarse.

La lejanía es el eje,

Tan mutable

Como la flama.

3

La fuente permanece inalterable.

El espíritu y sus cauces son la vía.

El desierto permanece inalterable.

El espíritu y sus cauces son la vía.

La atávica proximidad de Dios permanece inalterable.

El espíritu y sus cauces son la vía.

4

La (in)vulnerabilidad se extiende

Como un canto

;

(Sigo el sesgo a una estación propicia

E ignoro el mecanismo del retorno)

Madura el ancla en el árbol de la médula

;

La sed es un cielo anticipado,

Un relámpago inmóvil en la memoria

De la arboleda.

El fruto flamígero de la sed

Ya está cantando.

6

La vía permanece inalterable.

El desierto es el reflejo del manantial.

El manantial se extingue,

Está  próximo el deslumbramiento,

Próxima la vigilia del agua.

Soy el germen del desierto.

(El síndrome es un espejismo en la aridez

Que atraviesa la córnea y el hálito

Y se acerca intempestivo

Como el auge del día.

Sigo el rastro del síndrome

Hasta los abrevaderos de la visión.

El síndrome medra

En su sistema inflexible.)

El desierto emerge

Como la señal del canto

Y la invisibilidad.

Ángel Rafael Nungaray ( Yahualica, Jal., 01 de octubre de 1968).

Es autor de los poemarios: Estaciones de la noche (Secretaría de Cultura de Jalisco, 2002), En el vacío dela luz (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2002), Morada ulterior (Secretaría de Cultura Jalisco, 2004), Plexilio(Editorial La Zonámbula, 2008), Escalar el vértigo (CECA, 2009) y Península apócrifa (SCJ, 2010).
Fue becario en el Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico de Jalisco, auspiciado porSecretaría de Cultura de Jalisco y Conaculta 2007 – 2008 y del CECA en el 2009.

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PILAR KIMBRELL – Versión en español por Luis Zalamea.

Under a Cajun Moon

Tonight she is tentative

hiding behind

a gray shawl

that turns her

round and round,

a dancer knowing

all the steps

but fleeing –

way too shy

for her amazing

glorious

overwhelming

beauty…..

I wait in the dark

for just a glimpse,

so that I may

take her round grace

into my heavy

earth laden arms :

I  have felt her shifting

beams lift me

into a cyclone of

pure ravenous

energy

of delight,

of  weightlessness

hurling bright

through the thickest

of these swamps –

piercing and shrill

as the common loon’s

early call.

I know he’s landed

in these warm

southern waters

running from

the Minnesota cold,

and in his lunacy

sung to you

all night

into the early morn:

like me

he longs for your

silver kiss to warm

his tired mid western

heart.

But tonight,

you’re a Cajun

queen –

mesmerizing,

tantalizing,

scented by

the blooming honeysuckle,

and playing hard to get;

and like every other

humble fool

you’ve got me

square on,

on my knees

begging for some….

—-

Bajo una luna cajún

Cajúu es el nombre dado en la Luisiana

a los descendientes de inmigrantes

indígenas que llegaron allí hace 200 años

procedentes de la provmcia

de Arcadia en Canadá

Esta noche

luces irresoluta:

te escondes

en una estola gris

que te da vueltas

y más vueltas,

bailarina que dominas

cada paso,

huidiza tal vez,

y demasiado tímida

para esa belleza tuya,

gloriosa,

subyugante

y asombrosa,

Desde la penumbra

quiero atisbarte

por un solo instante

y abarcar

tu grácil redondez

entre mis brazos

que soportan

la pesada carga

de esta tierra.

Escudriño cómo

tus rayos movedizos

se elevan en medio

de un ciclón

de voraz energía,

deleite sin igual,

ingravidez total.

que arrasa

estos vastos

pantanos,

tan cortante

y estridente

como los graznidos

de ánades al alba,

los que conozco bien

porque han aterrizado

en estas cálidas

aguas sureñas

huyendo de

de Minnesota gélida

y en su desvarío

graznan la noche entera

hasta la madrugada.

Como yo,

ellos añoran

tus besos de plata

para calentar

su exhausto corazón

de aves nómades.

Sin embargo

esta noche eres

eres una reina cajún

que subyugas

e hipnotizas

con aroma

de madreselva en flor,

fingiéndote difícil

de seducir …

Y como cualquier

tonto de capirote,

aquí me tienes

de rodillas

implorándote…

Poets Luis Zalamea and his daughter Pilar Kimbrell invite friends, relatives, colleagues and lovers of poetry everywhere to visit their new blog in the Internet, DuoPoetico, at the following link:

www.http,Duopoetico.wordpress.com

This is a cooperative effort between Luis, Colombian poet and novelist, and Pilar,  poet and yogini.  Born and raised in New York, Pilar’s original poems in English are freely interpreted by Luis in Spanish. While it is impossible to translate poetry word by word and create poetry in the target language, they work closely on all the Spanish versions, and she also creates English versions of his poems.  Some of these will also be posted from time to time in the blog.

They both hope readers will enjoy this “duo” effort and look forward to their comments, suggestions and of course critical appraisal.

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Bohemia

¿Serás tú o seré yo

La dueña de estos desmanes,

La que se desdobla

En perspectivas

Y siente multiplicadamente

Cada instante, cada poro,

Cada latido de esta vida?

¿Serás tú mi eco

o yo tu resonancia?

¿Serás tú o yo

el dueño de estas ganas,

de estas noches,

de estas novedades

resucitadas

en cada mirada,

en cada aliento,

en la propia aliteración

de estas palabras?

¿Serás tú o seré yo

la penetrada

por este torbellino

de grillos y gritos,

esta embriaguez

de copas nocturnas,

este hechizo de telarañas,

este agridulce

sabor de las cosas?

¿Serán tuyas o mías

estas deshoras agitadas,

estos desdormidos hechos

que al deshacernos

van haciendo nuestra historia?

Linda Morales.

Linda Morales Caballero

Semblanza
Linda Morales Caballero nace en Lima, Perú; crece y vive en: Buenos Aires, Sao Paulo y Nueva York. Graduada Cum Laude de Hunter College, es Licenciada en Ciencia de la Comunicación y Crítica Literaria. Obtuvo el Master en Literatura en la misma entidad y ha sido profesora en varios departamentos de La Guardia Community College.
Como periodista, ha escrito para Caretas y El Sol (La Plata, Argentina). Ha sido corresponsal en Nueva York para  El Comercio (Lima, Perú). En esta misma ciudad ha co-presentado y co-producido dos programas radiales. Como letrista, es miembro de ASCAP, la Sociedad de Sutores y Compositores de USA.
Su poesía ha sido publicada en inglés y castellano. Dentro de los títulos se encuentran: Desde el umbral (Nueva York), Circunferencia de lapalabra (Nueva York), The Edge of Twilight (USA)Miradas de NuevaYork (Granada, España) y Poemas vivos: el Hombre adivinado, Poemastuyos (Buenos Aires, Argentina)
Ha sido invitada a participar en numerosas Ferias del libro, entre ellas: varias de Nueva York, la de Buenos Aires, Brasilia y Guadalajara (México).
Linda Morales ha realizado lecturas y recitales de sus obras en inglés y español en diversos medios y países, dicta talleres de creación literaria y lleva a cabo locuciones de voz  o “voice overs” así como fotografía creativa.
Algunos de sus artículos e investigaciones de crítica literaria sobre escritores como Vargas Llosa, Javier Marías o Junot Díaz pueden leerse en www.tribes.org y notas periodísticas culturales en www.latribunahispana.com

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ATRACO  EN BOGOTA

Como una estatua quede mientras me reponía de la sorpresa, impávido sostenía  el maletín con mi mano derecha muy firme, el, con su mano izquierda también lo soportaba, forcejeaba conmigo, le mire sus labios, los tenía con un ribete de color blanco, parecía como tiza, se le notaba la sed no solamente de atracarme, también la del miedo, pues se estaba demorando mucho para su cometido, el color de su piel se torno muy pálido, hubiese querido tener un espejo para ver el color de la mía.

Tenía pinta de universitario fino, suéter de marca Polo, blue jeans Diesel y  zapatos  de mocasín cómodos, se veían más costosos que los míos; afeitado, corte de pelo estilo ejecutivo , su loción olía fina, suave, de fragancia seca;  si alguien caminara por nuestro lado pensaría que somos un par de amigos, 28 años seria su edad, no grito en ningún momento, hablo casi callado pero firme, me acorralo contra la pared del edificio que bordeaba la autopista norte, le note su miedo, sus nervios, estaba muy  cerca a mi cara, le podía oler el acido de la adrenalina que expelía, yo lo estudiaba, quería colocarle mis dedos en su cuello con mucha rabia, ahogarlo como lo aprendido en defensa personal, el me repetía, suéltelo, deme el portátil hijueputa o lo mato, afirmar aún más mis dedos en mi maletín de ejecutivo era mi respuesta, yo lo observaba a sus ojos color miel, unas manchas amarillas sobresalían de sus pupilas dilatadas, imagino, el efecto de alguna droga alucinógena, fue el momento justo para prenderlo de su manzana de Adán, me pregunte donde tenía su mano derecha la cual yo no la veía, baje la vista y de reojo la observe pegada a la parte lateral izquierda de mi abdomen, la ocupaba con un cuchillo enorme, de cacha de madera de ataúd, la cuchilla de acero y con dientes de sierra brillaba, pensé, la compro para este cometido, lucia totalmente nueva,  la estaría estrenando conmigo. Honestamente me dio terror, mis cursos de karate o  kung fu, no servirían para nada, mi  pensamiento se lleno de la figura de mi hija,  la de mi madre como un flash paso enseguida; separe mis dedos del maletín y el atracador trastabilló  casi hasta besar el suelo con su culo, se incorporo tan rápido como caía, salió veloz y empezó a correr sin darme tregua de perseguirlo, observe el hueco del túnel que atraviesa el puente que conecta dos calles, estaba desolado , mi pensamiento rápido me indico  que me esperaría allí con semejante cuchillo de carnicero de matadero. No estaba oscuro, pero parecía, el pavimento lo vi más negro que de costumbre, los vehículos pasaban raudos sobre mi cabeza, parecía un arco iris de muchos colores que ni conocía, nadie se detuvo, ni cuenta se dieron.

Un taxista observo en palco de honor  todo el atraco, me lleno de sospecha, a los segundos cuando el atracador me respiro en mi cuello este taxi estaciono junto a mí, como obstruyendo visualización para que el atracador me robara tranquilo, se quedo dentro del vehículo , cuando salió corriendo  el nuevo dueño de mi portátil, de mis chequeras , mis documentos y parte de mi vida,  el  taxista con su carro corrió a su lado, estaría de campanero para avisar si veía la autoridad que en estos casos es totalmente nula, es el momento de gracia para el rufián, no policía, no transeúntes, no vehículos  aparecieron en esos eternos segundos que duro la felonía,  los ángeles que me acompañaron por 57 anos no emergieron, no los vi, tampoco los sentí, salieron de vacaciones sin preaviso, me dejaron solo a mi suerte, al día de hoy no se han disculpado,  tal vez les da pena, ni siquiera hacen un comentario, por ahí los pillo cuando miro a las nubes, los delatan los cabellos ondulados y sus alas como de algodón muy blanco.

Solo queda el recuerdo de unas palabras que me parecieron de enamorada en mi cuello, suavemente, susurrando  a mi oído el atracador me ordeno: Deme el portátil hijueputa, o lo mato.

Jorge E Rueda

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Elizabeth Torres

Escapar hasta perder el pulso – redibujarse

Qué sabes tu

de las especies de mi casa?

A qué te refieres cuando hablas de niebla

relámpago / flor / ceniza / ofrenda

a dónde apuntas con tu dedo indice

bajo qué regimen

en qué escaparate guardas

con qué criterio

por cuanto tiempo

o hasta donde…

cómo esconderás ahora

tu museo de pájaros que lloran?

Como si una tormenta de caricias

regalara el perdón que no llegó

o un abejorro negro

confesara que no vendran

a redimirnos…

como si el acertijo fuera rama

empinando sus hojas al espejo

y si abajo, en el fondo

un niño aun esperara

el abrazo que no diste.

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D E S D E   M I   V E R E D A

prefiero la muchacha de ropas simples

la que no saca notas sobresalientes en el colegio

me gusta la muchacha

que no viste de lujo cuando pasa

la que no pasa como fuego artificial

la que habla como es y es como habla

aquella con quien podamos querer un mismo cielo

un mismo perro

un mismo libro

un mismo árbol

prefiero la muchacha que no se cree

todo lo que le dicen cuando pasa

la que no pasa como espuma de mar

ni se deja llevar por un auto flamante

un avenegra un usurero un trepador

un gran señor fornicador casado

cansado y cansante

de esos que en vez de amor

ofrecen una póliza de seguro y aburrimientos

garantía sólida y confortable

de morir de tristeza y T.V. Color

me gusta la que mira dulce y manso

la que no es inútilmente agresiva

la que no lee revistas “femeninas”

ni sigue los concursos de “belleza”

la que entra a gusto en una rueda de mate y guitarras

y sabe que aquí no estamos en Londres, París, Nueva York

la que no se cuelga al cuello del automovilista ganador

yo quiero la muchacha que no elige

su joven galán paquete hueco

para lucirlo por ahí

como una prenda más  según se estile

la que jamás será dama de beneficencia

ni sueña con casarse de largo vestido blanco

la que no quiere cambiar por cambiar

como cambian los que siguen siempre igual

la que no gasta por gastar su flor

me gustan las simples

muchachas de los pueblos simples

las sudamericanas en zapatillas

sencillas                        humildes

las que no se las saben todas

ni parecen tan lindas

pero lo son

Rubén VEDOVALDI

De CULTURICIDIO EN ARGENTINIEBLA Ediciones “NO MUERDEN”  Rosario 1991

¿DE DÓNDE VIENEN LOS NIÑOS?

los niños vienen del río

de los nacimientos

caen

a la sangre de los padres

cosquillitas de luz enarbolada

y se vuelven

centro de todo

vienen a cantar

la canción de la madre

notas de sonajero y vientre redondo

los niños acunan

el corazón de los milagros

para cualquiera

amasan de la nada el pan de toda magia

pedalean

las maquinarias del disparate

firuletean                  pintan de lo lindo

hacen girar las ruedas de la dicha

soplan en los viejitos aires de travesura

tocan las más sensibles cuerdas de la esperanza

se equivocan maravillosamente con el dinero

y no se lavan las manos como nosotros

vienen del río de la vida

son agua nueva

suenan a formidable revolt(h)ijo.

Rubén VEDOVALDI

De  mi primer libro:  CULTURICIDIO EN ARGENTINIEBLA

Ediciones “NO MUERDEN”  Rosario  ARGENTINA  -1991-

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5 responses to “contributors

  1. ABRAPALABRA

    Abrapalabra este juego que hicimos distante
    en bocanadas y abrazos que nos prodigamos
    despatarrados burlando el hastío.
    El temor de una tropa servil desbocada cazando
    destinos por el vecindario.
    El dolor trotamundos desafiando al coraje pichón
    traicionado.
    Abrapalabra este cuento orfandad de cariño
    que amamos a tientas en las madrugadas del odio
    indefensas y en los matorrales de vías maltrechas
    soñando guerrillas como actos de ofrenda.
    Bombo perdido en la noche hambrienta de otros
    semblantes donde hubo fiesta,
    late por los compañeros que un día murieron allí
    donde el miedo es apenas remedio vencido y las
    garras maduran por cada segundo de gloria insepulta,
    por cada blasón forastero que arroja sus redes
    en busca del cepo y el orden.
    Abrapalabra esta fiesta de la añoranza en que andamos
    un poco enredados por las comisuras,
    por las ataduras que nos demoraron.
    Los vientos que soplan son vientos amantes y está en
    nuestras manos izar las banderas y ser cordilleras que
    suben altivas, será en esta tierra por hijos que vengan
    y flores urgentes, sin apropiadores, sin diarios que mientan.
    Abrapalabra esta vida que se desespera,
    resiste al prejuicio, soslaya las penas, hay lucha y hay siembra
    batallas que esperan y por si fuera poco un bombo perdido
    resuena y resuena.

    Jorge Dossi – de Sabor por Letras – 2011 – Babel Books Inc

  2. Felicitaciones a cada uno de los autores que han participado en esta página por sus contribuciones literarias… a Ángel R. N., Pilar Kimbell, Linda Morales y Rubén Vedovaldi, por su sugerente y hermosa poesía. A Luis Heneo por esa historia que seduce y atrapa desde las primeras palabras, en la que uno pasa progresivamente del sentimiento de rechazo al de la empatía con el protagonista. A Jorge E. Rueda por su excelente relato de un suceso que ocurre con excesiva frecuencia en nuestros días, que desafortunadamente suele quedar sin castigo y ante el cual queda patente el sentimiento de terror, impotencia y total indefensión por parte de quien lo sufre.
    Enhorabuena a la revista por su labor de divulgación y apoyo a la literatura de nuestros días.
    Un cordial saludo

  3. Gracias por la publicación de mi texto y muchas felicitaciones a los demás expositores.

    Jorge

  4. Tanya: yo mantengo la hipótesis de que el escritor en general es un Creador, un Dios. Porque las palabras son su Reino y con ellas ejerce su potestad. Creo que el camino de la santidad no es el indicado, dado que no el objetivo de este Dios que es el escritor, no es formar parte de la corte celestial, puesto que este es Rey en su corte. Un abrazo fraternal.

  5. Un abrazo al Arturo García, bueno ver su excelente prosa en la revista. Un abrazo desde México hasta Denver mi hermano. Felicidades a todos.

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