Tanya Cosio

Patricia Medina o las puertas del infierno

Cuando cerraron las siete puertas del Cefereso, la prisión de máxima seguridad de Puente Grande, sentí que entraba al infierno. Tuve que aprenderme un número y me sellaron, me revisaron y de pronto estaba frente a los siete criminales más conocidos del país en ese momento. Era una evaluación de las clases de arte. Y los maestros decían: Guero Palma, 10. Chapo Guzmán, 10. Y así los siete obtuvieron diez con todos sus maestros. Hasta que le tocó el turno a mi alumna, que era la maestra de literatura. Y ella me pidió que leyera los trabajos de sus alumnos y diera mi opinión. Así que desde el estrado les dije: ¿A ustedes los reprobó la vida, verdad cabrones? y aprovecho que están encerrados y no tienen armas para matarme. Es una basura lo que escribieron, no sirven para la literatura. Pero tú, Chapo, por lo menos puedes tener salvación porque siempre he pensado que quien ama no está perdido del todo. Y en ese poema tan malo que le escribiste a tu madre, se nota el amor que le tienes. Y entonces hablé de los grandes creadores que escribieron en cautiverio: Cervantes, Dostoyevski, José Revueltas, cité sus obras, y al final creí que me correrían, pero no. Los siete subieron y me abrazaron. Después se acercó el director del Cefereso un hombre enorme, que me apretó la mano y me dijo que le gustó lo que había dicho, sobre todo cuando hablé “del cabrón encierro”. Tiempo después me llamaban para que fuera su maestra de literatura, pero no. Nunca quise regresar.

Patricia Medina nació en Guadalajara, Jalisco. Es escritora y editora. Imparte talleres de creación literaria desde 1985. Es una mujer que tuvo y tiene que pelear contra el machismo imperante en un estado como Jalisco. Una mujer que no se queda callada. Que no les creyó eso de que “calladita te ves más bonita”. Patricia habla, y habla fuerte. Se pronuncia con toda su humanidad pero tiene la sabiduría de contener a la bestia: quieta, cabrona. Porque sabe que si la suelta, hasta a ella se la traga. Un ser admirable que te deja muda al percibirla. Una maestra en toda la extensión de la palabra.

 

Minuta

Sólo el amor contiene a la palabra

la palabra al amor

a cuya forma cargamos los pinceles

 

pero partirla ahora, tras la hambruna

y repartirla

del espejo hasta el fondo

y del fondo a la luz

nutrir con sus rezagos

las zanjas de las pieles

llenar con fluidos incorpóreos

los resecos veneros

 

yo quepo en la palabra

en mí sus minuteros en medio de la sangre

la guían hacia las hojas

que aún el viento más fuerte

no dispersa

 

si arranco una

               multiplica su voz

 

no sé si está en mi cuerpo

                                             solamente

ni si es todo

pero por ella vivo.

 

Patricia recibió el premio Juan de Mairena que otorga la Universidad de Guadalajara. Ha obtenido premios nacionales e internacionales de poesía. Una de sus novelas está publicada por la Editorial Planeta. Tiene decenas de discípulos, y sin embargo no recibe el reconocimiento que se merece. Como siempre, en el caso de una escritora, pesa más la persona que la obra. Se juzga las vidas humanas con una ligereza que no es digna de ningún Proust o Balzac. Hay que detenernos en todo aquello que nos contiene para contemplarnos seriamente. La información vana de los hábitos o vicios personales no nos aportan nada sino juicios.

El dos de noviembre tuve el privilegio de visitar en su casa a esta mujer maravillosa y me recibió con la noticia de que ese día había despertado con ganas de suicidarse. Pero recordó que era el día de muertos y mejor escribió un poema:

a todos los que quieran suicidarse
a los que abominan este país y su podredumbre política
a los que no hablan inglés
ni tienen una moneda en el bolsillo
ni pan ni techo
los que mueren de miedo al abrir su puerta
a los que ya no creen en nada
ni siquiera en la belleza
ni la del arte
ni la de prótesis que vomitan los gusanos

a los hartos de tragar la carne que nos venden
por toneladas en los medios y en la calle
y van tras ella como perritos acesantes
tratése del presidente o del mendigo
del catedrático o el intelectual

les propongo:
hagamos el club de los amorosos
amar a lo pequeño, lo nonato
a los indefensos
los invisibles
amemos respirar
besar los rostros que nadie acaricia
compartir lo casi nada que tengo
expropiar el aire limpio
mandar al carajo toda la basura mediática
abrazar a un niño
hipnotizarse con un gato

no garantiza nada esta receta
pero a veces me ha salvado
de la bala, la soga, el cuchillo
y las píldoras a montones
para volver a indaga
de qué se trata este asunto
de seguir viva
un día de muertos.

 

Este poema y la anécdota del Cefereso desnudan los huesos de la poeta. Se confirma el padecer de los escritores en un país como México. En un mundo tan aparentemente conectado como el actual. Quizá deberíamos apartar todo aquello que no nos permite acceder al conocimiento, decir: ¿se pueden quitar? es que no nos dejan ver el sol. Es tan abrumadora la información que nos cerca desde los diversos países, tan clara la incomunicación que temblamos ante la posibilidad de continuar con vida, y por eso ciertos seres deciden marcharse.

 

Hoy me traje la noche

Hoy me traje la noche

para dejar mis manuscritos libres

 

digo que entre hombre y mujer

sólo hay dos distancias

que el amor se fue a desmaquillar

digo silencio

a los que siempre hablan

 

             aquí nadie lo nota

             porque el milagro

             se lleva bien con el señor suicidio

             y anda de maravilla

             con la señora piel

 

allá todo está quieto

nadie escribe migrañas en la luna

ni dice volveré.

 

Hay también otros infiernos, esos que se acercan a los de Rodin o Rimbaud, esos que se vuelven hondos conforme nos encontramos ante la imposibilidad de fundirnos al universo sin apenas sentirlo, sin darnos cuenta. Esta consciencia que nos azota de día a día y a veces nos arrastra hacia el abismo que jamás buscamos. Porque el deseo del poeta, a veces, es sólo ser nada, nadie, y volverse humo, silencio, o nube. Como Patricia Medina:

 

 

Así como las mujeres vamos a los hombres

Así como las mujeres vamos a los hombres

y los hombres vienen a nosotras

como el lago atrae a la lluvia

y la lluvia tiene espuma de lago

así podría todo revertirse

y nada ni nadie iría

sino a su centro

a su forma de ser

ser sin deformarse

y entonces todo vendría a mí

yo iría hacia todo

sería el lago mismo

la nube

y nada más necesitaríamos

nada ni nadie.

 

 

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco

Noviembre, 2016

 

 

 

 

Publicar poesía en un país de tercer mundo

 

La misión del poeta no es salvar al hombre sino salvar al mundo: nombrarlo.

 

Es difícil crear una editorial alternativa en países del tercer mundo. Y más difícil aún publicar poesía en medio de un mundo donde lo sensible no es prioridad. Un automóvil lujoso es una alta aspiración. Pero leer o escribir poesía es una pérdida del tiempo que podríamos utilizar para generar los bienes materiales necesarios que justifiquen nuestra existencia. Afortunadamente a pesar del peligroso caballero Don dinero aún podemos encontrar seres sensibles, que además de ser escritores, crearon editoriales donde publican a sus contemporáneos. Tarea ardua y admirable.

Diez preguntas son el eje que une a estos cuatro escritores y editores que radican en diferentes zonas de México. A través de sus respuestas podremos darnos una idea de lo que sucede en este país cuando publicas poesía. La burocracia, los pocos lectores, el tipo de apoyos que existen para los editores, entre otras cosas. Aquí encontraremos sus respuestas y podremos conocer algunos de los tantos titanes que dedican parte de su vida a generar y vender libros en México.

Jocelyn Pantoja y Mónica Gameros nacieron y radican en la Ciudad de México. Jorge Díaz nació y radica en Guadalajara, Jalisco. Nérvinson Machado nació en Venezuela y radica en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

1) ¿En qué año nace tu editorial y con qué objetivo?

Jocelyn Pantoja: Proyecto Literal surge a partir de la necesidad de generar espacios para la creación literaria emergente buscando apoyar proyectos escriturales que innoven dentro de la lengua española. Esta idea tiene su origen en la gaceta Literal. Gaceta de literatura y gráfica que nace en el 2003, motivada por la necesidad de hacer un retrato del momento literario y, fiel a ese espíritu, sigue siendo el espacio fundamental que da cohesión a las distintas apuestas del proyecto. En 2006 se crea la editorial, Proyecto Literal es una editorial de literatura contemporánea con proyección internacional que alberga dentro de sus colecciones plumas de las más diversas poéticas y propuestas a lo largo de Latinoamérica y, recientemente en España.

Jorge Díaz: Formalmente se constituye en agosto de 2011, aunque en la práctica lanzamos nuestra primera obra en abril de 2012. El objetivo original era el de rescatar libros que fueran “invisibles”, es decir, libros que por razones ajenas a su calidad no hubieran sido editados o fueran inconseguibles en ediciones anteriores.

Nérvinson Machado: La editorial nació en el 2009. Específicamente en Mayo. Y desde entonces ha sido un esfuerzo conjunto de Laura Fernández y mío. Justo en este tiempo varias cosas habían pasado en el país y fueron las que nos motivaron a llevar a cabo el proyecto. Uno de los detonantes, incluso, fue ver cómo se redujeron las sesiones culturales en los periódicos y se hablaba de una crisis económica que curiosamente la vimos reflejada en el medio editorial, y por supuesto, en los espacios, casi monopolizados por las instituciones culturales oficiales. Hacía falta abrir nuevas puertas y ampliar el diálogo entre los creadores latinoamericanos y los lectores en Monterrey.

Mónica Gameros: En el año 2010 inicié la editorial con el propósito de difundir literatura escrita en español y firmada por plumas sin trayectoria destacada.

2) ¿Es tu primera editorial o ya habías tenido otra?

J.P. Como experiencia editorial, no es la primera. Desde los 11 años participé en proyectos escolares de revistas, luego en la preparatoria “La Salle”, donde estudié, fundé en 1995 una revista muy coqueta y linda que se llamó “Oquedad del Silencio”, era una revista cultural. Al llegar a la Universidad me incorporé a “Calambur”, una revista literaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, mientras tanto participaba también del “Bagre, cultura y sociedad desde las Huastecas”, de ahí y ya envuelta como activista durante el 1997-1999 participe de “Las Malas Lenguas” un periódico estudiantil y de numerosas publicaciones paste off que se hicieron durante la Huelga del 99, recuerdo algunas como: “El espíritu parlante”, “Moción” y después de la huelga “Saloneo”.

  1. D. Ya había participado de otros proyectos editoriales, entre otros el de la revista El Hoyo, que coordinábamos Alejandro González, Felipe Ponce y yo y que daría pie a dos editoriales: Arlequín y El Hoyo, ésta última publicó la colección de poesía “Pato Anacoreta”.
  2. M. Es la primera experiencia editorial en términos formales. Antes, desde hace años, había editado folletos y revistas que tenían un fin social, pero no literario como tal.
  3. G. Inicié en el año 2006 con la creación de la Editorial Start Pro, con la que hice la Colección DESTOS DEME DOS, en la que publiqué 27 volúmenes de poesía.

3) ¿Cuántos títulos tienes de narrativa y cuántos de poesía?

  1. P. 1 de narrativa; 2 de ensayo literario 2 de artistas visuales y 65 de poesía.
  2. D. Actualmente hemos editado 11 títulos de poesía (Colección Cantar de las Semillas) y 10 en la colección El Gran Cronopio, dedicada a la narrativa. Todos bajo el sello editorial Libros Invisibles, aunque como servicios editoriales tenemos más publicaciones.
  3. N. M. De poesía contamos con más de 20 títulos. En narrativa hemos publicado alrededor de seis y otros tres infantiles.
  4. G. Cascada de Palabras, cartonera tiene dos volúmenes de minificción, uno de cuento infantil y 27 volúmenes de poesía iberoamericana.

4) ¿Qué tipo de libros vendes más?

J.P. No es el tipo. Es decir hagas la lo que hagas la poesía vende poco, que no es lo mismo a que no venda. Vendo más los libros que son promovidos por sus autores, en su contexto o en presencia de ellos

  1. D. Definitivamente las obras de narrativa. Durante las presentaciones vemos que a veces ni los mismos poetas consumen poesía de sus colegas. La narrativa, en cambio, parece tener un mercado menos restringido y eso nos da más posibilidades de venta.
  2. M. Más que por género, vendemos por títulos. En narrativa, y tal vez sea uno de los más vendido, está “Castillos que se incendian”, del poblano José Luis Zarate. En poesía, podría mencionarte varios títulos, entre los que destacaría Kors, del chileno Héctor Hernández Montecinos; La antología de jóvenes poetas regiomontanos, “Poesía desde el asfalto”; y “El escriba de pie” del Saúl Ibargoyen. Seguramente se me están escapando otros títulos, pero creo que con mencionar tres por el momento es suficiente.
  3. G: Los de poesía erótica.

5) ¿Cuántos libros publicas aproximadamente al año?

J.P. Actualmente entre 15 y 16.

  1. D. Intentamos establecer un patrón de publicaciones constante, pero no siempre es así, de suerte que el segundo año de la editorial fue el que más lanzamientos tuvo; en promedio publicamos 7 títulos al año.
  2. M. Esto puede variar, pero digamos que entre 3 o 4 títulos.
  3. G. Cada año edito 7 títulos. Cada libro es editado con 50 ejemplares, al terminarse la edición, se inicia otra.

6) ¿De qué tiraje?

J.P. La mayor parte bajo demanda con un tiraje inicial de 100 ejemplares.

  1. D. Hacemos publicaciones de 500 ejemplares, pero medimos la reacción de los lanzamientos y preferimos imprimir lotes de 250 libros como máximo y esperar a que se desplacen antes de completar el tiraje registrado. Así facilitamos el financiamiento de la publicación y no tenemos un stock innecesario, ya que como editorial alternativa no tenemos instalaciones para almacenar.
  2. M. El tiraje se va construyendo sobre la marcha. No tenemos suficiente espacio dónde acumular libros, así vamos imprimiendo semanalmente dependiendo de la demanda. Toda la impresión y armado la hacemos en nuestras casas, que se han convertido en talleres de impresión improvisados.
  3. G. 50 ejemplares por edición.

7) ¿Has recibido algún tipo de apoyo para tus publicaciones?

J.P. Sí en 3 ocasiones la Beca Edmundo Valadés para publicaciones independientes del FONCA para la “Gaceta Literal”, y en dos ocasiones la beca de “Fomento y Apoyo a Proyectos y Coinversiones Culturales” del FONCA.

  1. D. Ninguno. No recibimos apoyos para publicar, aunque algunas instancias públicas nos han solicitado servicios editoriales. Además, pedirle apoyos al gobierno llega a ser tan burocrático que, al menos en términos de energía, nos resulta más sencillo buscar otras opciones de financiamiento.
  2. M. Desde que nacimos, la Regia Cartonera se ha mantenido independiente. El apoyo que recibimos una vez fue de individualidades y fue para comprar nuestra primera impresora Láser. Pero una forma que hemos encontrado para mantener a la editorial a flote es la venta de talleres sobre “el libro”, que funcionan también como espacios de lecto-escritura para los participantes. A veces, incluso, me cuesta ver a la Regia Cartonera como una editorial nada más, porque a través del proyecto hemos hecho difusión cultural, talleres y publicaciones. Algo que se fue dando con el tiempo y que permite mantenerla en pie.
  3. G. Nunca.

8) ¿Por qué publicar poesía en estos tiempos?

J.P. Por qué no sería la respuesta. Hay que mantener vigente el acervo poético para que no olvidemos que seguimos vivos a pesar de que este mundo sea muy complejo. La poesía es como el pulso vital de la humanidad, su salud debe importarnos porque rescata lo más profundamente humano que nos sigue relacionando y haciendo partícipes del mundo: el lenguaje y su condición mágica, la palabra y su posibilidad de transformación del mundo a través de ella.

  1. D. Originalmente queríamos publicar libros “invisibles”, difíciles de encontrar o todavía sin editar; ahora sabemos que tratándose de poesía cualquier libro puede ser invisible, así que cambiamos nuestro paradigma por algo más sencillo: publicar obras que nos gustan. Publicamos poesía, pues, porque nos gusta. Asumidos los costos de publicar algo que no se vende y cuidamos que la publicación no reporte pérdidas, aunque tenemos fe de que pueda generarnos alguna utilidad que ayude al crecimiento de la editorial. Mientras eso no sucede conseguimos fondos a través de los servicios editoriales que vendemos y que nos permiten financiar los libros que nos gustan y que aparecen con nuestro sello.
  2. M. Latinoamérica tiene una tradición muy rica en poesía y ésta ha sido un gran telescopio para vernos como pobladores y soñadores a la vez. El mundo de las grandes editoriales, por desgracia, no ha hecho un esfuerzo por destacar esta parte. No les parece rentable. En cambio, la poesía sigue, desde nuestros orígenes como civilización, dándonos herramientas para pensarnos, construir y destruir, incluso, esos viejos modelos de pensamiento que tratan muchas veces de robarnos un espacio vital. Sin la poesía la idea de humanidad no tiene sentido. Pero vivimos en una época es que la palabra no sirve si no es como material de intercambio monetario. Con más razón vemos necesario este género hoy en día para dar una visión distinta.
  3. G. No hay una cultura que no tenga poesía, eso habla de la necesidad de cada pueblo por la sublimación de la vida, la memoria, los cantos épicos y la compasión.

9) ¿Te ha sido fácil tratar con los poetas a los que publicas?

J.P. Pues en todo caso no me es difícil, parece que tengo “algo” que los hace confiar en mí. Yo trato de mantener relaciones muy cercanas con mis autores; mantenemos el interés mutuo de la difusión de su obra, y también con muchos, con la gran mayoría tengo muchos grados de afinidad, de cómo vemos el mundo, de cómo quisiéramos que fuera; además de que todos son excelentes lectores; lo que los hace mejores autores. Es decir, la relación ha sido natural, sencilla, sin demasiadas “situaciones”, me es más complejo con los narradores, o con los artistas visuales, pero con los poetas hay identidad, comunidad, complicidad y muchas veces amistad entrañable.

  1. D. Intento no complicarme la vida: la parte más difícil es la de darle un aspecto digno y congruente a los poemas, cuyo autor puede tener alguna idea previa. Entonces trato de que la obra tenga una edición bella y profesional (por ejemplo: para que pase las revisiones de Amazon y podamos mantener ese canal de ventas), de modo que el autor tenga pocos reparos estéticos y sea flexible en dejar en nuestras manos la edición al cien por cien. Para facilitar esta tarea mando varias pruebas al autor antes de que el libro sea impreso; los autores de Libros Invisibles, así como los clientes de los servicios editoriales, no reciben sorpresas porque siempre saben cómo se verá su libro. En cuanto a la obra hacemos pequeñas sugerencias que el autor puede considerar, pero nada sustancial; asumimos que si la obra nos ha gustado lo suficiente para ser publicada no hay necesidad de grandes cambios.
  2. M. La mayoría de las veces sí. A veces es un poco más difícil cuando son autores nóveles; piensan de partida que todos quieren robarles sus obras o que ellos transformarán todo. Esa fuerza puede ser cautivante, pero a veces está mal direccionada. Supongo que es la inexperiencia, pero no dejan de ser autores que seguro darán mucho, pero no como ellos se visualizan en sus primeras publicaciones.
  3. G. Sí, siempre hablo con ellos antes de que entreguen sus libros, si están de acuerdo con las condiciones publicamos, si no, les permito buscar otros editores, incluso les ayudo.

10) ¿Me puedes nombrar algunos de los poemas o poetas que determinaron tu gusto por la poesía?

J.P. Bueno el primero sin duda “Sonatina” de Rubén Darío y su “Margarita”, poemas que mi madre me recitaba desde la cuna; después yo fui explorando; me aprendí de memoria “Ojos verdes” de Salvador Díaz Mirón; “Romance Sonámbulo” de Lorca; la “Suave Patria“ de Ramón López Velarde, muchos poemas de los Contemporáneos, principalmente Villaurrutia y Pellicer. En la Universidad y como estudié clásicas, pues me encantó sobre todo Horacio y Ovidio. Después comencé a leer mucho a Neruda y a Paz, y luego, pues ya no paré de leer poesía, tengo mis etapas, a veces me pongo a leer sólo franceses (Rimbaud, Verlaine, etc), otras sólo en inglés (mis favoritos son los Beats, principalmente Kerouac), y luego pues he leído mucha poesía latinoamericana, por obvias razones.

  1. D: El primer libro de poesía que compré fue Poemas prohibidos y de amor, de Efraín Huerta, en edición de Siglo XXI. Me gustó su rabia, su violencia y su convicción ideológica. Luego conocí a otros poetas y Huerta me pareció un poeta panfletario, pero su lenguaje ya había hecho efectos en mí; la poesía que hago siempre está cargada de un lenguaje donde destella la ceguera y flotan ahogados. Otros poetas que me gustan y de los cuales me viene más el gusto por la poesía que por la escritura son: Vallejo, Huidobro, Oliverio Girondo, Parra… aunque sigo creyendo que soslayar a los imprescindibles como Paz y Neruda es un error de modernidad rancheril. Eso sí: detesto la falsa poesía de quienes convierten su coprofilia en un asunto enciclopédico, y detesto al séquito de sabios demagogos que insisten en que esas adivinanzas y chistes sin remate son poesía.
  2. M. La lista es larga, como es de suponerse, pero puedo intentar hacer una radiografía de eso, que por lo demás es demasiado desleal a mi memoria. Por ejemplo, uno de los primeros poemas que se me vienen a la mente es “Romero sólo…” de León Felipe. La intensidad, la musicalidad y la preocupación social en un mismo poema fue algo que me cautivo desde mis primeras lecturas, lo cual no sería raro viniendo de un medio anarquista y de un adolescente, que fue cuando me tocó leerlo. Después vendrían muchos otros poetas y libros. Aunque debo reconocer que leo más ensayos para escribir poesía que poesía misma. Pero fuera de eso, podría citar libros como “La metamorfosis” de Ovidio o “el libro de los muertos de los antiguos egipcios”. Pero si tendría que situarme en el siglo XX, vendrían varios nombres de libros y autores, como el caso de Huidobro, Ernesto Cardenal (con el libro “Los ovnis de oro”), Vallejo, Bernstein, Emily Dickinson, María Auxiliadora Álvarez, Zurita y muchos otros que componen el tronco común de mi lectura. No sé si ellos determinen mi gusto por la poesía, pero sí tengo claro que han sido un pilar fundamental para entenderla y escribir. Soy un lector versátil, pero que se pone exigencias. De ahí que trate de no limitarse pero trato de ver con ojos críticos todo.
  3. G. Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos, Alejandra Pizarnik, Antonin Artaud, Charles Baudelaire, César Vallejo, Jaime Sabines, Efraín Huerta, Rubén Bonifaz Nuño, Raúl Zurita, Gónzalo Rojas, Jorge Teillier, Allen Ginsberg.

Jocelyn Pantoja. (México, 1978). Poeta, editora y gestora cultural. Estudió la carrera de Letras Clásicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Directora del Proyecto Literal. Fue miembro del Comité Organizador de Estoy Afuera. Encuentro Iberoamericano de poetas jóvenes (ciudad de México, octubre 2005) y de El Vértigo de los aires. Encuentro Iberoamericano de poetas en el Centro Histórico (2007, 2009 y 2011). Ha publicado los poemarios: Geografías y Fronteras (2007), Amor X (2009), ambos en Generación espontánea y La verdadera Historia de las Kitties, Honda Nómada 2010 y Baile del Sol 2012 y Tránsfuga por L.E.A. , México, 2013.
Actualmente es directora editorial de Literatura y Alternativas en Servicios Editoriales responsable del proyecto http://www.libroalacarta.com y preside la Asociación de Escritores de México, A.C.

Libro a la carta

http://www.libroalacarta.com

 

Jorge Díaz (Gdl., 1972). Es director de Libros Invisibles (librosinvisibles.com). Es licenciado en Psicología, con maestría en Metodologías de la Enseñanza. Ha publicado el plaquette “Levantarás esta tumba” y los libros “Hay un cielo de navíos” y “Sur”. Textos suyos e ilustraciones han aparecido en revistas y portales, así como en las antologías “Porque a mí me bautizaron con un trago de tequila”, “Poesía viva de Jalisco”, “101 poetas 101 pintores”, “Padre y Madre”. Es co-autor del portal de crónicas El Huevo Cojo (elhuevocojo.com). Fue coordinador de la revista El Hoyo y de la editorial Pato Anacoreta. Su blog personal es hablamedelmundo.com

Nérvinson Machado (Caracas, 1976): Poeta, narrador y editor. Ha circulado por varios países latinoamericanos, entre ellos, Chile, donde publicó su poemario “El libro de los muertos o caminos de sueño insomne” (2004). De su experiencia como migrante es el poemario “La noche latinoamericana” (Ecuador, 2012). También ha publicado los poemarios: “Dub-Sar: la angustia de Gilgamesh por la muerte de la escritura” (México, 2013), donde retrata la historia del libro y la escritura, y “Umbilical” (México, 20015).  Parte de su trabajo se puede encontrar en las antologías “América: poesía novísima latinoamericana” (Chile, 2010), Hallucinated Horse: New Latin American Poets (Inglaterra, 2012) y Barcos sobre el agua natal (España-México, 2012). Mantiene la columna “Exhumando letras”, en el periódico Vida Universitaria y un blog con el mismo nombre.  Es cofundador y editor del proyecto editorial Regia Cartonera, que se caracteriza por la creación de libros artesanales y  talleres con material reciclado.

Mónica Gameros. Poeta, escritora y editora. Dirige Cascada de Palabras cartonera desde el año 2010. Ha publicado poesía, minificción y cuento. Ha sido traducida al inglés, el francés y el polaco. Ha sido compilada y publicada por editores latinoamericanos y europeos. Forma parte de la organización Mujeres Poetas Internacional.

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La información puede transformarse en conocimiento

 

La información, ya se sabe, no es conocimiento. Pero se puede transformar. Desde siempre las personas a las que les gusta mantenerse informadas han buscado la forma de conseguirlo. Suscribiéndose a diversos diarios y revistas, asistiendo a bibliotecas, conferencias, viajando, en fin. Lo afortunado del mundo virtual es que no se dirige únicamente a los que les interesa el conocimiento. Es un acceso libre a casi toda la población donde cualquiera puede informarse de una manera más amplia y menos cerrada. Se está convirtiendo en una especie de resistencia ante los gobiernos déspotas y criminales que pueblan al mundo. Es un espacio donde se pueden generar redes que antes eran imposibles. Desde el aspecto sentimentaloide que significa encontrarse con los compañeros del kínder o de la universidad, con los antiguos novios amantes admiradores o admirados, hasta con personas que soñábamos inexistentes. Por supuesto que así como en la vida no virtual se encuentran estafadores, criminales, ingenuos o ignorantes, así también este otro mundo está poblado de mentiras y verdades a medias. Simplemente es cuestión de saber navegar y no dejarse llevar por el canto o aullido de las sirenas que aparecen tras las pantallas. Tener ciber sexo puede ser de lo más afortunado para dejar de poblar de manera alarmante al mundo. Encuentro más sucesos plausibles en la aparición de este fenómeno que situaciones para lamentarse. Aunque también es verdad que los poderosos del planeta obtienen más fácilmente el control de las masas debido precisamente a toda la información que fluye a través del mundo cibernético. También les resulta más barato crear perfiles para sus productos o solicitar el discurso que dictarán como gobernantes con sus consabidas promesas. Es verdad que tienen la posibilidad de analizar a todos los pueblos a través de sus redes sociales. Pero no seamos ingenuos. Siempre lo han hecho. Aquellos que aún pretenden preservar “sus derechos de autor” ya sea de la foto de la abuelita o de ellos dando sus primeros pasos, son algo más que ridículos. En cuanto a los derechos como escritores o artistas de un autor sudafricano y hacerlos pasar como propios. Ahora no es tan simple. No sólo los gobiernos vigilan, también el pueblo en general lo hace puesto que por fin posee los medios para llevarlo a cabo.

Existe en las redes un cierto ejercicio del poder que jamás se había visto. Los “cinco minutos de fama” se extienden interminablemente. Las personas se posicionan a través de su dinero, de su belleza, o de su gusto culinario. Aún no gozamos de un conocimiento inefable. Pero bueno, en otros tiempos el analfabetismo era alarmante. Hoy en día padecemos del analfabetismo funcional. Probablemente y con toda razón tantas banalidades como se postean se escriben o se retratan en las redes a quienes buscan el conocimiento les indigna. Pero recordemos que la yerba que crece en el asfalto tiene tanto derecho de existir como las flores del cerezo. El asombro con el que podemos contemplar películas, libros, o escuchar música que de otra manera sería inaccesible, borra toda la molestia que pueden generar quienes no saben utilizar ya no digamos el internet sino el cerebro que les fue concedido. Seamos pacientes con los demás y con nosotros mismos. Que este “adelanto tecnológico” aún lleva muy poco tiempo. Quizá en 100 o 200 años todo cuanto se escriba en las redes conforme un planeta más justo y humano. No dejemos de denunciar aquello que nos molesta y que le impida al SER manifestarse. Concedamos un buen uso a las redes en consonancia con nuestro pensamiento. No dejemos de creer en todo aquello que nos convoca el estar vivos. Los filósofos occidentales fueron muy pesimistas con nuestra raza humana. Los orientales muy místicos. Los prehispánicos visionarios: sabían que venía una nueva era. Ya estamos viviendo el futuro. El cual consiguió conectarnos de manera inmediata entre continentes. Un poco de esperanza en estos tiempos no nos viene mal. Creamos que es posible cambiar al mundo a través de las redes que se crean en lo virtual y se fortalecen fuera y en lo cotidiano. Hagamos de este adelanto tecnológico un adelanto humano y seamos más inteligentes y amorosos que los aparatos “inteligentes” que como raza hemos creado. Veo un futuro promisorio que puede alejarse conforme muera en nosotros la necesidad de cambiar al mundo. Tan solo al mirarlo desde otra perspectiva, se transforma.

Me considero afortunada al poder vivir en este tiempo donde puedo conocer, a través de la información que circula en lo virtual, a diferentes organizaciones y personas que en cada continente, país ciudad y pueblo, están soñando con un planeta más justo y están trabajando para lograrlo.

 

 

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco, México.

Octubre del 2014.

 

 

 

 


 

El horror en lo cotidiano y en la poesía

 

Siempre es necesario hablar del horror y atreverse a vivirlo. Desde mi colaboración anterior deseaba hablar sobre el escritor Marco Fonz. Fue mi esposo y en enero de este año se ahorcó en un encuentro de escritores en Viña del Mar, en Chile. Cómo puede cerrar un ciclo una escritora? me supongo que escribiendo y publicando. Cuando lo conocí me dijo que si me atrevía a conocer con él el horror, lo terrible. Le dije que sí, que nada me asustaba. Claro, no lo conocía en ese momento. Después sí que me asustó. Él cultivaba el horror en lo cotidiano y en la poesía. Teníamos juncia (agujas de pino) en la habitación y después descubrí que el piso estaba lleno de navajas y cuchillos. Cada día con él era como estar leyendo a Poe o a Lovecraft. Quiero compartirles un poema que me escribió y la anécdota anterior a la creación de este poema:
Una noche estaba leyendo ensimismada la obra completa de Apollinaire en la cama con los pies sobre la pared cuando mi cuerpo afortunadamente entrenado para teatro, saltó, y un machete se estrelló contra los ladrillos. Pretendía “cortarme las piernas”. Y no era metáfora. Corrí pero no pude esconderme. Intenté escapar por la ventanita del baño de la casa en la que vivíamos en ese momento (vivimos probablemente en 20 viviendas durante el tiempo que estuvimos juntos) pero me atrapó y golpeó. Después, se sentó en su pequeño escritorio acompañado por mi llanto espasmódico. Él también lloraba y vi revolotear demonios sobre sus hojas.

 

ODA MARTIRIA

(San Cristóbal de las Casas, Chiapas, 2000)

 

Es la pared de enfrente la que llora

es el ciclo de atrás el que clama

la visión del cielo es la sangre

con sus grietas y sus sombras.

Con su cal y su lágrima.

 

Martiria imposible

del encarnado olvido

del nombre piedra

de mano tiempo martirizado.

 

Martiria del mundo descalzo

ventana para los oídos

viento preñado de luces

flores de entonces los muros

a pie nuevo el poema

con su memoria derribada a llanto

pared deshabitada.

 

Porque ella es la noche y su misterio

sus pétalos azules y negros

estrelladas largas encías

puños pariendo vida

puños dedos de existencia

en el último golpe a la espina

para que llore el débil su suerte

abandono y canto en el sótano

la montaña es un cadáver incendiado.

Florecen en el cuerpo moretones

se apagan inútiles voces

larga vida Martiria con su víctima

larga vida al salvaje

con sus ensangrentadas manos

y de las armas y del interrogatorio

nariz con boca con mano del Mesías.

hilo molesto de la vida

el cielo está vacío por lleno

ya nadie levanta los ojos adentro.

Torturado bendita sea tu estupidez

sin piel ni uñas ni dientes

dolor en forma de hombre.

Monumento a Martiria.

Tu nombre se convierte en memoria

que a las paredes poco importa

y hay explosiones de colores en los muros

y hay ojos que se derriten por el calor

y hay sangre que sonríe sin dientes

por las flores y las enredaderas

y el silencio es sangre en flor de los labios

de quien orina las paredes.

Y el borracho que se cae y amortigua en sueños

en los ladrillos y en los pelos de los perros

y hay esquinas que dan al infinito

y las puertas y ventanas se extravían

por los mártires de las Biblias y las Cantinas.

Así Martiria con tus crucificados

con tus lapidados

con todas las madres y escorpiones

que escapan del semen de un virgen

colado por pendejo del cielo

sin que dijera nunca nada

más que ¡Viva Martiria!

con todos sus ojos que lloran cometas

creando universos del rocío

sobre los pétalos de la rosa decapitada

por rosa por cursi y por ser rosa.

 

Verdugo del hombre el amor

pretexto de mujer golpeada

insepultas mujeres de cobre

lento rosario de calaveras de azúcar

y palabras de consuelo

para que su llanto el tormento

lleve el último diluvio de la mojada

donde las cuatro paredes son su cuerpo

sepulcro a gritos y telarañas

que le cuelan al maldito

en su magnífica hora

en que por acabarse

se acaba el mundo a bofetadas a cachetadas a madrazos

y aprieta el prieto puño

cayendo el cuarto y sus demonios.

Los atormentados y sus ángeles se orinan de miedo

sobre el cordero y su sangre

“nunca mancharás la túnica”

por la última alegría de estrellarse

contra la única verdad que te sostiene contra la pared

o el piso o la taza o una mancha nube

que todos lloran la tierna paz de Martiria

bendita por lo bueno

Santa Martiria.

 

El suplicio que nace de la justicia a golpes

agua nueva que vive en los labios

del torturado en una cubeta

y el sol nace en la cara sudorosa del torturador.

 

Martiria del quemado vivo

del ahogado entambado

buenos muertos todos de muerte natural o suicidio

merecida muerte por tantos en su tiempo

quietos desnudos hubieran quedado

algo así como las plantas

con desmayos de alegría

y caricia para el cuerpo que se pudre

entre ellas entre coros florales

que la podredumbre alienta

y las sombras del cielo guarda bien para alimento

porque no es el hombre ser

sino hasta que es carne y olvido

Porque no es la noche buena guarda

sino para el asesino

que ilumina la sonrisa de Martiria

con los niños moribundos

con su reloj que cuenta las uñas de quien se va

los benditos niños asesinos y asesinados

baba que se le escapa a Dios cuando duerme

y ni todos los huesos del mundo

pueden ni podrán decirnos nada

ni todos los pequeños túneles

nos podrán enseñar nada

más que cuencas brillantes

de la gloría por Martiria

de la gloría por Martiria

de la gloría por Martiria

en su monstruosa y triunfal calavera.

 

Marco Fonz.

 

En fin, vivir y conocer el horror para gozar la belleza. Agradezco a Marco el haberme mostrado lo terrible y la oscuridad más profunda porque alimentó mi necesidad de conocer lo luminoso.

 

 

 

 

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco

Helena Paz o una locura creada

para Yatzil del Carmen

 

A UN JOVEN

Era tan joven

que todas las primaveras del mundo

se habían dormido sobre su frente.

Helena Paz

 

Helena Paz Garro. Mujer políglota, sensible, culta y atractiva. Nació en la Ciudad de México en 1938. La mayor parte de su vida transcurrió al lado de su madre, fue su eterna acompañante. Cuando Octavio y Elena Garro murieron, ella quedó bajo el cuidado de su primo, Jesús Garro, del cual contaban historias tremendas, como aquellas ocasiones en que a ambas “Chucho” las golpeaba o a decir de Elena, Jesús había tomado a Helena “como su mujer”. Precisamente los últimos años, según dicen, la encerró en un siquiátrico disfrazado de asilo. Allí vive en este momento, en la Ciudad de Cuernavaca. Dicho hombre es el benefactor tanto de las regalías de Elena Garro como de la miserable pensión que le asignó Marie-José Paz  a Helena tras la muerte de su padre (tal parece que Octavio contempló una pensión más elevada). Es cierto que no es tarea fácil el cuidar a esta pequeña que se salvó dentro del cuerpo adulto. Sus reacciones pueden ser temibles. Sólo una niña puede describir de esta manera la relación con su gato:

 

BLANCO COMO UN MERENGUE

 

A Coli, mi gato blanco

 

Blanco como un merengue,

blanco como el gato de Alicia,

dulce como crema batida,

dos estrellas de arena adornan su frente

constelada de Edelweiss.

Ligera como una nube en un cielo de verano,

mi pequeña Coli nunca me ha arañado.

Me mira: con su ojo tuerto que eternamente sangra.

 

N.B. El gato de Alicia en el país de las maravillas

Cuernavaca, 1995

Este verso del ojo tuerto que eternamente sangra me remite a su niñez. A la edad de tres años la violó Pepe, el segundo esposo de la madre de Octavio Paz. Ella lo relata en su libro Memorias:

“Tendría unos tres años cuando, en una ocasión me vi envuelta en una tragedia. Pepe me tomó en brazos y me llevó a casa de mis padres. Yo echaba sangre por mis genitales. Era domingo y estaba toda la familia Garro: mi tío Albano, el hermano menor de mi madre, entonces muy joven, mi abuelito José Antonio, mi abuela Esperanza y mi tía Deva con Guerrero Galván, su esposo. Sin contar a mis papás. Llamaron enseguida al doctor Buckardt, un pediatra suizo que se ocupaba de mis primos y de mí, cuando por casualidad yo estaba en casa de mis padres. El doctor se alarmó mucho. -sí…- Esta niña ha sido violada repetidamente y, además, tiene una gonorrea ya antigua. Mi abuela Pepa y Pepe quisieron acusar a mi tío Albano. Mi abuelo José Antonio, que pertenecía a la pequeña nobleza asturiana, los contuvo. ¡De esta casa no se mueve ningún hombre! -dijo con energía-, nos vamos a hacer, todos, la prueba de gonorrea. Pepe viéndose atrapado respondió con cinismo: -Es inútil. Yo la tengo hace años es incurable- y casi corriendo, junto con Pepa se largó de la casa de Saltillo. El imbécil no sabía que ya había cura para la gonorrea. Entonces, me quedé con mis padres, y recuerdo que mi abuela Esperanza y mi tía Deva me llevaban al consultorio del doctor Buckardt. Ahí me sentaban sobre una mesa. Tenía los genitales desgarrados y el médico me cauterizaba con hierros candentes; mi llanto era interminable, era algo muy doloroso. Esas violaciones y el tratamiento me dejaron estéril. No obstante, tan pronto estuve curada, mi padre me volvió a llevar a vivir a casa de su madre, y me volvieron a contagiar la gonorrea. Pepe era un enfermo sexual”

Al conocer este libro “Las cabezas bien pensantes” como atinadamente las llama Elena Garro, comentaron con indignación que se descalificaba al gran poeta Nobel Mexicano y además las tildaron de “Memorias del corazón”. Para la crítica son chismes que no aportan “nada” a la literatura y a los dos grandes escritores Elena Garro y Octavio Paz. Así que desacreditada una vez más, primero en su infancia con este episodio doloroso y después por los lacayos de Paz que aún le sobreviven. Es una vergüenza hacer tanto hincapié en la locura de Helena Paz y no querer tocar la estupidez de Octavio. En fin, “Premio Nobel” de literatura, que no humano, así que a las claras deberían de estar tanto los desequilibrios de la madre, de la hija y del padre como de cualquier otro ente literario. O simplemente dejar en paz a todos y sólo percatarse de “la obra”. Las Memorias de Helena Paz Garro publicadas por la editorial Océano en el año 2003 fueron retiradas del mercado. De tal forma que es imposible encontrarlas en librerías. Probablemente la mano “Marie-José” lo hizo, probablemente los lacayos, o confabulados. Injusticia tras injusticia. No le concedieron vivir con su inteligencia deslumbrante. A muy temprana edad la asesinaron con el título de “loca” y no le permiten el consuelo de mostrar la visión de la hija de “dos genios”. Brotaron por allí voces de la ignorancia que pretenden ese libro “se lo escribieron”. Con anécdotas como esta me queda claro que no es la literatura la que habla sino el mercado. Quizá en otros tiempos no fue así, pero lamentablemente estamos en épocas profundamente oscuras en las que ya no pretenden ni tamizar la violencia generalizada contra todo lo sensible. Helena sí practicó el desarreglo de los sentidos del que hablaba Rimbaud. Arthur es su poeta favorito.

Sin apenas saberlo, Helena heredó de sus padres lo mejor pero en cuerpo de mujer. Quizá, si hubiera sido hombre, otra historia estaríamos contando. Qué tal pensar en un “Octavio Paz Garro”. ¿La indiferencia hacia su obra sería la misma? probablemente admirarían que siguiera los pasos de padre y madre. Pero fue mujer y mexicana, para coronar sus desgracias. Uno de los pocos escritores que desde siempre apoyó a “Las Elenas” fue y es René Avilés Fabila, quien publicaba poemas de Helena Paz en el periódico unomásuno. Y quien comenta:

“Memorias, es sin duda el mejor de los testimonios personales que se han dado en las letras latinoamericanas. Es un libro duro, no es complaciente en sus recuerdos, hay palabras severas para el padre y velados reproches a su madre. Escrito con elegancia, con una prosa trabajada, reconstruyendo una vida incierta, de vaivenes y pugnas para ella apenas justificadas y justificables, la escritora nos ofrece su asombrosa vida, llena de claroscuros. Me parece que sólo los diarios de Anaïs Nin pueden compararse a este libro”.

Paz Garro una inteligencia lúcida, un espíritu irónico. Conoció a Yukio Mishima en Japón cuando su padre era embajador y ella cuenta que aparece como personaje de la novela “El pabellón de oro” y que él le regaló una muñeca japonesa. Helena es una invención de la invención de dos invenciones que se fusionaron y que al no reconocerse estallaron. Existen quienes enloquecen para no ver su dolor. Y a quienes el dolor enloquece de tal forma que pueden permanecer en la frontera de la locura con saltos incesantes a lo cotidiano. Helena pertenece a los segundos. Dejemos que nos hable del tiempo:

 

EL TIEMPO

 

El tiempo no nos conduce a otra región

más allá de nosotros mismos

y de nuestro mundo de árboles verdes;

más allá de la tierra y de los astros,

a través del cielo cuyos ángeles cantan

como copos de lana.

El tiempo, huso blanco e inmóvil

no nos devana.

Los lentos paseos de las damas medievales

vestidas de verde,

hojas más que rosas en el jardín de la torre,

y las almenas de donde a veces se asomaba el duende

con su mandil de cuero, al cual nadie había podido

robar su tesoro.

Y el sueño del muchacho bajo un rosal en flor.

Pastor, pastor, ¿no has visto pasar aquí a la belleza?

Está vestida de raso blanco,

en sus dedos guantes rojos

y su cabellera flotando al viento

tiene el olor de la mejorana.

El tiempo nos ha fijado en el espacio

entre las cuatro paredes de un cerebro

que no puede imaginar mundos sin tierra y sin

agua,

la exhalación de la luz,

los torrentes infinitos de las vías lácteas

resbalando por el cielo,

la sombra plateada de la niebla,

el espíritu irisado del éter que silba

en columnas de cristal,

y las almas acorraladas de los animales

-los ciervos, los conejillos, que vagan por otro

bosque-,

y los planetas dorados

que habitan los ojos de los gatos,

y el amarillo triunfante,

el amarillo espectro del sol

donde se pierden todos los gritos.

 

N.B.  Versos de una canción medieval francesa.

París, 1960.

 

Este poema lo escribió antes del terrible exilio al que se vieron confinadas en 1968. Después del movimiento estudiantil se fugaron. Y el miedo comenzó a cercenar su cordura. Se convirtieron en “las incómodas” dentro del ámbito intelectual de dudosa izquierda. Compartieron persecución, olvido e indiferencia. Las enjuiciaron injusta y cobardemente. Elena y Helena después de retornar a México en los noventas, poseían esa desesperación de Jacques Brel en “Ne me quitte pas”. Como si creyeran que en algún momento el país, “las cabezas bien pensantes”, descubrirían el error que cometieron contra ellas y consolarían sus heridas. Jamás pasó. Helenita nunca alcanzó “su isla”.

 

MI ISLA

 

Mi isla de oro

tan próxima tan lejana.

 

La acerco con mis olas.

Busco adivinar lo que encierra su frente

para alcanzar el núcleo de sol

en que se reabsorbe su ser,

las playas blancas de sus pensamientos,

la risa en su alma rumorosa de pájaros.

Se aleja

se convierte en una minúscula canica de oro

y rueda bajo la puerta

para siempre.

 

París, 1982

 

Para el entorno inmediato en el que se crió, era más importante la aceptación de los grupos de poder que el sutil tintineo del alma. Después de su largo exilio, las confinan al olvido y son rechazadas por el círculo literario mexicano. Inician una tremenda confrontación. Los insultos que alternaban en francés y español eran terribles. Por fin la condena cumplía su propósito. Ni entre ellas estaban tranquilas. El dinero siempre era insuficiente, las publicaciones de la obra de Helena Paz Garro no aparecían por ningún sitio. Publicó en Francia dos poemarios, uno de ellos con prólogo de su amigo Ernst Jünger. Tiempo después de que sus padres murieran, por fin pudo ver publicado su primer libro de poemas en México, bajo el título “La rueda de la fortuna” en el FCE con el prólogo de Jünger. Helena solía decir que era “la mierda de los dos genios”. Para los intelectuales que en su momento las deploraron el ver cómo se sumían en la desesperación y la locura era el pago justo a la traición. Así que muy pocos se conmueven ante el dolor de Paz Garro. Pero la obra siempre se abre camino. Su historia es todavía más cruel que la de su madre, puesto que a ella la llevaron a circunstancias límite no sólo la sociedad sino que también sus padres con la tremenda presión que ejercían contra ella: tal parece que pretendían aniquilarla. A pesar de ello, Paz Garro posee una percepción sobrehumana y una delicadeza extrema. Su cuerpo palpita entre recuerdos y escritos. Vive con absoluta desesperación el perpetuo desprecio hacia su persona y obra. El ansiado reconocimiento tal parece que nunca llegará. Y sin embargo aún lo busca. La condenada a vagar por laberintos:

 

ME DIJERON

A Gonzalo Valdés Medellín

Me dijeron

que no podía salpicar de sol un lienzo

ni lanzar un puñado de barro

y algunos ramos sobre un cuadro

para crear un bosque.

 

Mis manos

no podían convertir el marfil en un cuerpo,

posar alas de libélula

sobre palillos rojos

para hacerlos girar al menor soplo;

acumular

columnas, escaleras, calles,

hasta construir una ciudad.

 

Poner un andamiaje a la armonía de los planetas

y de las vías lácteas,

con esqueletos de hilos de oro

y jaulas para la luna

donde duermen nuestros sueños más profundos.

 

Ya que, mujer, debía errar

en nuestros laberintos interiores.

¡Eterno Minotauro!

 

Nueva York, 1959

 

A temprana edad lo aprehendió y muy pocas personas en el mundo se pueden jactar de conocerla. Sólo saben de las groserías y escándalos que orquesta. Hablan de “su locura” y les satisface que la hija de dos grandes de la literatura esté perdida. Como si el talento con los hijos se tuviera que pagar. No perciben la ternura, la viveza, la risa franca que estalla en rocío cuando se alegra. Menos aún a la poeta delicada y enigmática. La mujer de las batas de seda, los gatos, y la mirada extraviada que se puede extasiar en una contemplación. La única hija del único premio nobel de literatura mexicano. Octavio, a pesar de los pesares, la quería. Octavio Paz jamás supo amar a las Elenas, porque eran mujeres del futuro. Pero siempre las procuró, siempre, hasta el momento de su muerte, veló por ellas. La hija de la creadora del realismo mágico. ELENA PAZ GARRO, la poeta, la escritora, con la que puedes pasar horas interminables conversando de las cosas más triviales y espirituales. Tiene la teoría de que Greta Garbo era la Zarina. Católica y lectora de tarot, la que tuvo que esconderse durante tanto tiempo que cuando quiso salir ya era tarde. Abandonada. Cumpliendo los “Recuerdos del porvenir” de su madre, quien escribió en 1980:

 

HELENA PAZ

 

Sola

Sola una decena de años

Años sin arco iris, sin lluvias

Sin jardines, sin comida.

Ella es mi espejo

Yo soy su espejo

Y no existe nada más

Sólo el hambre que ronda

los muebles alquilados

guardados por las cuatro paredes alquiladas

Helena no ve rosas

ni jazmines

ha olvidado los pinos

Alguna vez presidieron su casa

Esto sucedía en la otra vida

Ahora Elena es sombra

perdida

en la ciudad repetida

cuyas calles jamás desembocan en el campo

Alguna vez

en la Morgue

frente a las mesas niqueladas

cubiertas con sábanas

estuvo tiritando de frío

oliendo los trozos de cadáveres

que llevaron nombres conocidos

encerrada

herméticamente encerrada

para librarse de los asesinos

de rostros oscuros

La noche no fue más larga

que las noches que han seguido

ignora los días

aquella era una noche de domingo

que terminó en la mañana sedienta

de un sediento lunes.

Ahora

en esta noche ardiente

encerrada entre cuatro paredes

sola

sin cadáveres cubiertos en las mesas

sigue siendo:

¡Loca! ¡Loca! ¡Loca!

Los encargados de la cultura se reúnen

brindan

y esperan el gran entierro colectivo

Hay que morir en masa

la muerte es colectiva

la muerte privada es un prejuicio

Sólo se festeja

La muerte del Gran jefe

y Helena espera

la ejecución en masa de los desheredados

sin lápida, sin cruz, sin nombre

Aquí no ha muerto nadie.

 

Domingo, 22 de junio de 1980. En la noche cuando Helena duerme y yo velo.

 

Elena Garro

Helena Paz padece su talento y el de sus padres. Sus poemas los guardaba en bolsas negras de basura. Esperando un editor que se interesara por ellos.  La “última de sus joyas” es un libro elaborado de manera artesanal que contiene 23 cartas, escritas a “manguillo” por Octavio Paz a Elena Garro, en 1935. Pretende publicarlas para allegarse de recursos. Helena Paz:

 

LA LÁMPARA

 

Soy un libro abierto de mil páginas

sobre el que se columpian

antes de alcanzar sus sombras

las hojas del otoño.

 

México, 1954

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco, México.

Febrero 2014.

 

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Carmen Mondragón o Nahui Olin retorna al punto de partida

 

Mi nombre es como el de todas las cosas: sin principio ni fin, y sin embargo sin aislarme de la totalidad por mi evolución distinta en ese conjunto infinito, las palabras más cercanas a nombrarme son NAHUI-OLIN. Nombre cosmogónico, la fuerza, el poder de movimiento que irradian luz, vida y fuerza. En azteca, el poder que tiene el sol de mover el conjunto que abarca su sistema, pero, sin embargo hace siglos que existe mi substancia sin nombre alguno va evolucionando y hace siglos y ahora mismo que no tengo nombre y voy marchando sin descanso alguno en un tiempo sin fin y soy en una faz distinta el sin principio ni fin de todas las cosas.

Carmen Mondragón

La primera vez que escuché hablar de Carmen Mondragón, fue cuando estudiaba teatro y asistí a una reunión de los que entonces eran mis compañeros y un chico que me parecía un tanto alocado me dijo: “te pareces a Nahui Olin” y quienes estaban allí asintieron. Para mí esto no significó insulto o alabanza. Me quedé disparatada, como era, pensando en que yo siempre me parecía a alguien o alguien a mí. Sólo pensé: “Qué poco original soy”  en otra ocasión ya me habían dicho que me parecía a “Mariana” el personaje de la novela autobiográfica “Testimonios sobre Mariana” de Elena Garro y tampoco conocía a Elena cuando me lo dijeron. Así que algo muy bueno descubrí después de cada comparación. Me puse a investigar a Nahui, buscar una fotografía… y al verla era absurdo pensar que me parecía a ella. Con esos ojos tan hermosos y tan verdes. Antes comprobé que tampoco me parecía físicamente a Garro. Así que probablemente los demás veían en mí una locura extraña, o quizá un toque de olvido. Algo me insinuaba el destino con cada comparación y poco a poco lo desentrañaba. Decidí que no quería ser como ellas. No quería terminar mis días sin creer en nadie.

Con sorpresa descubrí que estuvo casada con Manuel Rodríguez Lozano, un pintor al que siempre admiré. Tal parece que Carmen en cierto momento descubrió que Rodríguez era un homosexual reprimido que soltó amarras al estar en Europa. Se había casado con ella por ” las apariencias” y habían tenido un hijo. Al cual, dicen, ella ahogó cuando era muy pequeño. Quizá allí detonó su piedra de locura. Siendo como era hija de un general, debe haber sido mucho lo que peleó para convertirse en la mujer que fue. Nunca le permitieron divorciarse de Manuel. Carmen al final de sus días vagaba por el centro de la Ciudad de México y decía que era la dueña del sol.

Carmen Mondragón nació en la Ciudad de México en 1893. Gran parte de su formación la vivió en Francia. Por órdenes de Porfirio Díaz su padre radicó por un tiempo en Europa. Carmen nació del sol y llegó para iluminar una época oscura. Ahora vemos como un tiempo muy luminoso el muralismo, como unos años llenos de talentos y mujeres provocadoras: Frida Kahlo, Tina Modotti, Guadalupe Marín, María Izquierdo, Antonieta Rivas Mercado, entre otras. Pero si la sociedad actual aún es absurdamente machista, el sólo imaginar cómo fue para ellas me estremece. Quizá por eso tanto Frida como Nahui crearon un sin número de autorretratos. No era posible conocerse en medio de tanto oscurantismo. A las mujeres que tienen diversos amantes y se desnudan para posar en fotos o pinturas las llaman locas, putas, zorras, exhibicionistas. Tal parece que no se puede romper con los atavismos eternos y se les debe conceder el título de loca a las mujeres que van en contra de lo estipulado. Lo cual es absurdo. Como si no pudiera existir la posibilidad de ser mujeres y personas. Sólo mujeres y putas o mujeres y locas. Tal parece que las costumbres se han vuelto livianas pero la lengua de las sociedades sigue siendo viperina. A Carmen se le atribuyen innumerables amoríos entre los que destaca puntualmente el que vivió con el pintor y escritor Gerardo Murillo a quien Leopoldo Lugones bautizó como Dr. “Atl” (agua). Murillo, a su vez, nombró por primera vez a Mondragón como Nahui Ollin.

Según cuentan algunos estudiosos de las culturas prehispánicas el símbolo “ollin” fue el último de los soles cosmogónicos que vivieron los antiguos mexicanos llamado “nahui ollin” y su representación más detallada se encuentra en la piedra del sol. También dicen cosas como esta:

“La palabra ollin, nombre del decimoséptimo signo de los días, abarca todos los sentidos de la noción de movimiento o movimiento perpetuo traducible también por “terremoto” o “temblor”. En su etimología muestra que en un sentido primario el moverse se concibe en relación a los movimientos de la tierra y a lo humano. La raíz ol de la que se deriva ollin, está también contenida en las voces nahuas correspondientes a “pelota” y “hule”, por lo que ollin expresa ya siempre el sentido de “moverse en redondo”, acción en la que el objeto retorna al punto de partida. (un ciclo)”.

Carmen firmaba “Olin” lo cual aparentemente no significa nada, puesto que el símbolo es “Ollin”. Pero ella siempre vivió con el significado de las cosas y no con los nombres que se eligieron para denominarlas. Olin es el eterno movimiento, el temblor que retorna, el volcán en eterna erupción.

Murillo estudió vulcanología. Es reconocido como paisajista y fueron los volcanes uno de sus principales temas a pintar. En Mondragón reconoció la fuerza que los volcanes pueden manifestar a través de lo humano y se entrelazaron a través de los cuerpos con la fuerza que estos elementos poseen. A veces el fuego pretendía acabar con todo, y el agua terminó por inundarlos.

La pintura de Mondragón fue clasificada como “naif” y su obra poética no es muy conocida. Así que algunos dicen que sólo fue “una mujer sensual y atrevida que se desnudó”. Carmen no sólo rompió con lo establecido sino que conectó con su ser interno y le permitió fluir. Amó, detestó, vivió relaciones tormentosas como la que tuvo con el “Dr. Atl”. Se dice que cuando vivieron en el ex convento de La Merced Nahui armó escándalos terribles por celos. La posesión únicamente se entiende cuando es masculina. Cuando es una fémina la que se atreve a ser dueña del cuerpo con el cual experimenta placer, es una desenfrenada que no entiende de libertades. A Olin era imposible contenerla. En las fotografías para las que posó podemos admirar su cuerpo lumínico y sus ojos de lámpara aguzada. Se desdobla. Podemos mirarla mientras ella nos ve. Al final de su romance, Carmen le escribe a Murillo:

“Odio a los cobardes como tú porque yo soy franca, sincera, brutal como todo lo que es grande, como todo lo que es único”

Y esa mujer única y grande tendría su declive al encontrarse con el hombre que nombran como su último amante conocido, el capitán de barco Eugenio Auricino, que tal parece murió en el mar. Por fin se ahogaba Carmen Mondragón. A los diez años, escribió:

“Soy un ser incomprendido que se ahoga en el volcán de pasiones, de creaciones que no pueden contenerse en mi seno, y por eso estoy destinada a morir de amor, del único amor para el cual mi alma fue creada a soportar y para el que debo ser la vestal más fiel en mi templo sagrado de amor. ¿Pero qué es lo que digo? Soy dichosa y no lo soy: ¿Por qué no lo soy? No soy feliz porque la vida no ha sido hecha para mí, porque soy una llama devorada por sí misma que nada puede apagarla, porque no he vivido con libertad la vida privándome de los derechos a saborear los placeres, siendo destinada a ser vendida, como las esclavas en otros tiempos, a un marido. Protesto, a pesar de mi edad, por quien está bajo la tutela de los padres.
—Pero ¿para qué ser tan comprensiva, tanto, si se me obliga a vivir primero bajo la tutela rigurosa de mis padres y luego bajo la de un marido? Así, la mujer se convierte en un problema social bien resuelto para la conveniencia de los gobiernos y de las costumbres.
—¿Por qué la libertad o la ilusión fueron creadas para cualquier hombre o ser viviente y pensante? Si yo no tengo derecho a ellas, ¿por qué he sido creada consciente de lo que me pertenece?”

Después de la muerte de Auricino comenzó a vagar. Fue maestra de dibujo en una escuela primaria, murmuran que se prostituyó y que era “el fantasma del Correo Mayor”. Vivió hasta sus últimos años en una casa vieja que le heredaron. Cuentan que sus cobijas estaban conformadas con las pieles de sus gatos muertos. Cual Penélope las cosía. Esperando, quizá, que retornara Eugenio… o sus gatos. Seguramente seguía conversando con ellos al dormir.

Olin publicó cinco libros (tres poemarios, un ensayo de carácter filosófico y un libro de apuntes y reflexiones científicas), fue caricaturista y pintora. En el 2012 apareció un libro donde compilan su obra: “Nahui Olin. Sin principio ni fin”. La autora, Patricia Rosas Lopátegui (curiosamente también publicó un libro sobre Elena Garro) nos dice: “una de las escritoras y artistas más importantes de la vanguardia mexicana, quien rompió con los parámetros patriarcales, artísticos y literarios en los años 20 y 30, dejándonos una amplia y brillante producción poética, prosística, epistolar, pictórica y fotográfica, esta última como modelo de por lo menos, dos de los fotógrafos más relevantes de su época: el estadunidense Edward Weston y el mexicano Antonio Garduño”. Aún no he leído los libros publicados por Lopátegui pero las coincidencias me harán leerlos.

Carmen Mondragón murió en la Ciudad de México a los 84 años en el año 1978. Es una de las artistas más interesantes de México puesto que en un país en el que las apariencias son lo fundamental y el engaño es lo cotidiano, sorprende al ser tan brutal describiendo a las mujeres:

“BAJO LA MORTAJA DE NIEVE DUERME LA IZTATZIHUATL EN SU INERCIA DE MUERTE”

Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve
son la Iztatzihuatl,
en su belleza impasible,
en su masa enorme,
en su boca sellada
por nieves perpetuas,
por leyes humanas.

Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía. —Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, pues bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en sus nieves perpetuas.

Nahui Olin era visionaria. Sabía, al igual que Rimbaud, que las mujeres acumularían rebeldías que las harían estallar. Arthur nos dice en su segunda carta del vidente:

Cuando se rompa la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por ella y para ella, cuando el hombre, — hasta ahora abominable, — le haya dado la remisión, ¡también ella será poeta! ¡La mujer hará sus hallazgos en lo desconocido!. 

Rimbaud moría (1891) y Carmen nacía (1893). Mondragón se adelantó a su época. Tenía que ser Ollin para moverse en redondo y llegar hasta el ciclo que ahora cierra mientras se abre.

Carmen Mondragón poseía una sabiduría natural:

“Es el colmo de la impotencia humana aislar las cosas y ponerles un número, un nombre cuando siempre has existido sin saber ellas mismas cómo se llaman, porque no hay número, no hay nombre que pueda contar, llamar el infinito, el cosmos, pero son los humanos siempre mediocres exploradores de ellos mismos que saben que los elementos, las fuerzas, las cosas, los seres y ellos mismos existían y existirán en la terrible totalidad sin nombre, sin número. ¿Acaso el mundo, la tierra dejaba de existir, los seres de vivir sin medidas, nombres o leyes? No, todo en el fondo es y será siempre lo que fue lo que es en evolución continua. Qué me importan las leyes, la sociedad, si dentro de mí hay un reino donde yo sola soy y por más que hicieran, nunca llegarían a imponer un tráfico en mi reino y sólo superficialmente y eventualmente, tendré que traficar entre los imbéciles gobiernos como quien compra un boleto de camión para transitar en mi período de transición. Todo siempre ha existido sin nombre conocido o desconocido, sin estar numerado en un archivo y nada puede interrumpir esa evolución”.

Y cuánta razón tenía. Nahui Olin evoluciona en las postreras generaciones y entre cada mujer que se sabe infinita.

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco, México.

Septiembre del 2013.

Concha Urquiza:  un espíritu luminoso en la poesía mexicana

“Aquella que toma junto a alguien. Concepción. Tomó la muerte junto con el mar y un seminarista. Toma junto a Dios.

María Concepción Urquiza del Valle nació en Morelia, Michoacán, México. El 26 de diciembre de 1910. Justo un mes después de que la Revolución Mexicana iniciara. Esto no es casualidad. Las revoluciones se dan en todos los ámbitos. Sólo que en el caso de los poetas no es usual rastrear los sucesos que determinan la época que los hará nacer. Se dice que su obra no es muy conocida debido a que nunca se interesó por publicar un libro ni llevar a cabo una recopilación. Solía escribir sus poemas en servilletas, y regalarlos (algunas de esas servilletas ahora son los originales de sus poemas). Estuvo muy cerca de Los estridentistas, que fueron una de las pocas vanguardias literarias de México.  Publicó a los once años de edad en La Revista de Yucatán el poema “PARA TU AMADA”.

                    PARA TU AMADA

Abre la blanca página de tu alma

 mi niño rubio del amor de plata,

y aprisiona el meneo de la palma

y los arrullos de la serenata.

Con la flecha sagrada y palpitante

que amor clavó en tu dulce corazón,

la pluma harás, para escribir amante,

una estrofa que cante tu pasión.

Como tinta tu roja sangre toma,

por cantar a tu linda castellana

y dale el corazón de una paloma,

quedando quieto al pié de su ventana.                      

                                              

                                                                     México, diciembre de 1921

Es personaje de diversas novelas y poemas. Aparece en Los detectives salvajes de Roberto Bolaño como Cesárea Tinajero. Su paso por los círculos intelectuales es claro. En México los escritores están acostumbrados a cofradías o grupúsculos literarios donde se sustentan y aplauden los unos a los otros. Concha se negó a formar parte de estos sillones con espejos múltiples. No fue marginal, fue inteligente. Una mujer que en algún momento causó escozor por ser un poco como decían en tiempos de Stalin sobre Ajmátova: “una especie de monja o prostituta”. “Más bien, tanto una prostituta como una monja, que mezcla la fornicación con la oración”. ¿Es que hay otra forma de orar a Dios que no sea a través de la carne? Si Dios inventó ese placer, fue para obtener nuestra adoración.

Su búsqueda es tan desesperada que podemos encontrarla militando en el partido comunista, en la anarquía, o pretendiendo convertirse en monja. Fue postulante en un convento de las Hijas del Espíritu Santo pero le pareció demasiada pureza o vileza y decidió convertirse en maestra de lógica e historia. Se dice también que algunos de sus poemas los escribió enamorada de una mujer. Ser una mujer como Concha en aquel tiempo debe haber sido sumamente difícil. Seguramente por más que intentaba encontrar cuanto deseaba era imposible hacerlo de una forma libre sin ser perpetuamente vigilada por una sociedad enferma. Se “reconvirtió” al catolicismo sin cumplir con la hipocresía de la doble moral. A su amigo José Cardona le escribe:  Esto es ya reincidencia, he sido perdonada dos veces, y una tercera he vuelto a caer, cometiendo todos los pecados [llevar] a Cristo a una taberna, [besar] lascivamente a una criatura con los ojos clavados en Él.

Padeció la elección del ser real por encima de cualquier preferencia política o religiosa. Sufrió diversos cuestionamientos externos e internos. Coincido con quienes sostienen que su muerte fue un pacto suicida. Debido a que fue en el mar no quedó clara su renuncia a la vida terrena. Creo que ella y “su amigo” se enamoraron y decidieron partir juntos. Cansados de buscar, al fin se habían encontrado. Y ella, cansada de este ir y venir entre la tierra y el espíritu, entre la carne que se puede tocar y la que sólo se imagina,  se ahogaba. Por lo que decidió ahogarse literalmente.

Nostalgia de lo presente

Suspiro por las cosas presentísimas,
y no por las que están en lontananza:
por tu amor que me cerca,
tu vida que me abraza,
por la escondida esencia
que por todos mis átomos me embriaga.

Suspiro por el fuego que secreta-
mente consume mi alma,
por la sutil presencia
que el hondo abismo de mi ser alcanza,
sin que fuerza del cielo ni la tierra
pudiesen disiparla.

Nostalgia de lo más presente…, angustia
de no poder captar la luz cercana;
inmenso anhelo del abrazo mismo
que ya va taladrando las entrañas.

¡Oh miserable angustia de buscar lo presente
y morirse de sed mientras los labios
tocan la faz del agua!

Amor, la tierra dulce
ya me va pareciendo tan liviana,
que se desprende de los ojos mudos
desnuda de color y resonancia,
y no encuentra el sentido
línea donde posarse la mirada…
La tierra, amor, la tierra
se ha tornado hace mucho tan liviana,
que sola se desprende de los ojos
hacia un tedioso abismo en la distancia.

Ya los cambiantes lagos de mi pueblo,
las ágiles montañas,
los gloriosos crepúsculos ardientes,
la música olvidada,
el arrullo de aquellos senderillos,
no tienen resonancia,
ni hay dulce faz sobre la faz del mundo
que haga temblar el alma de mi alma.

Una sola presencia es la que anhelo,
y la poseo toda, enmimismada;
un solo amor, y es mío;
un abrazo, y en él estoy atada!
Y en el sentido frío
y el corazón de hielo, se dilata
un mundo desprovisto de sentido,
de luz, color y forma…; y en el alma,
otro desierto helado
donde estás tú…, bajo mi vida exhausta,
que sostienes y alientas,
que iluminas y abrazas,
y angustias con anhelos imposibles,
y que no te conoce… y que te ama!

Erongarícuaro, 9 de diciembre, 1941

Sabemos que Urquiza muere el 20 de junio de 1945 en la playa del El Estero de Punta Banda en Ensenada, Baja California, México. Con un “amigo” que era seminarista. Se dice que él intentó salvarla y al hacerlo, se ahogó con ella. Que probablemente un remolino o un fuerte oleaje acabó con ambos. ¿Cómo salvar a un alma perseguida por el deseo de comprender el mundo terreno y espiritual al unísono? Concepción bebía en el mismo vaso de vino la sangre de Cristo y el deseo de Baco. “Por su pasión los conoceréis”. Así que por la trayectoria que hasta ese momento había llevado Urquiza,  parece un pacto poético mortal. ¿O fue Dios quien se cansó de sus arrebatos místicos y quiso tomarla? ¿y el seminarista? ¿no era mejor llevarse sólo a Concha?. Hay quienes sostienen la hipótesis de que ella murió como la mística que era, a los 35 años, cerca de la edad de Cristo. Mozart también dejó la tierra a esa edad. Quienes buscan tan desesperadamente sin definirse entre la carne o el espíritu, suelen terminar en circunstancias trágicas. Una de las pocas poetas místicas que hemos tenido en México. Un personaje oscuro debido a la poca información con la que contamos. Un espíritu luminoso que recorrió las calles de este país hasta revolucionarlo. Un año después de la muerte de Urquiza, su amigo, el poeta católico Gabriel Méndez Plancarte, publicó una selección de su obra que llamó: Obras, poemas y prosas. Y dejó fuera algunos poemas, entre ellos los de adolescencia, que probablemente ante sus ojos adolecían de lo que hoy llaman “la reconversión” a la fe católica de Concha. Nunca podremos comprobar las causas de su muerte, podemos elaborar diversas hipótesis. En cuanto a los sucesos de su vida tampoco sabemos mucho porque en su momento no la consideraban tan importante y eso llenó de huecos su biografía. Ser mujer, poeta y mística en un país tan absolutamente machista tuvo como consecuencia que su obra fuera reconocida casi 50 años después de su muerte. La recopilación de su obra se llevó a cabo en 1990 bajo el título “Un corazón preso”. Actualmente, en la Ciudad de México, se está representando la obra “Alucinada” texto que escribió el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda. La escritora Rosario Castellanos dijo que Concha Urquiza es la heredera indiscutible de Sor Juana. El poeta José Vicente Anaya, a quien quiero y admiro, es un ferviente difusor de la obra y vida de Urquiza. Poco a poco empieza a ocupar el sitio que merece. Al leerla podemos percibir la desesperación de ser libre entre la jaula de un cuerpo.

Una canción de despedida

Adiós, amor que se queda,
dormido y desnudo al viento;
huellas en tus callejones
prolongarán mis ensueños,
huellas adentro del alma
cultivarán tu recuerdo;
adiós, mi tierra de amor,
dormida y desnuda al viento.

Del vasto mundo, del mundo
ya nada tengo ni quiero;
mas guardado en las montañas
hay un rincón de silencio,
una embriaguez a los ojos,
una ansiedad a los pechos,
y una canción a los labios
que me aguarda en todo tiempo.

Y he de tornar y tornar
como el péndulo viajero,
y como torna la niña
cuando se mira al espejo.
Silencio de mis montañas,
Pátzcuaro de doble cielo,
yo he de tornar y tornar
como el péndulo viajero!

19 de diciembre, 1941

Y así ahora torna, para contarnos de sus avatares entre la palabra, la política y la búsqueda de Dios. Vivió en Nueva York (1928-1933) en donde trabajó para el departamento de publicidad de la compañía cinematográfica Metro-Goldwyn-Mayer. Cuentan fue en ese tiempo que elaboró esta frase: “Cuando estoy en los Estados Unidos y oigo ladrar el inglés, me pongo a leer a Shakespeare. Cuando estoy en México y oigo aullar el español, me pongo a leer a Cervantes”

Cuando escuchó aullar y ladrar a las almas de sus contemporáneos, buscó leer entre la carne de Dios.

Tanya Cosío

Guadalajara, Jalisco, México.

Mayo del 2013.

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articulos anteriores:
12th issue

Marina: un sol oscuro que no pudieron acallar

“¡Yo hasta el último suspiro de la muerte permaneceré poeta!”
Marina Tsvietáieva

Cuando veo a todos esos poetas ir y venir a encuentros y presentaciones, con sus fotografías “de escritor” y cargando sus publicaciones o tambalearse y subirse en premios, inevitablemente pienso en Marina Tsvietáieva (Moscú, 1892). Una de mis poetas fetiches. Con la cual he podido conversar en los distintos niveles en que un ser como ella puede llegar a habitar y habitarse en el mundo. De las anécdotas que más recuerdo es cuando pedía trabajo y no le daban en ningún sitio hasta que por fin le dieron en la Unión de Escritores como lava platos, y cuando el dictamen en las Ediciones del Estado decía que “sus versos eran execrables, opuestos a la estética comunista y tan incomprensibles que parecían venidos de otro mundo. Eran un cuadro clínico de perversión y descomposición del alma humana”.
En su época eran otros “los importantes”, eran otros los que recibían apoyos. Esos de los que ahora no sabemos absolutamente nada o que dejaron unos cuantos libros perdidos como tantos en el trajinar del tiempo. Todo cuanto no sea verdaderamente necesario para hacer vivir a otros espíritus, se olvida. No hay forma de quedar bien con nadie ni con nada que perviva en la eternidad.

Bendigo La Labor Nuestra De Cada Día…

Bendigo la labor nuestra de cada día,
bendigo el sueño nuestro de cada noche,
el divino juicio y la caridad divina,
la ley benévola y la ley de bronce,

mi empolvada púrpura, de harapos cubierta…,
mi empolvado bastón, de los rayos hogar,
y asimismo, Señor, bendigo el pan
en horno ajeno y la paz en casa ajena.

21 de mayo de 1918

A pesar de que la paz no fue para ella, tenía la capacidad de bendecirla en donde existiera. Rasgo que me parece corresponde al alma rusa. Siempre he amado a los autores rusos con los que me he encontrado. Cuando comencé a comprar libros descubrí a Pushkin. Lo escondí creyendo que como nadie me lo había recomendado y lo había encontrado en una librería “de viejo”, seguramente no era “reconocido”. Puesto que en ese momento la mayoría hablaban de García Márquez, Vargas Llosa, Sabines o Paz. Tiempo después me encontré con su ensayo “Mi Pushkin”.
Pushkin fue mi primer poeta, y a mi primer poeta -lo mataron./ Desde aquel momento en que ante mis ojos, a Pushkin en el cuadro de Naumov –lo mataron, diariamente, a cada hora, ininterrumpidamente lo mataban toda mi niñez, infancia, adolescencia –yo dividí el mundo en poeta- y los demás y elegí al poeta, tomar al poeta bajo mi custodia: defender al poeta – de todos, sean cuales sean sus ropas o sus nombres.
A Tsvietáieva siempre la llevo en mí. No hablo ruso. Y probablemente para quienes no saben de los diálogos del espíritu más allá de los signos fonéticos podrían pensar que en realidad, no la he leído nunca. Y quizá así sea. Y sólo he conversado con ella en vidas pasadas o futuras en un diálogo tan profuso como la lluvia que no tiene acentos ni diéresis ni se pronuncia de tal o cual manera sino como una tormenta o una suave brisa que apenas roza nuestro llanto. Tsvietáieva decía:
El demonio se ha apoderado de una persona. ¿Juzgar al demonio?, ¿juzgar al fuego que quema la casa?, ¿juzgarme a mí? ¿Por qué, entre toda la gente que camina por las calles de Moscú, me posee de manera tal que vista desde fuera no tengo espuma en la boca, ni me caigo en redondo, y no me llevan ni al hospital ni a la comisaría? ¿Por qué, si estoy poseída, esta inocencia exterior de mi posesión, y si soy criminal, esta decencia de mi delito? ¿Por qué no tengo una marca en la piel? ¿Por qué debo ser mi propio médico, mi domador y mi guardián?
Suelo pensar que los poetas son todo tipo de matraz enfebrecido por el que dolor alegría llanto y carcajada transitan. Marina nunca aprendió a callarse. El mundo en general te enseña a callar. Se cree que el escritor tiene que quedar bien con el medio al que pertenece. Lo que no entienden es que el mundo del poeta no existe. El mundo del poeta no es el mismo mundo de los que se dedican a escribir. Menos aún el mundo contemporáneo de las “grandes editoriales” ni de los “Best Sellers”.
Tsvietáieva creció amando cuerpos que empataran con su sensibilidad independientemente de ser hombres o mujeres. En su momento causó escándalo con sus visiones. A su propia madre, María Meyn, una destacada pianista, la hizo enfurecer al elegir la poesía y no la música.  Su padre, Iván Tsvetaiev fue un profesor de historia del arte y fundador del primer museo de artes plásticas de la Rusia prerrevolucionaria. Ambos le escondían el papel creyendo que así dejaría de escribir. Marina a lo largo de su vida padeció la ausencia del papel necesario para escribir. Sin embargo siempre se las ingenió para conseguirlo. En otra ocasión “la polaca de sangre azul” que era Meyn, según palabras de Tsvietáieva, la llevó a ver Onieguin y no podía creer que a una niña de 6 años le pudiera gustar tanto la escena entre Onieguin y Tatiana. Tiempo después recordará así este suceso:
Mi madre se equivocaba. No me enamoré de Onieguin, sino de Onieguin y Tatiana (puede ser, que de Tatiana un poco más), de ellos juntos, del amor. Y no escribí ninguna obra mía, sin haberme enamorado de los dos al mismo tiempo (de ella – un poco más), pero no de ellos dos, sino de su amor. Del amor.
El banco, donde ellos no estuvieron sentados, resulto ser profético. Ni en aquel entonces, ni después, jamás me agradó, cuando estaban besándose, sino siempre, – cuando se estaban separando. Nunca – cuando se sentaban, siempre – cuando se apartaban. Mi primer escena de amor era de desamor: él no amaba, por eso no se sentó; era ella la que amaba, por eso se levantó, ni un minuto estuvieron juntos, no han hecho nada juntos, hicieron todo lo contrario: él hablaba, ella callaba, él no la amaba, ella lo amaba; él se fue, ella quedó, así que, si levantamos el telón, – ella está parada, sola, pero quizás, sentada otra vez, porque ella se levantó porque él estaba parado, pero luego ella se derrumbó y así se quedará sentada toda la eternidad. Tatiana en aquel banco está sentada eternamente.
Esta mi primer escena de amor predeterminó todas las siguientes, toda la pasión en mí de un desgraciado, no- recíproco- imposible amor. Desde aquel mismo momento no quise ser feliz, y con eso me he condenado al – desamor.
Una mujer que sabe describir la desazón que puede permear el alma. Sin apenas saberlo, siendo muy pequeña, se condenó. Conoció el exilio en Praga y París. Su marido, Serguei Efron, fue acusado de espionaje con el argumento de que “trabajaba para fuerzas occidentales” y lo ejecutaron. Su hermana estuvo en un campo de trabajos forzados. Y su hija Ariadna (Alya) vivió durante muchos años en un gulag. Su tiempo no fue ni más desnudo ni más temible que muchos tiempos. Supo vivir y morir tal como le fue concedido. Nabókov dijo de ella: “leerla sólo causa estupor y dolor de cabeza”.
Los poetas no fustigan al mundo por dejarlos solos o por marginarlos sino porque un día descubren que las sociedades humanas no sólo pretenden acabar con los poetas sino que desean arrasar con todo. Y la tristeza es más profunda e infinita puesto que nada han podido hacer ni hacen las palabras para transformarlo todo. Sólo son consuelo para algunos espíritus y en ocasiones no confortan ni a quien las escribe. A Marina su tiempo le exigió elegir entre dos de sus hijas. Y lo hizo como quien elige la guillotina o el garrote vil. Tsvietáieva nos dice: “el estado amoroso y la maternidad casi excluyen el uno al otro. La verdadera maternidad es viril”. Su decisión logró que Ariadna, su hija mayor, estuviera por más tiempo con ella y fue quien mucho tiempo después escribió y publicó “Marina Tsvietáieva: mi madre”. Su otra hija, Irina; murió de hambre en un orfanato.
No pienso, no me quejo, no discuto, no me expongo ni al sol ni a la luna, ni al mar. No siento como sienten estas paredes el calor, el verde del jardín. No espero, no me alegra la mañana. Vivo sin ver los días, olvidando fecha y siglo, soy la sombra de la sombra de alguien. Creo en el apretón de manos sin manos, en el beso sin labios, creo en un mundo donde los ríos van a contracorriente.
En 1941 con la invasión nazi sobre Rusia fue desterrada a Elabuga con su hijo Georgy. Desde allí escribió a la Unión de escritores solicitando el empleo como “lavacopas” en la cantina de la Unión. Pero el 31 de agosto de ese mismo año la Rusia blanca, la roja, todas las Rusias se le vinieron encima y ella decidió callarlas a todas y a las voces que creían tener verdades absolutas y que le hablaban al oído y al corazón y agarró una cuerda (cuentan que la había utilizado en su maleta del exilio) anudó su cuello y se colgó. Callándolos a todos. Nadie pudo ni podrá callarla nunca. La escritora Nina Berveroba habló así sobre este suceso: “Cómo no ahorcarse cuando la adorada Alemania bombardea tu querido Moscú, los viejos amigos, asustados, se apartan de ti, los periódicos te acusan y no hay nada que comer”.

El poeta

” El poeta trae de lejos la palabra.
Al poeta lo lleva lejos la palabra.

Entre sí y no, por baches indirectos
de parábolas, signos, planetas,
hasta lanzándose desde el campanario
agarra un garfio, pues el camino del cometa

es el camino del poeta. Casuales eslabones
ése es su enlace. Mirar las estrellas
de nada sirve! en el calendario
no se pronostican los eclipses del poeta

él es el que desordena los naipes,
falsea el peso y las cuentas,
el preguntón en el pupitre,
el que a Kant para el arrastre deja.

El que en el pétreo foso de la bastilla
es como un árbol que crece en su belleza…
aquél de huellas siempre desaparecidas,
él que es el tren al que cualquiera
llega tarde,
su camino es el de los cometas.

El camino del poeta arde pero no calienta,
arranca pero no cría, estalla y se quiebra.
Tu camino es el de enredadas cabelleras,
no pronosticado en el calendario del poeta. ”

Y no salvan ni estancias ni estrellas

” Y no salvan ni estancias ni estrellas,
pero esto quiere decir, que sin ellas,
cada vez castigo recojo,

me extendía sobre líneas persistentes,
buscaba sola sobre mi amplia frente
estrellas sólo, no ojos.

Que os reconocí la fe, poderoso,
ni un solo momento, Eros hermoso,
me fue vacío sin amaros!

que en la noche en la niebla solemne
busque en los dulces labios carmines,
rimas sólo y no labios.

Castigo para el juez perverso
fui, nieve, y aquí cerca del pecho,
apoteosis gloriosa!

porqué ojo con ojo con el joven Oriente
busqué en mi inmensa frente
el rosicler, no la rosa! ”

Marina durmió al mundo para que la escuchara. Cuando muere el poeta deja su voz rondando por todos los espacios que habitan el universo. Nada ni nadie saben de la magia del poeta sino hasta que esta magia ha cobrado total vida. La vida de los poemas está completa cuando el poeta que los transcribió de la naturaleza de las cosas, muere.

Libertad salvaje 

Me gustan los juegos en que todos 
son arrogantes y malignos, 
en que son tigres y águilas 
los enemigos. 

Libertad salvaje 
Que cante una voz altiva: 
”¡Aquí, muerte, allí -presidio!” 
¡Luche la noche conmigo, 
la noche misma! 

Volando voy -tras de mí van las fieras; 
y con el lazo en las manos yo me río… 
¡Ojalá la tormenta 
me haga añicos! 

¡Que sean héroes los enemigos! 
¡Acabe en guerra el convite! 
Que sólo quedemos dos: 
¡El mundo y yo!

El trabajo del poeta es cavar hoyos negros en el cerebro y corazón de los que viven en cualquier tiempo. Contemplarse en el espejo del otro. En la actualidad el vacío es tan profundo que tendrían que inventar una cuerda tan grande para que puedan tener cabida todos los cuellos que quieren acallar las voces de la desgracia.
Marina  se enredó en el espacio sin tiempo y enamorada, se entregó a la VIDA. No hay vida más profunda que la que se entrega con toda la vitalidad del dolor y la persecución por ser diferente. Se puede vivir y morir siendo diferente y parecer igual. Marina es un romance eterno.
Conozco el idioma por el que habló Tsvietáieva porque mi patria es el universo. El lenguaje del alma es como aquella aguja enterrada en el corazón que decía Marina es la poesía. Ciega voy. Tocando signos que se significan letras entre pedazos de tierra. Los reconstruyo cuando me encuentro con voces como las de Tsvietáieva. Todo adquiere forma ante mis ojos gracias a la vasta alma que nos muestra Marina. Un corazón tan grande como el territorio de Siberia. El mundo se vuelve más justo al saber que alguien como ella existe.

Insomnio 2 

Así como me gusta 
besar las manos 
y ofrendar nombres, 
también me gusta 
abrir las puertas 
-¡de par en par!- a la oscura noche. 

Apoyando la cabeza, 
oír los recios pasos 
hacerse más ligeros, 
y cómo el viento mece 
el bosque somnoliento 
y desvelado. 

¡Oh noche! 
Van creciendo los arroyos 
que en el sueño desembocan. 
Ya se me cierran los ojos. 
en medio de la noche 
alguien se ahoga. 

(Versión de Severo Sarduy)
La vida se empeña en destruir al poeta. La sociedad se aferra a derruir sus conceptos, en desbaratar todo aquello que sean sus palabras y deseos. El poeta, enfurecido, aún boca arriba como los gatos, sigue rasguñando, se sigue defendiendo. León que en un zoológico pretenden resguardar. A un poeta jamás se le podrá encerrar ni en un libro ni en una biografía ni en un artículo ni en un sueño. El poeta se escapa de cualquier mano que lo quiera agarrar. El poeta es aquel que se escapa por los hoyos que se suelen crear entre las manos de Dios. Después Dios, enfurecido, los persigue por haberse escapado. El Diablo volvió a los poetas peatones. Para que cualquiera pudiera ser poeta. Pero ni los peatones ni Dios ni el diablo ni los poetas se lo creyeron. Los peatones son aquellos a los que Dios deja cruzar todas las calles puesto que no representan ningún peligro. Les permiten publicar libros y que los aplaudan y escuchen mientras viven. Los Poetas que se le escaparon a Dios son escuchados hasta que la muerte los recoge. Los poetas son aquellos que se burlaron de todas las premisas de Dios y vienen a contar la verdad sobre él. Hay una campana que es un badajo y existe un pedazo de tierra para todo aquello que vive y muere. Para el poeta el papel es su cuna, su vivienda, su casa y su comida. Las sociedades contemporáneas quieren exterminar a los árboles porque no quieren escuchar hablar sobre la verdad. La mentira se ha apropiado de todos los caminos y los poetas estorban. Hay un cuchillo una soga y barbitúricos por cada poeta que nace y muere. Son tan pocos los que transitan el camino y casi nulos los que andan entre sueños y visiones. Nadie quiere  escuchar ni ver las voces de dios las voces del alba los gritos de los habitantes en general. Las voces animales los mundos y submundos que subsisten a pesar de lo ridículo que puede ser el hambre. Su inexistencia y padecimiento de los que se atreven a nacer después de la escapatoria. En cada poeta que nace y muere está la palabra de Dios encendiéndose como lámpara eterna. En Marina cada letra que se escucha es un latido del viento y de la montaña que a través de ella hablan. Escuchó a cada roca y grano de arena. Se alejó de hombres y mujeres lo suficiente para poder hablar de todo cuanto son hombres y mujeres. En Tsvietáieva encontramos mar y cielo. Todo lo que cubre y puebla el universo, lo visible y lo invisible. En el poeta arden todas las religiones y es en la poesía donde se esconde mejor la verdad. Hay una verdad inevitable que recorren las hormigas a través de la piel del mundo. En cada poeta que se suicida vive LA VERDAD. Con ella nunca cargan porque la dejan en sus libros. Hay que leer entre las líneas del viento a todos aquellos que nos han venido a contar algo. Hay que vivir entre las líneas de los libros escritos todo aquello que nos miente y que nos salva por el puro pulso vivísimo de la verdad. Hay una verdad universal que habita al mundo. El poeta es quien nos habla de ella. Hay que sentarnos a escucharla frente al fuego mirándolo todo, como Nerón. Un incendio se ha plagado de todos los versos y en cada fragua se elaboran las letras que van quedando como marcas de caballos o vacas en el Universo. Punto infinito.

Termino con un poema que Marina escribió para otra de las poetas que más admiro:

A Ajmátova 

¡Oh musa del llanto, la más bella de las musas! 
Oh loca criatura del infierno y de la noche blanca. 
Tú envías sobre Rusia tus sombrías tormentas 
Y tu puro lamento nos traspasa como flecha. 

Nos empujamos y un sordo ah 
De mil bocas te jura fidelidad, Anna 
Ajmátova. Tu nombre, hondo suspiro, 
Cae en es hondo abismo que carece de nombre. 

Pisar la tierra misma que tú pisas, bajo tu mismo cielo; 
Llevamos una corona. 
Y aquél a que a muerte hieres a tu paso 
Yace inmortal en su lecho de muerte. 

Sobre esta ciudad que canta brillan cúpulas, 
Y el vagabundo ciego canta loas al Señor… 
Y yo, yo te ofrezco mi ciudad con sus campanas, 
Ajmátova, y con ella te doy mi corazón. 

(Versión de Monika Zgustová)

Tanya Cosío
Abril del 2012.
Guadalajara, Jalisco.
México.


11th issue

Marguerite Yourcenar o la vida de una brillante autodidacta

para Abel Plascencia y Constantino de la Cruz

En innumerables ocasiones he comentado que los estudios formales son una verdadera pérdida de tiempo, talento y dinero. Además de que han generado castas totalmente absurdas. Pueden existir personas brillantes o muy inteligentes que por el simple hecho de no tener un papel que lo confirme no tienen derecho a acceder a puestos principales o a obtener mejores sueldos. Por otra parte, pueden existir mentes muy brillantes que lamentablemente tienen que desperdiciarse durante cierto tiempo en aras de recibir un título o un grado para poder canalizar todas sus fuerzas (que quizá ya no son tan impetuosas por cuestiones de edad) al oficio elegido que con el título se convierte en profesión independientemente de las capacidades reales de cada persona. Por supuesto que no pienso que lo más correcto sería no estudiar ni leer ni viajar ni conocer ni pensar. Creo que lo ideal sería que todos procurásemos ser como Marguerite Yourcenar, quien amaba el conocimiento, tanto, que no perdió su tiempo en estudiar según los cánones de sociedades tan arbitrarias e impotentes culpables de haber creado un mundo cada vez más injusto que con el pretexto terrible de “carece de estudios” o de “grados académicos” desprecia a otros seres igualmente sensibles o talentosos pero que carecen de dicho status.

Marguerite, al momento de nacer, se tragó consigo el pasado de una manera absoluta: murió su madre al poco tiempo de parirla. Este suceso y el haber crecido con un hombre que ya no era tan joven como lo era su padre en el momento en que ella nació, la libró de la empalagosa figura que en ocasiones suele imponerse a las mujeres a través de la madre. Fue hija única de la pareja conformada por Fernande de Cartier de Marchienne (1872-1903) y Michel-René (VIII) Cleenewerk de Crayencour (1853-1929). Al momento de nacer Marguerite Cleenewerk de Crayencour (1903) su padre tenía cincuenta años y unos cuantos días después, sería viudo por segunda vez. Debido a todas estas contingencias, Marguerite (quien transmutó el Crayencour por Yourcenar) obtuvo la posibilidad de crearse a partir de sí misma, de sus lecturas, viajes, y del silencio que rodea a una niña en esas condiciones. Fue su padre quien la educó, un poco a traspiés, ya que no sabía muy bien qué hacer con esa niña. Afortunadamente el conocimiento del señor Crayencour era vasto. Este hombre a cada momento le repetía: “nos importa un bledo nosotros no somos de aquí y ya nos vamos”. Marguerite heredó ese espíritu nómada del padre, lo cual la incitó a recorrer esta “gran cárcel que es el mundo” según sus propias palabras. Este desprendimiento contribuyó para la formación de la espléndida escritora en la que se convertiría. Pero no todo era tan afortunado, ya que no es simple ser huérfana de madre; aunque ella siempre estableció el rechazo a toda cursilería en relación a esta pérdida, me atrevo a especular que este hecho iniciático fue el que detonó en ella el rechazo hacia la reproducción humana: para que ella pudiera estar en el mundo, Fernande tuvo que morir. La madre de Yourcenar consideraba que la única forma de realizarse como mujer era a través de la maternidad. Probablemente este suceso provocó en Marguerite un resabio de dolor y culpa no confesada. (Estos comentarios le parecerían deplorables a Yourcenar ya que solía encubrir su vida personal, pero algo hay de bueno en que los creadores terminen su vida física y continúen hablándonos, ya que podemos emitir opiniones, quizá vanas, pero libres, sobre cualquier autor). El conocimiento quizá si es una flor que nace a la par que el agua y se va destilando a través del tallo que cada persona se es. Y esto fue lo que hizo de Marguerite de Crayencour una mujer tan libre fuerte imponente y auténticamente creadora, generadora. Estamos ante el atípico caso de la mujer “que no se realiza” (según criterios de la época) a través de la maternidad, sino a través de su creación, alimentando al árbol del conocimiento. Navegar a través de sus textos que destilan sabiduría, percibir un conocimiento que ninguna escuela universidad ni doctorado podrían enseñar, es un privilegio ante tantos embates de ignorancia cotidiana. Es una mujer que se atrevió a romper con todos los cánones y que terminó siendo el primer elemento femenino de la Academia Francesa de la Lengua. Nunca le gustó hablar abiertamente de su relación con Grace Frick (1903-1979), a pesar de que compartieron muchos años juntas y siempre la llamó “mi amiga” que era lo que era y lo que fue, pero también fue su compañera en la cama, en su obra, y en sus viajes, además de ser su traductora al inglés. En realidad aún carecemos de la información suficiente para terminar de conocer (hasta donde se puede, puesto que intentar aprehender a un ser es totalmente imposible, pero por lo menos para hacernos una idea más clara) a Marguerite,  ya que su deseo fue que sus diarios íntimos y su correspondencia amorosa permanecieran cerrados hasta el 2037 que es cuando se podrán dar a conocer libremente. Me asalta la duda: ¿no habrá algún curioso que en la Houghton Library de la Universidad de Harvard ya esté hurgando entre ellos? ¡Cuántas tentaciones imponen en diversas ocasiones los escritores! Eso de que se pueden abrir sus cartas o diarios hasta después de veinte o treinta o más años después de su muerte, quizá sea el deseo de que todos cuantos intervinieron en su vida privada ya estén muertos al igual que ellos. Pero diversos investigadores, al pensar lo mismo, que tendrán que morir sin conocerlos, quizá se atrevan a hurgar dentro de las mortajas literarias. Si es así quizá empezará a filtrarse información confidencial sobre una de las mujeres más tremendamente personas que han podido existir sobre la tierra. En el sentido que invocaba Pessoa, de “Persona”. Una vida que sí se vivió, una vida que sí se atrevió a sentirse y a saberse y a experimentarse. Marguerite Yourcenar se vio obligada a vivir en los Estados Unidos de Norteamérica durante la segunda guerra mundial y el haberse encontrado con Grace también la impulsó a solicitar la nacionalidad de ese país. Tuvo que vivir las dos guerras mundiales de formas inciertas. Pero sin presentir siquiera todo lo que implicaban, ya que durante la primera guerra era muy pequeña, y durante la segunda guerra jamás imaginó (esto lo dijo en diversas ocasiones) las atrocidades hasta donde iban a descender los seres humanos. Nunca fue verdaderamente apreciada en su grandeza. Aún ahora creo que se debería de extender el conocimiento sobre su obra. En realidad creo que todas las personas deberían de tener la posibilidad o ¿la obligación? de acercarse a todos los grandes cerebros creadores y generadores que han habitado la tierra durante el tiempo de la palabra escrita. Quizá podemos concretar nuevas formas de percibir y habitar el mundo. Creo que es momento de reflexionar a través del conocimiento al que ella accedió. Ante los embates hacia lo sagrado, lo ritual, la naturaleza primordial, y la vulgarización de todo cuanto nos rodea, deberíamos de inventar métodos para pelear contra la escalada del ignorar. Quizá esto no sería un interés esencial de Yourcenar puesto que cuando ella misma fue maestra en una escuela norteamericana, cuentan quienes la conocieron en ese tiempo, que ella permanecía apartada, leyendo o escribiendo. Me supongo que tenía que escribir todo cuanto veía y teníamos que ver ahora nosotros. Probablemente tantos y tantas que descubrieron, escribieron, y contaron, tenían la secreta esperanza de que iban a llegar nuevas generaciones para encarnar lo que ellos veían. Convertir al mundo de las ideas en un mundo encarnado. Ya decía Rimbaud: “vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Lo cual es posible, y se ha llevado a cabo a través de ciertos seres. Aunque Yourcenar decía a propósito de Nietzsche y Rimbaud: “Nietzsche, admirable espejo de inteligencia rota por la locura, Rimbaud, escaparate destrozado de una taberna cuyos cristales rotos son diamantes en la noche, legaron a sus sucesores: el uno, el secreto de su demencia pero no el de su grandeza; el otro, el secreto de su angustia pero no el de su energía”. Lo cual podríamos aplicar absolutamente a todos los creadores incluyendo a Yourcenar, quien heredó a sus sucesoras el defenderse por pertenecer a cierta preferencia sexual o por ser mujer, pero no su brillante inteligencia. Lo que aún no logramos, es el tránsito del papel, a la vida. No hay dignos sucesores de los pensamientos y del atreverse a lanzarse a la vida inexplorada, sino repeticiones incesantes, que dejan a los grandes creadores más solos en la muerte de lo que estaban en vida.

Uno de los principales elogios que recibió Yourcenar es que no parecía que sus libros estuvieran escritos “por una mujer”. El que se le definiera como bisexual o lesbiana, cuando ella creía en la posibilidad de amar los cuerpos y los espíritus independientemente de su sexo, le causó graves problemas. Marguerite nos dice: “el amor no tiene género, no tiene más que un cuerpo y ese cuerpo está igualmente imantado por la belleza, toda la belleza, sea que tome la forma curva de un seno de mujer o la línea dura de un muslo de jovencito”. Esta declaración podría parecer un eufemismo pero al acceder a su conocimiento y a la forma tan diferente que poseía al aprehender, nos queda claro que no era así, estamos ante una visión más amplia de definir y asir el mundo, a la cual todavía no accedemos como sociedades. Son seres aislados los que empiezan a encontrar razones de vida muy opuestas hacia todo lo que hasta ahora se nos ha venido enseñando, o por mejor decir, imponiendo. En medio de los prejuicios existentes, su forma de vida y sus palabras, contribuyeron a que se le conociera como un “casi hombre”. Lo cual es absolutamente deleznable puesto que basta con leer Fuegos para reconocer una sensibilidad femenina… muy depurada, ya que no hace alarde de la chabacanería en la que desafortunadamente muchas mujeres caen o en el mostrar abiertamente lo que implica la cuestión de género. “Viril” era el término que muchos empleaban para definir su obra. Me gustan los aspectos autobiográficos y me gusta también que se note que quien escribe ES. Ya sea que viva en la primera capa de su piel y desde allí cuente lo que está observando o que sea capaz, como en el caso de Marguerite, de arrojarse hasta el fondo no de ella únicamente, sino de la humanidad, y emerger para describirlo cuidadosamente. Marguerite y Grace inventaron un lugar: Petite Plaisance,  en Maine, EUA. La casa que entre ambas crearon y amaron, el sitio donde se amaron, y donde murieron.

Marguerite era muy intuitiva y en ocasiones parecía imponerse a priori sobre quienes le rodeaban al seguir su intuición y sensibilidad. Fue también una gran viajera que tenía su centro en París y que sin conocer el medio literario ni a muchas personas en EUA se aventuró a adentrarse en esas tierras. La segunda guerra mundial también aportó su cuota para adoptar esta decisión, pero creo que fue su espíritu andariego quien  lo determinó. Fue una escritora muy honorable que libró diversos pleitos con sus editores, con una de las editoriales con las que peleó fue con Plon, debido a que cayeron rápidamente dentro del doloso vicio que ahora hasta es aplaudido y del que la mayoría de las editoriales actuales son presa o que se han hecho de diversas presas o depredadores para publicar y negociar con libros que no aportan nada o muy poco hacia el crecimiento o anulación de la humanidad. Ella no deseaba ser publicada por editores que se regían bajo semejantes preceptos o por decir mejor, que carecían de preceptos que no fueran los de la economía. Criterios mediante los cuales se ejerce un abierto desprecio hacia el conocimiento. Yourcenar, una mujer encantadora en todos los aspectos de la creación y vida, decía “que hablar con las palabras de quien te ataca es darle demasiada importancia”. En cuanto a defender sus libros y en relación a exponer lo que no le gustaba, era bastante explícita. En sus círculos íntimos prefería que fueran sus amigos quienes adivinaran sus enojos o molestias. Quienes no lo conseguían eran, por consiguiente, arrojados del “Paraíso Yourcenar”. A pesar de tener un destino casi trágico en esencia, prefirió no regodearse en sus dolores. Después de encontrar en Grace el apoyo sostenido para su vida y obra, Frick muere el 18 de noviembre de 1979, después de veinte años de sobrevivir con cáncer. Estuvieron juntas durante cuarenta años. A pesar de esta pérdida tan dolorosa y de su avanzada edad, continuó con su obra y vida con una gran entereza y amor. Pienso que ella escribió su obra y en cierta forma, pintó su vida. Su vida la vivía y su reinterpretación la pintaba entre lienzos invisibles que después depositaba entre sus creaciones. Cuentan que era un prodigio como conversadora, quizá esto se lo debía a su profundo amor por los griegos. Con este antecedente se podría pensar que era muy querida por muchas personas, pero no fue así, siempre vivió en medio de un selecto grupo que a veces se veía alimentado por una o dos personas más conforme iban avanzando sus necesidades en la vida y el conocimiento sobre su obra. Creo que una de las razones principales por las cuales no fue completamente aceptada es porque en las sociedades, incluidas las decadentes sociedades literarias, están acostumbrados a modelos normales y típicos aún en sus conductas atípicas. Fueron los cánones absurdos y falsamente aplaudidos de estas sociedades los que les impidieron acceder a un genio de la naturaleza de Yourcenar. Lo cual no impidió que ella fuera ciertamente reconocida ya que con la publicación de Memorias de Adriano provocó un gran interés hacia su obra y sus libros consiguientes obtuvieron también, cierto éxito. Pero lo que sustenta mi percepción del rechazo hacia su persona y obra a pesar de conseguir publicar grandes tirajes y haber obtenido ciertos premios, son anécdotas de una futileza y deshonra tan terribles como esta: “una mujer tan gorda y tan fea no puede ser una gran escritora” declaración de un académico francés emitida durante el periodo en el que se postuló a Yourcenar para la Academia Francesa de la Lengua. Lo cual me lleva a pensar que lo que deseaban los varones de esta Academia era que si tenía que entrar una mujer (a lo cual muchos se oponían de una manera ferviente) deseaban que por lo menos fuera un elemento femenino con el cual después de una discusión en la cual le era imposible participar de una manera igualitaria puesto que pertenecía al género femenino, subsanarían su imposibilidad intelectual a través de sus embates hormonales o protegiéndola como se deben proteger a los seres que pertenecen al sexo débil. Práctica que aún es común en diversos ámbitos políticos, científicos, intelectuales, filosóficos, literarios y artísticos. El rechazo que estableció en general la comunidad académica francesa contra una pluma que pertenecía al “sexo débil” que además tenía “preferencias sexuales” que, según ellos, la anulaban como mujer, hicieron sentir a Marguerite que entraba a un territorio peligroso, lo cual provocó que se mantuviera alejada de la Academia Francesa de la Lengua desde el primer momento en que ingresó. Lo cual no resta importancia al hecho histórico de que por primera vez una mujer era “aceptada” en dicha academia. Lo importante es su ingreso, no la estupidez de algunos que en su momento fueron miembros de la Academia. A cada momento podemos comprobar que la estupidez no es privativa de ciertos círculos, suele encontrarse en cualquier sitio por más “grados” o “canonjías” que se posean. Afortunadamente el lugar que vino a ocupar Marguerite fue el de un autor con el que había existido una admiración mutua: Roger Callois. Y también quienes apoyaron a Marguerite nos hacen entender que no todo era oposición hacia ella puesto que bien podrían haber impedido su ingreso. Lo cual no los exonera de la misoginia. Marguerite no podía perder su tiempo en defenderse, tenía una obra y una vida por delante que no debía descuidar, tenía setenta y siete años, y desde los sesenta y siete pertenecía a la Academia belga. Además, acababa de morir su compañera Grace Frick.

La vida de Yourcenar es una comprobación de que el poder visionario existe y sabe manifestarse a través de ciertos seres. Gracias a que entabló un juicio contra los que pretendían editar Opus Nigrum, el libro sale justamente durante las revueltas del 68 en Francia. Por supuesto que este libro se creó mucho antes que este movimiento y que habría sido publicado también un año o dos antes de estos sucesos, pero gracias a la dignidad y coherencia con la que siempre vivió Yourcenar y que la llevó a pelear contra la indigna editorial que se aferraba a publicarla debido al compromiso que ella había adquirido años antes con ellos sin imaginarse en lo que se convertirían después, ya que de ser una editorial seria e interesada verdaderamente por la calidad de las obras publicadas, en ese momento ya lo único que les interesaba era vender libros (lo cual en nuestros tiempos es lo más natural para la mayoría de las grandes y absurdas editoriales). Aparece Opus Nigrum como una afirmación de las libertades. Zenón, ese personaje entrañable, situado en el siglo XVI, es la encarnación de los ideales por los cuales en ese momento miles de jóvenes en el mundo peleaban a través de consignas como “la imaginación al poder”. Mientras que estas manifestaciones vitales sonreían a las calles, en las páginas de Opus Nigrum, Zenón peleaba contra todo y contra todos. Al defender Yourcenar su obra no sabía que se estaban sincronizando en el tiempo Opus Nigrum y las revueltas del 68. Marguerite entabló diversos pleitos en defensa de sus obras, y siempre ganó. Zenón emergió en la editorial en la que ella deseaba tener todas sus obras completas: Gallimard.

Recuerdo un texto de Fuegos: María Magdalena o la salvación, en donde nos dice:

Se oyó un crujido, puede que en el fondo de mí misma; caí con los brazos en cruz, arrastrada por el peso de mi corazón: no había nada detrás del espejo que yo acababa de romper. Me encontraba de nuevo más vacía que una viuda, más sola que una mujer abandonada. Por fin conocía toda la atrocidad de Dios. Dios me había robado no sólo el amor de una criatura, a la edad en que uno se figura que son insustituibles, Dios me había robado además mis náuseas de embarazada, mis sueños de recién parida, mis siestas de anciana en la plaza del pueblo, la tumba cavada al fondo del cercado en donde mis hijos me hubieran enterrado. Después de robarme mi inocencia, Dios me robaba mis culpas: cuando apenas empezaba a medrar en mi oficio de cortesana, me quitaba la posibilidad de seducir al César o de subir a las tablas. Después de su cadáver, me quitaba su fantasma: ni siquiera quiso que yo me embriagara con un sueño. Como el peor de los celosos, ha destruido esa belleza que me exponía a recaer en las camas del deseo: me cuelgan los pechos, me parezco a la Muerte, a esa viejaamante de Dios. Como el peor de los maníacos, sólo amó mis lágrimas. Pero ese Dios que todo me lo quitó no me lo ha dado todo. No he recibido más que una migaja de su amor infinito: compartí su corazón con las criaturas como cualquier otra. Mis amantes de antaño se acostaban sobre mi cuerpo sin preocuparse de mi alma: mi celeste amigo de corazón sólo se preocupó de calentar esa alma eterna, de suerte que una mitad de mi ser no ha dejado de sufrir. Y, sin embargo, me ha salvado.

Gracias a él no recibí de las alegrías sino su parte de dolor, la única inagotable. Me escapo de las rutinas de la casa y de la cama, del peso muerto del dinero, del callejón sin salida que es el éxito, del contento que procuran los honores, de los encantos de la infamia. Puesto que aquel condenado al amor de Magdalena se ha evadido al cielo, evito el insípido error de serle necesaria a Dios. Hice bien en dejarme llevar por la gran ola divina; no me arrepiento de haber sido rehecha por las manos del Señor. No me ha salvado ni de la muerte, ni del mal, ni del crimen, pues gracias a ellos nos salvamos. Me ha salvado tan sólo de la felicidad

 

 

Creo que este texto nos habla también de Marguerite. La cual se salvó de la felicidad y esto le permitió vivir de una forma más depurada. Yourcenar estaba convencida de que la tierra se convertiría en algo espantoso debido a la sobrepoblación. Distribuía parte de su dinero entre diversas organizaciones ambientalistas y grupos que difundían el aborto y los anticonceptivos, esto del aborto lo abordaba también de una forma muy bella puesto que decía “el hombre y la mujer que llevan a cabo un aborto, deberían hacer una especie de ritual para reflexionar sobre lo que acaban de hacer”. Lo cual por supuesto no era una condena, sino que hablaba de esa generosidad humana que ella poseía para cuanto habitaba el mundo y de su profundo amor hacia los ritos.Era tanto su horror a la reproducción denodada de seres humanos que me hace parafrasear a Borges, quien “odiaba los espejos y el coito, porque reproducían a los hombres”.

Marguerite en sus últimas fotografías me hace pensar más en una mujer griega que en una mujer francesa, un alma tan noble y más cercana a los antiguos griegos que decían, pensaban y hacían, la misma cosa. Lo cual en nuestros días no es usual. Quizá también esta visión del ser la hizo alejarse de los mundillos literarios y toda la parafernalia que implican. A final de cuentas lo que en un principio era una reclusión dolorosa terminó convirtiéndose en su salvación: el vivir lejos de Europa le permitió seguir creando sin parámetros impuestos. Cuentan que amó en su juventud a su editor y amigo André Fraigneau. Aún en su vejez decía que había amado profundamente a Fraigneau pero que le parecía muy afortunado haberse alejado de él ya que se convirtió en una persona muy lejana a lo que ella había amado. Hay una reflexión que hace Marguerite que me gusta mucho: “existe una exasperación natural entre aquellos que viven juntos a pesar del amor que se tienen”. Lo cual es una verdad escandalosa, ya que entre familias y parejas es lo más natural. De dónde puede provenir esa incomodidad. ¿Es el ser humano un ser gregario por naturaleza o se lo ha impuesto?. Quizá deberíamos de vivir solos y compartir con los demás en una medida superficial o acostumbrarnos a vivir con este rechazo momentáneo a quienes amamos. Yo estoy por la opción de compartirlo todo con quien se ama. En realidad Marguerite vivió más años en pareja que sola. Cuarenta años con Frick y después con Jerry Wilson, un fotógrafo americano, el cual fue su último amor. Era aproximadamente cuarenta años menor que ella y murió poco antes que Marguerite. Con él visitó los países que no le fue posible visitar con Grace y cubrió también la misma ruta que había hecho con Frick. Maurice, el amante de Wilson, murió poco antes que él a causa del sida. Enfermedad que también acabó con Jerry. Sería muy aventurado de mi parte decir que probablemente él también contagió a Yourcenar puesto que hay versiones encontradas de que su amor sí fue carnal y otros insisten en que no lo fue. En dado caso que hubiera sido así, era lógico que en una mujer de una edad tan avanzada esta enfermedad arrasara con todas las defensas que poseía. Jerry fue su Antínoo. Casi al final de su vida pudo empatarse con Adriano al perder a un hermoso joven. Jerry Wilson muere el 8 de febrero de 1986. En general creo que Marguerite no sabía vivir sola, sabía vivir sin mucha gente alrededor, pero no en un aislamiento total. Siempre estuvo rodeada de algunos amigos íntimos y fueron muy pocos los viajes que llevó a cabo en solitario. Durante mucho tiempo vivió de la herencia de su padre. El único trabajo que tuvo que realizar en su vida fue impartir clases en un colegio americano. Complementaban sus ingresos con lo que ganaba Grace. Quizá la experiencia de tener que trabajar para sobrevivir (lo cual le fastidiaba) le sirvió para no caer después dentro de las mieles del reconocimiento. Después de su trabajo en ese colegio, su economía se sustentó a partir de las conferencias que impartía y de los contratos y regalías de sus libros. Podríamos citar en relación a su muerte lo mismo que ella dijo sobre Wilson: “muriendo de un mal anclado en unas pasiones a las que siempre se entregó con fogosidad, Jerry, en el fondo, murió como siempre había vivido”.  Y Marguerite murió como siempre había vivido: en esa simetría perfecta del viaje, del nómada, del sedentario, del creador, del que se mueve y del inamovible. Del todo y el vacío que supo encarnar a la perfección en una sola persona arrojándose a todas las pasiones a las que la vida le permitió acceder. Su principal pasión: el conocimiento. Ahondar en los territorios entre vida y muerte. Además, tuvo el prodigio de saber compartirlo.  El verdadero reconocimiento hacia su obra aún no se ha llevado a cabo puesto que la mejor forma de reconocer a un autor, a un pensador, es al encarnar sus palabras, el llevarlas a la vida. Probablemente todavía nos encontramos lejos de esta utopía.  Comparto una de sus reflexiones en torno al mundo que vivía:

“Sufro al ver las ciudades contaminadas, la orilla del mar inundada de aceite, al ver que hay cada vez menos especies animales. (…) Cuando la Italia de los románticos, la Italia cuya imagen aún nos gustaba tanto hará treinta años, no es más que un mito, cuando se sustituyen los árboles por pilares, vemos a un mundo que muere. Así que yo trato de luchar con todos los medios legales a mi alcance, ayudando a la gente que intenta protestar. Las asociaciones políticas y legales desempeñan un papel muy importante en mi vida. En América y en Francia pertenezco a innumerables sociedades. Escribo, envío telegramas (…). Pero creo que no estoy hecha para la acción directa. No es afirmando simplemente sus opiniones como puede manifestarse un escritor, sino mostrando cierto ángulo de visión, cierta imagen del mundo. (…) Hay que estar cerca de la naturaleza, en fin, de todo lo que une al hombre con su destino planetario”.

 

Y afirmo con Marguerite: “la virtud de las mujeres no radica en una hendidura”.

 

Marguerite Yourcenar, una mujer que se creó a sí misma, muere el 17 de diciembre de 1987. Sus cenizas fueron depositadas en el cementerio de Somesville. Según sus instrucciones, fueron depositadas en una estola blanca, recubiertas por otra estola con el símbolo budista de las grullas aladas, dentro de una cesta india de hierbas aromáticas, envueltas en el chal de seda blanco que llevaba el día de su ingreso en la Academia Francesa de la Lengua.

Marguerite en alguna ocasión afirmó que “el amor hacia los viajes era tan violento como el deseo carnal”. Así que su último viaje para retornar a la tierra pudo estar guiado por el violento deseo de encontrarse con su madre, con su padre, con Grace, Jerry, y con ella misma.

Tanya Cosío

San Cristóbal de las Casas, Chiapas

México, 2011

 

 

 

 

10TH ISSUE – RED DOOR MAGAZINE – MEXICO

Por: Tanya Cosío.

MÉXICO, LIPOVETSKY, Y LA MUJER

En un país como el que habito y en el cual la naturaleza me hizo nacer existe una dicotomía a la hora de escribir: es inútil en medio de tanta violencia y el sinfín de muertos o es algo tan vital como respirar. En mi caso es esto último. Pienso todos los días al respecto y trato de encontrar razones para justificar mi existencia en medio de tanto dolor. El otro día soñé que le pedía a un chofer de autobús que me bajara en la calle Democracia y Justicia. Varias personas se me acercaban y me decían: “esas calles nunca cruzan”. Al despertar decidí no fingir que nada sucedía sino saber que absolutamente todo estaba sucediendo y que es momento de que más seres humanos comprendamos “algo” qué es ese ¿algo? Aún no lo descubro. Entonces me puse a buscar razones para entender por qué México actualmente vive inmerso en la desgracia. Y una de las razones que encontré fue la misoginia. Entonces acudí al libro de Lipovetsky: “La tercera mujer”  y lo comprobé. Mientras la equidad de género no se convierta en una realidad no podremos revertir la situación actual de la nación. En nuestro país ni siquiera habita aún la tercera mujer. Eso sí, somos del tercer mundo. Aunque recientemente parecemos del séptimo círculo del infierno. Tanta impunidad y recreación de las muertes es aterradora. Recientemente en una comunidad de Oaxaca tres mujeres se postularon a puestos políticos y ganaron. Entonces un maestro convocó a reunión para tomar la decisión de quemarlas vivas: “para que aprendieran que una mujer no puede mandar y que entendieran de una vez por todas que las mujeres no existen”. Y con lujo de violencia las encerraron para asesinarlas. Afortunadamente la comunidad las pudo liberar. Y recuerdo de nuevo a Lipovetsky diciendo que para las mujeres aún es muy difícil acceder a la política. Y esto aquí se aplica con creces puesto que las mujeres están acostumbradas a  proteger y no quieren mandar más allá de sus casas. Tanta mutilación externa ha provocado que se mutilen a nivel interno. Lipovetsky nos cuenta:

“Ya en el siglo pasado, las representaciones de la mujer se ordenaban principalmente en torno a la oposición de dos grandes estereotipos clásicos: la belleza y la lujuria, el ángel y el demonio, la belleza virginal y la belleza destructora. Venus castas de Cabanel o de Bouguereau por un lado, Eva venenosas de Stuck o de Felicien Rops por otro. Esta bipolaridad antinómica de los tipos femeninos sólo perdió su  carácter capital a partir del segundo tercio del siglo XX”.

 

Pues bien, en lo que concierne a las mujeres, en este país aún no emergemos al siglo XX. Continuamos inmersos entre los estereotipos clásicos. Y los asesinatos de mujeres nos lo comprueban. En Ciudad Juárez desde hace más de 18 años se llevan a cabo rituales macabros contra niñas y mujeres. Es justo en ese momento donde inicia el impune derramamiento de sangre. Pero a nadie o a casi nadie le importaban puesto que eran “mujeres” y aquí “a cada hombre le tocan como siete mujeres” así que probablemente pensaban que se quedaban sin dos, pero tenían otras cinco. Cuando empezaron a asesinar por igual a hombres y mujeres, entonces todos se preocuparon. Claro que ahora es en muchos estados del país y son crímenes igual de atroces, pero en mayor número. Afortunadamente la población se moviliza. Lo que podrá generar un cambio real es crear una verdadera cultura de la igualdad de género. En un país en que las mujeres siguen siendo putas, zorras o madres, santas. No es posible generar una cultura en contra de la No Violencia. Próximamente se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en México y no hay absolutamente ninguna mujer que pueda postularse para dicho cargo. Puesto que todas se conforman con mantenerse a la sombra. Y entonces de nuevo recurro a Lipovetsky y recuerdo que habla de otros países y formas que existen en los lugares que son denominados como “primer mundo” y a pesar de ello sigue siendo injusto el trato que reciben las mujeres en estos sitios. Y me pregunto por qué el mundo de las ideas no es sólo uno y habitable también en lo externo. Pero vuelvo a pensar en este país que nos tiene atenazados y sin perspectivas como si se hubiera convertido en un gran lodazal imposible de limpiar. Para empezar por algún punto, deberíamos revertir el lenguaje y el trato hacia lo femenino. En nuestro país la mujer todavía no vive “el día después de la mujer  de su casa”. A pesar de salir a trabajar, la mujer continúa siendo juzgada, vive con sentimientos de culpa bajo la condena de las obligaciones con la familia, el marido o los hijos, y sigue juzgándose entre sí.

Gilles también nos habla de que antiguamente los hombres eran hostiles al trabajo debido a que se asociaba el salir de las mujeres a la calle con “la sombra de la prostitución”…”Precisamente, a medida que la libertad sexual femenina dejaba de ser un signo de inmoralidad, la actividad profesional de la mujer se benefició de juicios mucho más benévolos. El reconocimiento social del trabajo femenino y el liberalismo sexual corren parejos. Si el “derecho” al trabajo de las mujeres se impuso mucho más tarde que los derechos políticos, ello se debe fundamentalmente al miedo tradicional que inspira la libertad femenina, la sexual en  particular, a la negativa por parte de los hombres a reconocer la autonomía femenina en las esferas “sensibles”  de la vida material y sexual, a su voluntad de controlar el cuerpo femenino y de perpetuar el principio de la subordinación del sexo débil al sexo fuerte”.

 

Quizá sea tiempo de emerger al siglo XX en cuanto a concepciones y formas de percibir el mundo. Todos los días y noches me pregunto cómo podemos combatir este miedo que atenaza a la nación. Recientemente se están llevando a cabo marchas y movilizaciones que nunca se habían realizado. Pero considero que mientras los derechos de las mujeres con todo lo que esto implica no sean reconocidos entonces no podremos hablar de otro país. Ni podremos combatir la impunidad y la injusticia que late en cada poro de México. Una de nuestras formas de expresión más conocidas es: “chinga tu madre”. Y ahora todos estamos “chingando a nuestra madre” patria. Hay quienes creen que sólo es cuestión de drogas y legalización. Pero hemos llegado a un grado tal de inequidad y corrupción que tenemos la obligación de construir otro país porque este, ya se acabó. Un país donde las mujeres ocupen los sitios que también les corresponden, un país donde las mujeres puedan acceder a los puestos públicos y no se les impida tomar decisiones. Y sigo pensando cuáles son las directrices, por dónde debemos caminar y me doy cuenta de que también otro grave problema es el racismo, el no reconocernos como mestizos, el odio y menosprecio generalizado hacia “lo indio”. Y creo que mientras no nos reconozcamos como mestizos, nos será imposible crecer como país. Así que este país es un lugar inhabitable si lo sigo pensando. Pero como actualmente habito en las montañas de Chiapas, volteo a ver los cerros que desde aquí puedo mirar, y el cielo tan lleno de verdad y hasta pájaros cantando. Esto me hace pensar que aún tenemos esperanza. Que Lipovetsky es francés y es hombre. Que tenemos las pirámides. Y que yo no sé si “ese algo” que ando buscando tenga que ver con que me identifico con Gilles, con las mujeres, con los hombres, con la esperanza, con las pirámides y con la sangre. Que lo que en este país sucede es sólo un reflejo de lo que acontece en el mundo, de las consecuencias de una imposición imperialista con pretensiones filantrópicas hacia el mundo y los que habitan su superficie. Consecuencias que sangran y hacen sangrar. Consecuencias que matan y hacen matar. Que los países invasores e invadidos siempre han existido y existirán. Que el primer mundo no existe ni podrá existir mientras los hombres y las mujeres no se pongan de acuerdo y se respeten como seres pensantes, sensibles e iguales dentro de sus naturales diferencias. Y que aún así todavía no será el primer mundo porque después esos hombres y mujeres de diferentes tipos de piel usos o costumbres tendrán que ponerse a conversar sobre sus cosmogonías, y tendrán que saberse tan iguales y tan diferentes como los árboles que habitan un bosque. Y sigo pensando, y llego a la conclusión de que debo y quiero seguir escribiendo aunque mis ojos sangren ante las imágenes que le brotan al mundo. Y que la esperanza tan manida y tan saqueada aún existe. Y que el mundo se acabó tal como lo conocíamos y ahora tenemos la obligación de construirlo TAL COMO LO SOÑAMOS. Y que sucede que a veces, me canso de ser mujer.

Tanya Cosío

San Cristóbal de las Casas, Chiapas

México, 2011

9TH ISSUE

ENTRE MARÍA MERCEDES CARRANZA, OBRAS DE ARTE Y POESÍA

Por: Tanya Cosío

para Abel Plascencia Ledezma

Un sueño para María Mercedes Carranza

Si tu sombra es la luz, María Mercedes,
si un ángel colegial va por tu pelo
y se convierte en trenzas donde vuela
como si Dios le hubiera regalado
un árbol, si eres Patria de los sueños
y el rumor de Colombia en tu cabeza
nos señala dos mares y mil ríos,
el alba de la vida está en tus ojos
diciendo cielos donde canta el aire.

Eduardo Cote Lemus

 

 

Siempre me ha intrigado la causa por la cual María Mercedes Carranza se suicida justo después de la presentación de un libro de poesía. Esta pregunta me llevó a la declaración que ella hizo en relación al  trabajo que realizaba en la Casa de poesía Silva:

“Durante el 2001 hubo una gran actividad en la Casa de Poesía Silva y yo quería hablar de eso,  hablar una vez más del gran poder de la palabra contra el caos y el horror; de la necesidad de reemplazar las balas por las palabras; de la poesía como intermediaria entre la impotencia y la realidad, entre el miedo y la realidad, entre el fatalismo y la realidad; de la poesía -en fin- como arma para afirmar e imponer la presencia de la vida y del amor: contra la muerte, la vida.

Pero es posible que ante nuestra realidad esas no sean más que palabras vanas, mistificadoras de un día a día cada vez más degradado y degradante, de una cotidianidad que cae en el abismo del terror y la injusticia a una velocidad tan excepcional que ha producido cambios radicales en todos los dominios espirituales y sociales del país. Porque si bien es cierto que Colombia, desde el mismísimo día de su nacimiento, ha sufrido la violencia con sus más tenebrosas manifestaciones; si bien es cierto que siempre hemos tenido una clase dirigente por lo general incapaz, irresponsable, estulta, siempre al servicio de sus mezquinos intereses y con frecuencia corrompida; si bien es cierto que la justicia y la distribución de la riqueza han sido históricamente aberrantes a favor de los más poderosos, es clarísimo también que solo dos décadas han bastado para que las dimensiones de nuestra tragedia colectiva, provocada por los anteriores y varios otros factores internos y externos de no menor importancia (como la masiva e impune afición de gringos y europeos a la coca y a la heroína y la indiferencia de sus países frente a la guerra que ellos alimentan), se haya ahondado hasta un punto de no retorno en cuanto a la viabilidad del país como cuerpo social con un destino común.

O más claro: ya hoy solo es posible hablar de Colombia como un no-país, porque ha ocurrido una pérdida total de la ética social y de los principios de justicia y de solidaridad que presiden toda vida en comunidad, así como se han destruido los referentes culturales comunes que dan unidad y coherencia a una sociedad.

Nuestro territorio geográfico se encuentra escindido en feudos que se disputan la delincuencia común y los distintos grupos armados ilegales: “guerrillas”, paramilitarismo, carteles de la droga y ninguno con un norte ideológico o con propósitos diferentes a lucrarse por medio del crimen y el narcotráfico. ¿Cómo se traduce lo anterior en los términos de la catástrofe que vivimos? Millones de desplazados, miles de secuestrados, millones que viven en la pobreza o en la miseria extrema”.

 

Esto me conduce hacia otra pregunta: ¿Es que la conciencia en lugar de despojarte de miedos, de ayudarte a vivir entre lo cotidiano, es la punta de lanza para despojarte precisamente de lo que debería ayudarte a entender: LA VIDA? María Mercedes nació en Bogotá, Colombia, el 24 de mayo de 1945. El tiempo que le tocó vivir en Colombia ha sido de los más violentos después de la Invasión española. En un poema se describe así:

 

POEMA DE LOS HADOS

Soy hija de Benito Mussolini
y de alguna actriz de los años 40
que cantaba la “Giovinezza”.
Hiroshima encendió el cielo
el día de mi nacimiento y a mi cuna
llegaron, Hados implacables,
un hombre con muchas páginas acariciadas
donde yacían versos de amor y de muerte;
la voz furiosa de Pablo Neruda;
bajo su corona de ceniza, Wilde
bello y maldito,
habló del esplendor de la Vida
y de la seducción fatal de la Derrota;
alguien grito “muera la inteligencia”,
pero en ese mismo instante Albert Camus
decía palabras
que eran de acero y de luz;
la Pasión ardía en la frente de Mishima;
una desconocida sombra o máscara,
puso en mi corazón el Paraíso Perdido
y un verso;
“par delicatesse j’ai perdu ma vie”.
Caía la lluvia triste de Vallejo
se apagaba en el viento la llama de Porfirio;
en el aire el furor de las balas
que iban de Cúcuta a Leticia, se cruzaban
con los cañones de “Casablanca”
y las palabras de su canción melancólica:


“El tiempo pasa,
un beso no es más que un beso…”


Así me fue entregado el mundo.

Esas cosas de horror, música y alma

han cifrado mis dìas y mis sueños.

Y en otro, describe así a su país:

LOS MUROS DE LA PATRIA MÌA

 

Miré los muros de la patria mía

ojos de piedra, esfinges de oro,

mierda en las rendijas.

País usado por un dios borracho

que delira eternamente

con una puerta que jamás existió.

Allí,

por el desastre ligado

un nudo imposible de dos lenguas

que lamen sin descanso la herida.

De rodillas y con una flor en el ano

alguien en la oscuridad susurra

la turbia mentira del paraíso

Perdido.

El miedo

enroscándose alrededor de una estatua

que finge su hazaña en un parque abandonado.

 

Los muros de la patria mía

¿cuándo los van a limpiar?

 

¿Fueron estos muros cubiertos en sangre los que la llevaron a no querer escuchar su propia sangre? El destino me llevó a conocer a Juan Carlos Galeano, el poeta que ella editó y presentó justo el día de su muerte. Le  pregunté si él se imaginaba que María Mercedes se suicidaría poco después de estar con él, y me comentó que no. Y recientemente, el destino una vez más, me llevó a conocer a una bibliotecóloga colombiana y por supuesto, también le pregunté por ella. Sí la conoció, y la describió así: “Era muy bohemia, como todos los artistas”. Y al preguntarle si conocía o imaginaba las razones de su suicidio, me contestó: “Es que en este mundo no hay lugar para las personas inteligentes. Además, era poeta”. Lo cual me llenó de nuevas inquietudes. ¿Son estas razones suficientes para que alguien se suicide? ¿Es verdad que no hay lugar para las personas inteligentes? ¿El entorno se va cerrando y cercena de tal forma a la persona que ya sólo queda el consuelo de desaparecer?. En la misma declaración que ya cité, nos dice:

¿Podemos hablar de paz y de democracia? ¿Podemos hablar de poesía? Lo cierto es que durante el 2001, cerca de medio millón de personas, en su mayoría de los estratos bajos, se beneficiaron de los servicios de la Casa Silva, buscaron la poesía en talleres, congresos, conferencias, recitales, concursos, visitas guiadas, eventos infantiles, publicaciones y exposiciones, promovidas y organizadas por nosotros. Y muchos miles de colombianos en todo el país recordaron el Paraíso Perdido (la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría) en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música. Eso talvez ayuda para algo… talvez.

¿A cuántas personas ayudó María Mercedes? ¿A cuántos editó, a cuántos les dio a conocer por primera vez un libro, alguna obra artística? ¿Cuántos la ayudaron a ella? ¿Qué libro, qué lectura, qué ópera, qué obra de teatro o qué pintura lo hicieron? O es que el artista, el poeta está condenado por sí mismo a ser el que ayuda y el que nunca será ayudado porque es inteligente, porque es sensible… en qué momento LA VIDA SE APARTA DE LA POESÍA o LA POESÍA SE APARTA DE LA VIDA elige algún ente para ser atenazado bajo sus tormentos y bendiciones y después de tragarle las entrañas le asesta el golpe de gracia… ¿por qué el ser conciente implica sufrimiento, agonía, por qué la conciencia es dolor en sí misma? ¿Es que el dolor es estarse pariendo a sí mismo de una manera incesante a través de la creación, de la generación de textos, de obras artísticas? ¿Es que el dar o intentar dar belleza a los demás es una condena que la propia sociedad se encarga de llevar a cabo? No puedo entender que una mujer que habló del poder de la palabra contra el horror y que enarboló a LA VIDA contra LA MUERTE se suicide. ¿Fue la duda? El decir: Tal vez… ¿Fue tal vez el vacilar y el no querer ser muy dura con la realidad de sus contemporáneos?

Tal parece que hay diversas visiones contradictorias alrededor del personaje que fue Carranza, pero sus palabras siguen afirmándose e invitándonos a bailar, por lo menos a mí también me gustaría, como a ella, poder bailar con Ulises:

QUIERO BAILAR CON ULISES

 

Quiero invitar a bailar a Ulises,

quiero beber con él y que me cuente

de qué color eran los ojos del joven Aquiles.

Quiero que me cante el canto de las sirenas

y me diga de sus noches de insomnio

sobre las aguas del Mediterráneo.

Quiero saber de su complicidad con Circe

en la isla de Ea y de sus extrañas

ceremonias y encantamientos.

Quiero que Ulises me haga el amor

y en la cama me cuente

cómo eran los vestidos de Helena

y si París fue como lo pinta Rubens.

Quiero saber qué vio en el país de los Lotófagos,

de qué color eran las montañas de Eólide.

Quiero que me cuente por qué regresó a Ítaca.

 

Y poder bailar con ella, y preguntarle, por qué se fue de la VIDA, quién la invitó a bailar con la MUERTE o si fue ella quien la convocó. Pedirle que ya no dude. Y que afirme a LA PALABRA ante todo, y que no es un talvez, sino que es una realidad que cuando hay tiempos como los que a ella le tocaron vivir, como a los que ahora vive MÉXICO, entonces, miles de  personas en todo el país deben recordar el Paraíso Perdido, la existencia de la justicia, de la paz, del amor, de la alegría en un libro, una obra de teatro, una pintura o en una música

 

Y decirle que eso ayuda para todo. Son pocos los remedios que hemos descubierto los seres humanos para combatir el dolor o para aspirar a conocer un poquito de la belleza y de la infinitud que nos habita.

María Mercedes Carranza, entre obras de arte, palabras, y poesía, se suicida el 11 de julio del 2003. Su hermano Ramiro había sido secuestrado por las FARC, su padre, Eduardo Carranza, también fue poeta. Pero de nada le sirvió a ella ser poeta. Quizá sirva más la poesía a los otros que a quien la crea. Hasta ahora ha sido así. Quizá las cosas deban cambiar y los propios creadores se enamoren de LA VIDA y de LA RISA de tal forma que su propia creación en lugar de vaciarlos los llene. Son las propias obras quienes deben salvar a sus autores. Puesto que hasta ahora a la sociedad nunca le han importado las personas que crean las obras sino las obras en sí mismas. Quizá tengan razón. Y sea momento de no esperar ayuda de nada ni de nadie sino del arte, las palabras, la poesía y LA VIDA en sí misma. Probablemente sea tiempo de que el Poeta se acuerde más de sí mismo. María nos cuenta:

EL OFICIO DE VESTIRSE

 

De repente,

cuando despierto en la mañana
me acuerdo de mí,
con sigilo abro los ojos
y procedo a vestirme.
Lo primero es colocarme mi gesto
de persona decente.
En seguida me pongo las buenas
Costumbres, el amor
filial, el decoro, la moral,
la fidelidad conyugal:
para el final dejo los recuerdos.
Lavo con primor
mi cara de buena ciudadana
visto mi tan deteriorada esperanza,
me meto entre la boca las palabras,
cepillo la bondad
y me la pongo de sombrero
y en los ojos
esta mirada tan amable.
Entre el armario selecciono las ideas
que hoy quiero lucir
y sin perder más tiempo
me las meto en la cabeza.
Finalmente
me calzo los zapatos
y echo a andar: entre paso y paso
tarareo esta canción que le canto
a mi hija:
“Si a tu ventana llega
el siglo veinte
trátalo con cariño
que es mi persona”.

 

 

El siglo veinte se ha ido y con él hay que olvidar al dolor como acicate para el creador, para el artista, el poeta. Hay que encontrar nuevos impulsos que nos aparten de esa sociedad exaltada por castigar y por enviar a cuantos sea posible al cadalso. Siempre recuerdo esa imagen de un libro de Turguéniev donde retrata la marea en la que se convierten los seres humanos al ver al otro (que no conoce en apariencia) ser conducido hacia la muerte por el delito, el pecado cometido, o inventado. A él le tocó verlo en Francia, a mí me ha tocado leerlo en la Trágica Historia de la Literatura, en biografías, y verlo en diversos pueblos y ciudades.

Hay un poema que me gusta mucho de Carranza, y que habla precisamente de los que se atreven a soñar:

UNA ROSA PARA DYLAN THOMAS

“Murió tan extraña y trágicamente
como había vivido, preso de un caos
de palabras y pasiones sin freno… no
consiguió ser grande, pero fracasó
genialmente….
D.T.

Se dice: “no quiero salvarme”
y sus palabras tienen la insolencia
del que decide que todo está perdido.
Como guiado por una certeza deslumbrante
camina sin eludir su abismo;
de nada le sirven ya los engaños
para sobrevivir una o dos mañana más:
conocer otro cuerpo entre las sábanas destendidas
y derretirse pálido sobre él
o reencontrarse con las palabras
y hacerlas decir para mentirse
o ser el otro por el tiempo que dura
la lucidez del alcohol en la sangre.
En la oscuridad apretada de su corazón
allí donde todo llega ya sin piel, voz, ni fecha
decide jugar a ser su propio héroe:
nada tocará sus pasiones y sus sueños;
no envejecerá entre cuatro paredes
dócil a las prohibiciones y a los ritos.
Ni el poder ni el dinero ni la gloria
merecen un instante de la inocencia que lo consume;
no cortará la cuerda que lleva atada al cuello.
Le bastó la dosis exacta de alcohol
para morir como mueren los grandes:
por un sueño que sólo ellos se atreven a soñar.

 

 

Creo que ya no debería ser así, y que si los tiempos no han cambiado, entonces hay que cambiarlos entre todos, hacer girar el molino de agua con el impulso de muchas manos. Y que sean tantos los que se atrevan a soñar que no puedan ser contabilizados. María Mercedes Carranza soñó y despertó en un mundo donde todo era violento y ante la imposibilidad de vivir y crear aún en medio de la violencia, decidió irse. Seguramente atenazada por los miedos y por la certeza de que tendría que volverse “fría” ante una sociedad que fácilmente la condenaría y que no la salvó, decidió apartarse a tiempo. ¿A tiempo? ¿Cuál es el tiempo adecuado para irse o para quedarse? ¿Es el poeta o el artista quien determina? ¿Es la sociedad la época o los sueños quienes ejercen su condena? Más inquietudes que respuestas. Más incógnitas que certezas. Lo cierto es que María Mercedes Carranza ejerció violencia contra ella siendo que le dolía tanto la violencia que se vivía en su país, en algún momento comentó: “Tengo dolor de país”. ¿Es preferible ser violento consigo mismo que con los demás? La poesía es el dolor de la violencia, o es la violencia la que no encontrando asideros se vuelve poesía. Las palabras a veces andan como descalabradas, perdidas, buscando en qué sitio cantar. Cada madrugada les abro la puerta antes de que la tiren, y ahora han llegado cargadas de las palabras de Carranza. Palabras dobles que se acercan a redoble. Quizá se identifican con lo que sucede en este país. Pero no hay ninguna soga ninguna pastilla ningún arma que pueda contra mi Palabra. Respirar y reír. Aún en medio de un entorno que está más cerca de un cuadro de Goya que de Van Gogh. Quiero seguir mirándolo todo y cantándolo todo. Algún día todos los días, después de ese día, serán más alegres. Somos muchos quienes ahora convocamos lo luminoso y la risa. Hay que alejarse lo más posible del dolor. Y tratar de entender a quienes se han ido de las formas más estrafalarias ruidosas o lentas y calladas. Tratar de entenderlo todo. Pero elegir ser de otro modo. Que nuestra respiración y risa lo decidan. Ahora no sólo respiro arte y libros sino entre Sol Luna y Agua. Entre montañas y seres que pueblan la Tierra. Soy Fuego y todos los elementos laten en mis vértebras. Sonrío al inhalar el Aire que me conforma.

Tanya Cosío

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México

Abril 2011

RED DOOR MAGAZINE – 8TH ISSUE

El artista debe poner huevos de tigres

El arte es una intención de descifrar al mundo. Un deseo de asir la totalidad del ser con su entorno, de unir los fragmentos. Indagar a través de la razón, sensibilidad y visión que cada artista posee. Prestarse, dejar salir y entrar la sangre como en una fuente. Que transiten sueños, deseos y pesadillas, a través de la disciplina elegida para manifestarse. No ser juez ni parte. Simplemente atreverse. Considero que eso es parte fundamental de la formación del artista: no censurar ninguno de sus movimientos por más brutales o delicados que estos sean. Si se ha de gritar o permanecer callado, hacerlo sin mayores aspavientos que aquellos que la disciplina elegida requiera. Ordenar y desordenar la visión que se posee y darla a conocer sin miedo alguno.  No seguir catálogos ni cánones ni nada ni a nadie preestablecido. Esto no significa olvidarnos de los seres que han transitado estos caminos y vericuetos y que han salido asombrados maravillados o escandalizados de la vida a través de su visión artística. Es necesario conocerlos y nombrarlos siempre. Al mismo tiempo es importante establecer los nuevos cánones y atreverse a dar continuidad y no sólo ser seguidores o complacerse con admirar a ciertos personajes. Se debe continuar indagando en el desentrañamiento surgido desde la mente y sensibilidad de los diversos creadores que han aportado otra forma de ver la vida. Evoco a Rimbaud: “Vendrán otros horribles trabajadores a continuar con el trabajo que nosotros hemos hecho”. Conocer, explorar, leer, estudiar, abismarse en estas personas que anteriormente han tenido que exponer sus nervios, nombres, cuerpos, sus vidas, hasta el límite de la no pertenencia  a aquello que se denomina “sociedad”. Buscar esta desaparición, esta marginalidad, es un punto más allá de la locura. Esta marginalidad la crean (no para presunción del artista, por supuesto) los contemporáneos de dichos creadores. Si para su bien no requirió de esta marginación, entonces, jamás debe buscarla. Probablemente existan artistas, no conozco ningún caso aún, pero deben existir, a los que la sociedad aplaudió y admiró desde el primer momento de su aparición en el mundo del arte y hasta su consagración (ya sea en vida o muerte). Quizá también hay artistas que no tienen necesidad de estar fuera de los límites establecidos para poder externar su visión a través de alguna disciplina artística. Creo que la ambición de todo artista es la pertenencia. Sino, qué sentido tendría el dar a conocer su obra. Si esta no es su intención entonces mejor sería convertirse, según mi punto de vista que puede errar y herrar, en monjes, en iluminados que no requieren de ningún tipo de comunicación con el entorno para vivir en comunión con el mundo. Una característica de aquellos destinados al arte es que viven por lo regular con una desesperación o incapacidad para la vida cotidiana (aún cuando se tengan trabajos, empresas, cargos diplomáticos, títulos de cualquier disciplina). Aunque actualmente el poder expresarse es un descanso más que un agobio en sociedades como las que vivimos en estos momentos, es un privilegio el hacer aquello que se desea hacer sin tomar en cuenta los valores preestablecidos en estas formas de vida, sin pensar en todo aquello que se requiere para una manutención adecuada. Esto puede convertir a algunos creadores o artistas, en seres marginales. Y esta marginación puede pulverizar a quienes se atrevan a vivir “como no se debe”. En un mundo hiper vigilado en donde por ejemplo, citando a las redes sociales, las personas que sólo hablan de sus amores o de aspectos meramente cotidianos se consideran vigilados (y lo son, pero con finalidades de mercadotecnia y no por su capacidad intelectual) podríamos pensar que un artista ya no tendría razones para aislarse y para emitir su pensamiento. Pero es falso. Como todo lo que sucede en la red que puede ser aún más virtual de lo que es o el mundo puede ser aún más falso de lo que se cree. Se ha globalizado todo, hasta la estupidez. La sensibilidad actual está bombardeada por todo tipo de manifestaciones y por todo tipo de seres que consideran que porque escriben en un blog o en alguna red social donde son aplaudidos por sus admiradores (sexuales o amistosos) ya son escritores o porque pintan y suben sus obras ya son artistas. Con este tipo de expresiones nos vemos inmersos en una continua vulneración del ámbito artístico y un terrible desprecio hacia el trabajo, el amor y la disciplina que se requiere para ser artista o creador. Pero desafortunadamente no sólo se limita a este ámbito la incomprensión hacia la creación artística. Puesto que en el caso de las escuelas para artistas o escritores, considero que estas han causado más daño y perversión que maravillas. Debido a que les enseñan a escribir, a pintar, actuar, bailar, o a ejecutar un instrumento entonces estudian y estudian y con esto consideran que se han convertido en artistas por perseverar o por dedicarle cierto tiempo a su disciplina. Esto no los hace mejores ni peores que un carpintero un mecánico o un abogado. La ausencia de exaltaciones que existían antes hacia la figura del artista, ha vaciado al mundo. Esos seres heroicos que se ganaron el mote de “vive como artista” “vivir del arte” tal parece eran términos vergonzosos pero también, eran una epifanía.  “VIVIR DEL ARTE”. En estos tiempos extraños en que tenemos que vivir con cantidades estratosféricas de información que se generan cada día. En que el desencanto reina por todas las paredes de la tierra, es momento de regresar e invocar al artista que considera que aquello que hace es, según diría Dylan Thomas: “como poner huevos de tigres”. Si algún artista, creador, escritor, no considera que está poniendo “huevos de tigre” entonces mejor debería dedicarse a inflar la panza del capitalismo atroz. Y que tampoco pierda su tiempo siendo maestro o instructor formador de “artistas” cuando lo único con lo que cuenta es con su desesperación de no serlo, o de no haberlo conseguirlo nunca. Los mejores maestros son aquellos que ya no están en la vida o los seres que no tienen nada que ver con el arte. Hay que recordar y citar siempre a todos aquellos que nos han precedido como artistas o creadores. Hay que nombrarlos para no olvidarnos de nosotros mismos. No sé por qué les causa miedo o vergüenza decir o proclamar como sus maestros a los seres más brillantes y atrevidos que haya podido dar la humanidad, los “grandes” nombres de seres que curiosamente algún día estuvieron vivos y que por ello, se hermanan en todo con nosotros. No sé admirar ni alabar a nadie sólo por considerarlos lejanos a mi mano. Todo aquello que toco es para mí cercano. En mis sueños toco a Van Gogh, y por ello, me es cercano. Claro, entre otros muchos, pero eso ya sería demasiada presunción. (Risas).

Tanya Cosío

San Cristóbal de las Casas, 2011

Chiapas, México